a tecnología del transporte durante la Edad
Media contó con algunas innovaciones de gran importancia. La navegación marítima
fue quizá el campo más trascendente, en principio con el desarrollo de la quilla
y la introducción de la vela latina triangular, que permitía a la embarcación
realizar las maniobras más fácilmente con respecto a otros tipos de vela, como
las cuadradas.
La introducción de la aguja magnética alrededor del s. XIII fue
un punto de inflexión en la forma de navegar, que era hasta entonces
eminentemente costera, convirtiendo las embarcaciones a vela en los medios de
transporte más complejos de todos los conocidos hasta entonces. De hecho, esta
complejidad propició la creación de escuelas de navegación, cuyo impulsor fue el
príncipe Enrique de Portugal. El mayor contacto y conocimiento del mar también
permitió cambios importantes en la tecnología marina.
En el campo del transporte terrestre, durante la Edad
Media se realizaron algunas innovaciones que permitieron una amplia difusión de
la tecnología en diversas áreas. Particularmente, tuvo su trascendencia el coche
de caballos y los elementos que permitían el enjaezado, como el árbol de varas.
La herradura, aunque siendo un elemento sencillo de las caballerizas, constituyó
un avance importante que mejoró notablemente las condiciones de los animales de
tiro y la autonomía de los transportes. En general, el transporte de personas y
mercancías cobró auge, diversificándose, y estableciéndose líneas regulares con
numerosos puntos de servicio a lo largo de las rutas, como posadas, mesones,
etc.
Otras
innovaciones importantes
Algunos inventos medievales constituyen, hoy en
día, elementos de gran influencia en la vida humana: fueron el reloj y la
imprenta. Hasta la invención de un reloj con péndulo en 1286, la organización de
la vida diaria estaba sometida al curso del Sol y las estaciones del año. Fue,
además, un elemento de gran trascendencia para la navegación. Una constante en
la evolución tecnológica del reloj ha sido el intento de conseguir la máxima
precisión, siendo ese objetivo esencial para el desarrollo de la ciencia
moderna. Numerosos actos de nuestra vida y de muchas máquinas con las que
trabajamos, como los ordenadores e innumerables dispositivos que utilizan
unidades centrales de proceso, dependen de esa precisión.
Por su parte, la invención de la imprenta fue un avance
tecnológico sin precedentes, aunque al principio no despertó excesivo interés,
pero provocó con el tiempo toda una revolución social que sigue vigente y
continua su expansión.
Gutenberg, con su invento de la imprenta,
permitió que la vida intelectual no fuese de dominio exclusivo del
Estado y la Iglesia. »Biografía«
La imprenta fue inventada por el alemán Johann Gutemberg
en 1450, aunque la impresión (y también el papel) ya se conocía en el s. II d.C.
en China, pero en aquella época no adquirió la debida importancia en Occidente.
Con el desarrollo de la imprenta los manuscritos comenzaron a ser desplazados
rápidamente, difundiéndose la cultura y el conocimiento a todos los niveles. El
dominio intelectual ya no estaba relegada al Estado y la Iglesia, los
particulares podían escribir y publicar sus obras. El interés por la lectura y
la escritura creció, y con ella se fomentó una nueva necesidad social que
continuó y continúa desde entonces en sentido ascendente.