a rueda ha constituido un importante punto de inflexión
en el avance de la civilización humana. En la actualidad, las aplicaciones de la
rueda en la tecnología moderna y en la vida diaria son casi infinitas. Con su
invención se consiguió, al principio, un uso más eficiente de la fuerza de tracción animal en
labores agrícolas, y posteriormente en otras numerosas áreas. Para el control
del flujo y la dirección de la fuerza la rueda se convirtió en un sistema
mecánico prácticamente insustituible.
Con la invención de la
rueda se consiguió un uso más eficiente de la fuerza de tracción animal
en labores agrícolas y en otras numerosas áreas
Las ruedas más antiguas conocidas datan de hace unos 5.000
a 5.500 años, en la antigua Mesopotamia (actual Irak). En su forma más simple
consistían en un disco macizo de madera fijado a un eje. Más tarde, la rueda fue
evolucionando para hacerse más ligera, eliminándose secciones del disco para
reducir el peso, con este mismo propósito hace unos 4.000 comenzaron a
utilizarse los radios.
Se estima que los vehículos de dos ruedas aparecieron
después de la invención del torno de alfarero, convirtiéndose el carro en poco
tiempo en el sustituto indiscutible del trineo como medio de transporte. Junto
con la rueda, el carro de dos ruedas supuso una autentica revolución tecnológica
para la época. El transporte se intensificó en todos los ámbitos y las materias
transportadas se diversificaron ampliamente, aunque el transporte de minerales
tuvo un auge espectacular en la creciente industria del cobre.
Desarrollo urbano
El fenómeno urbano de la ciudad, que comenzó a fraguarse
después del año 4.000 a.C., constituyó una de las formas de creación más complejas
de la humanidad. La ciudad es en sí misma un sistema tecnológico, como lo
demuestran los primeros símbolos que se utilizaron para representarla,
consistentes en un círculo de donde partían líneas indicando los incipientes
sistemas de comunicación y transporte.
El fenómeno urbano de la
ciudad constituyó una de las formas de creación más complejas de la
humanidad
El nacimiento de las ciudades dio lugar a formas de
organización política y de poderes, se materializó una abundancia de riquezas
materiales y excedentes de alimentos, se construyeron murallas defensivas y se
profesionalizaron los ejércitos. La administración de impuestos y la acumulación
de riquezas permitió crear infraestructuras básicas, se construyeron templos y
observatorios. En esta situación, los reyes o gobernantes asimilados pudieron
asegurar su descendencia.
Mesopotamia, que significaba para los griegos "país entre
ríos" (el Tigris y el Éufrates), puede considerarse como el símbolo del poder
organizativo y del esplendor tecnológico de las primeras civilizaciones urbanas.
Las tierras fluviales del valle, rodeadas de
montañas y desiertos, gozaban de una fertilidad y características inmejorables
para el desarrollo de una riquísima agricultura. Precisamente, esta fue la base
de la economía mesopotámica, favorecida por la construcción de canales de
regadío permanente con origen sobre todo en el río Éufrates, con una ingeniosa
disposición que permitía además evitar las posibles inundaciones.
Mesopotamia estaba compuesta por
civilizaciones organizadas en ciudades-estados, algunas de ellas auténticos
imperios que luchaban por la hegemonía sobre las demás, donde se manifestaban
invasiones, conquistas, destrucciones o decadencias, y posterior fundación de
nuevos imperios.
Zigurat de la ciudad-estado de Ur, desde donde se observaban los
astros y se realizaban actividades culturales
En la Alta Mesopotamia o Asiria (al norte),
habitaban los asirios, un pueblo guerrero que fundó ciudades como Nínive y Assur.
En la Baja Mesopotamia o Caldea (al sur, en lo que actualmente es Irak),
habitaban los acadios y sumerios; éstos eran pueblos pacíficos de agricultores
que fundaron ciudades como Ur, Lagash, Larsa, Uruk, Eridú y Babilonia, con
antigüedades aproximadas de entre 5.000 y 2.000 años
Algunas de estas ciudades fueron centros
esplendorosos de la cultura sumer. Precisamente, los sumerios desarrollaron el
regadío y la agricultura, además de otras manifestaciones de tipo cultural, como
la escultura, artes del metal y la invención de la escritura cuneiforme; cabe
destacar que la lengua sumeria escrita es la más antigua de todas las conocidas.
Las construcciones, los grandes monumentos, los crecientes
mercados del metal, así como el desarrollo de los recursos de agua, condujeron a
la creación de varias formas de medida y su normalización. Por ejemplo, el codo
servía en Mesopotamia como patrón de longitud. En lo que respecta a la medida
del tiempo, en Egipto se elaboró un calendario que dividía el año en meses y
días.
La escritura ha sido otro de los grandes logros
tecnológicos del hombre. La necesidad de dejar constancia escrita de sucesos y
vivencias estimuló la experimentación de materiales. Los egipcios, por ejemplo,
consiguieron fabricar algo similar al papel utilizando la planta del papiro,
dejando atrás las engorrosas tablas de arcilla en donde escribían con
jeroglíficos.