as uñas son formaciones córneas epidérmicas, que recubren la parte dorsal y terminal de los dedos, no sólo de los mamíferos, sino también de muchos otros vertebrados terrestres. Son típicas de los primates. Además de una función defensiva o de agresión, sirven también como protección para los dedos. En muchos mamíferos las uñas son retráctiles para evitar su desgaste durante la carrera.
Las garras son características sobre todo de los carnívoros, insectívoros y quirópteros
Las garras son las patas armadas con uñas corvas, fuertes y agudas. Su naturaleza es fruto de la evolución convergente, por adaptaciones a la alimentación. Son características sobre todo de los insectívoros, carnívoros y quirópteros.
En el caso de los insectívoros, destacan los osos, cerdos y marsupiales hormigueros, los cuales han desarrollado poderosas garras que les permiten abrir o rasgar los hormigueros y termiteros, para alimentarse de las colonias que residen en ellas. Estas garras suelen ir complementadas también por evoluciones en el hocico, normalmente en forma tubular y alargado, para así penetrar más fácilmente en las galerías y alcanzar los nidos de insectos. En el caso de los carnívoros, las garras están especialmente diseñadas para lacerar la carne de sus presas.
Pezuñas
Las pezuñas son el conjunto de pesuños de las patas de animales ungulados; ejemplo de los perisodáctilos (como los caballos, tapires, rinocerontes, etc.), y artiodáctilos.(como los cerdos, cabras, antílopes, hipopótamos, etc.). Al andar, los ungulados marcan sólo las pezuñas, que están normalmente reducidas a uno o dos dedos.
Las pezuñas tienen una función de protección de las zonas blandas, que habitualmente soportan peso, o impactos en el caso de animales saltadores
Las pezuñas tienen una función de protección de las zonas blandas, que podrían sufrir la erosión por el peso del animal; o por el impacto si son animales saltadores. En el caso de las cabras, por ejemplo, sus pezuñas poseen unas características morfológicas que, además de un excelente agarre a la superficies rocosas, les permite dar grandes saltos entre las rocas sin sufrir daños. Esto es debido al fenómeno conjunto de desgaste y amortiguación respectiva entre las partes internas y externas de la pezuña (el subunguis y el unguis), permitiendo así que la pezuña mantenga un crecimiento constante conforme se realiza la erosión de la superficie endurecida.
Glándulas cutáneas
Una característica de la piel de los mamíferos es la existencia de distintos tipos de glándulas cutáneas: sebáceas, sudoríparas, olorosas y mamarias. Las sebáceas tienen la misión de segregar sustancias grasas que permiten mantener la piel elástica e impermeable y lubricar el pelo; las sudoríparas permiten la eliminación del sudor a través de la piel (algunos mamíferos carecen de ellas); las olorosas proveen un medio para marcar y delimitar el territorio en que se mueven; y las mamarias permiten segregar (en el caso de las hembras) la sustancia láctea con que amamantar a las crías tras el parto.
Musculatura
La
musculatura de los mamíferos, como en gran parte de vertebrados, lo forman cada uno de los órganos carnosos en forma de fibras contráctiles, e íntimamente ligados con los órganos activos de la locomoción. Se distinguen músculos estriados y lisos. Los estriados son aquellos formados por tejido muscular dispuesto de esta forma, voluntarios o implicados en la vida de relación (que el animal controla conscientemente). Los lisos son aquellos formados por fibras lisas, involuntarios o implicados en la vida vegetativa (que funcionan automáticamente sin intervención voluntaria del animal). Los músculos representan aproximadamente el 50% del peso corporal de los mamíferos, y constituyen la masa vulgarmente conocida como carne. Tienen una gran importancia en el metabolismo general y también en la regulación térmica.
Los primates pueden hacer gestos gracias al desarrollo de los músculos del rostro, que les aportan una especial capacidad de expresión facial
La musculatura de los mamíferos, como sucede en las aves, presenta un mayor desarrollo en las extremidades, con adaptaciones al tipo de locomoción de que se trate. En los primates se distingue una especial capacidad de expresión facial gracias al desarrollo de los músculos del rostro, que les faculta para hacer gestos. En la mayoría de los mamíferos los músculos que se sitúan en la base de la dermis también tienen, entre otras, capacidad para producir movimientos de la piel, así como erizar los pelos.