LA CREATIVIDAD EN LA SOLUCION DE CONFLICTOS

AUTORA : LILIANA PAUCARCAJA ROJAS

En los tiempos actuales, de acelerados cambios y transformaciones globales donde surgen y evolucionan constantemente nuevos conocimientos y tecnologías, exige al hombre estar preparado para afrontar estos cambios mediante el desarrollo de determinadas cualidades y habilidades que le puedan permitir enfrentarse a los retos de la sociedad.

El hombre se encuentra frente a problemas de diversa índole que se le presentan y que requiere del desarrollo de su creatividad para resolverlos. Y como seres sociales que se interrelacionan, también necesitan solucionar y transformar su entorno, su contexto, en busca de una mejor calidad de vida. Más aún en estos tiempos de cambios rápidos y complejos que la sociedad moderna y la tecnología imponen.
La creatividad es una de las capacidades más importantes y útiles del ser humano porque es aquella que le permite, justamente, crear e inventar nuevas cosas a partir de lo que ya existe en el mundo. Si tenemos en cuenta que el ser humano se caracteriza por adaptar la naturaleza y lo que lo rodea a sus necesidades, comprenderemos por qué entonces en esto es central la creatividad: la capacidad de pensar en algo nuevo y mejor es lo que hace que la sociedad y la civilización humana avance en definitiva hacia nuevas y mejores formas. Y si esto lo aplicamos al campo educativo veremos que en las escuelas se presentan distintas situaciones conflictivas que requieren la aplicación de ideas novedosas y originales.

Para el desarrollo de la creatividad en los estudiantes, mediante la solución de conflictos, es necesario que éstos dominen conocimientos básicos, posean habilidades sociales y muestren motivación e interés por aprender a relacionarse con los demás y de esta manera dar solución a los conflictos de su contexto y realidad.

Debido a que vivimos en una sociedad en pleno desarrollo, los conflictos están cada vez más presentes. Por eso, el objetivo de este trabajo consiste en reflexionar sobre dicho problema, realizando, por una parte, un estudio teórico sobre el fenómeno del conflicto, y por lo tanto, conociendo el origen, los tipos de conflicto, las teorías, los mecanismos de activación y de desarrollo, las variables desencadenantes y los factores psicosociales.

Cabe destacar como eje principal del conflicto la dimensión interpersonal, al considerar la implicación de dos o más individuos que mantienen diferencias ante alguna situación. Analizar el conflicto es analizar relaciones no pacíficas, si bien hay algunas posturas que señalan que la vertiente más positiva del conflicto es que permite el cambio social.

Cuando se origina un conflicto hay que considerar la predisposición que tiene el individuo para provocarlo, el grado de dominio de estrategias de afrontamiento del conflicto, como funcionan en dicho individuo los procesos atributivos e interpretativos de información, los estilos de comunicación y de competencia, el mecanismo que utiliza cada persona para formar impresiones, los procesos que intervienen en la construcción de la identidad y las teorías sobre la violencia. De este modo, puede originarse, por ejemplo, un conflicto entre una separación matrimonial por mantener la custodia de los hijos. Las posibilidades de resolver dicho conflicto van a depender básicamente de cómo es capaz cada una de las partes de afrontar el conflicto, entrando así en juego la empatía y las emociones que provoca dicha situación; la información recibida y la buena interpretación de la misma, donde destacamos los sesgos perceptivos o las tendencias a equivocarnos cuando interpretamos incorrectamente las situaciones, el grado de dominio que se posee sobre habilidades en la comunicación y el nivel de respuesta mediante la aplicación o no de conductas violentas.

El proceso de solución de conflictos, en los docentes de la escuela se expresa mediante un modelo, el cual promueve las relaciones sociales que se originan en el colectivo escolar dentro de la institución, sin obviar la acción de los demás agentes educativos. Toma en cuenta la unidad dialéctica entre socialización e individualización, por otro lado, combina armónicamente los intereses individuales y sociales en la proyección y formación de la convivencia en la institución educativa, desde el accionar de la supervisión educativa.
En cualquier caso, los conflictos deben tener presente los siguientes aspectos estructurales: las metas, es decir, saber cuáles son los fines que pretenden alcanzar las diferentes partes, y por ello hay que considerar que los objetivos incompatibles afectarán a las consecuencias o solución del conflicto de un modo más o menos pacífico; el contexto o lugar en que se produce el conflicto también lo determinará sustancialmente; las partes o individuos que intervienen en el conflicto, es decir, saber el número de partes y los componentes de cada una de ellas; las relaciones de poder de las que dependen los recursos que se usen en el conflicto; el patrón o tipo al que pertenece el conflicto; las expectativas, ya que cada parte del conflicto realizará una evaluación del mismo en consonancia al nivel de expectativas mantenidas; los ejes del conflicto constituidos por inclusión, control y afectividad; así, se valora si el conflicto se desarrolla dentro o fuera del grupo, con qué nivel de control o poder y con qué grado de cercanía; la vivencia o percepciones que se ven afectadas por el conflicto y que pueden estar sesgadas por su amplia fuerza subjetiva; el desencadenante o hecho que provoca el conflicto; el ciclo o evolución del conflicto; los métodos o estrategias utilizadas; normas o conductas, fruto de un consenso, que regula el conflicto; estilos de disputa; consecuencias y complejidad del conflicto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*