as ramas del baobab se desarrollan horizontalmente, pudiendo
medir hasta 20 metros. Las hojas son grandes y de color verde brillante,
alternas y digitadas. Éstas caen en la época más cálida, precisamente
al contrario de lo que sucede típicamente con los árboles de climas templados.
El follaje es muy vistoso, y entre él surgen numerosas flores
solitarias de hasta 30 centímetros, de color muy blanco y con dos bractéolas.
Las hojas y la corteza contienen un mucílago, una sustancia viscosa utilizada
por los indígenas para la preparación de tisanas analgésicas de gran importancia
en la región, pues combaten algunos tipos de fiebres que se dan la zona.
De las hojas del baobab también se aprovecha un polvillo
llamado lalo que se obtiene del machacado, y que los nativos mezclan con
buena parte de los alimentos que consumen; también para hacer sopas. La corteza
tiene utilidad industrial, con ella se fabrican tejidos y papel.
Las flores del baobab, como se ha dicho, son muy blancas,
hermafroditas (con órganos reproductores de ambos sexos), y actinomorfas (que
pueden dividirse simétricamente).
Los frutos, conocidos como "pan del mono", son capsulares y
carnosos, comestibles, de sabor ácido pero agradable; tienen un alto contenido
en vitamina C. Se prepara en forma de pasta y también sirve para elaborar una
bebida refrescante. Los frutos en descomposición sirven para fabricar una
especie de jabón.