De la Adormidera se extraen isoquinoleicos como la morfina, etilfmorfina y papaverina
os alcaloides son sustancias orgánicas nitrogenadas, con propiedades básicas, de origen vegetal en su mayoría y acción fisiológica enérgica (medicinal o venenosa), como la morfina, la cafeína o la nicotina.
Son sustancias peligrosas o de efectos
imprevisibles a diferentes dosis y organismos, por lo que deben ser siempre
controladas por un médico.
Usos y precauciones
Los alcaloides poseen una complejidad molecular que causa algunos potentes efectos fisiológicos; en su mayor parte son venenos vegetales muy activos, y pequeñas dosis producen grandes efectos en el organismo. Su verdadero valor solo puede ser asegurado en manos de un médico, pues aunque pueden ser excelentes medicamentos, que incluso resuelven enfermedades muy graves, su uso inadecuado puede causar intoxicaciones graves, e incluso la muerte.
Muchas de ellas se utilizan en terapéutica como estimulantes cardíacos y cerebrales; al aumentar la dosis disminuye la actividad motora provocando sueño (acción narcótica). Si la dosis sigue aumentándose puede provocarse un estado de inconsciencia. Su ingesta produce dependencia.
Dónde se encuentran los alcaloides
Se han registrado unos 3000 alcaloides; abundan en hongos, en gimnospermas y, sobre todo, en angiospermas de las familias de las liliáceas, amarilidáceas, rutiáceas, papaveráceas, solanáceas, etc. Los primeros alcaloides se extrajeron de la adormidera (Papaver somniferum) a principios del siglo XIX, aunque ya eran conocidas sus propiedades por los griegos, quienes espolvoreaban las minúsculas semillas sobre las tortas (panecillos de semilla de adormidera).
De la Cicuta se extrae un potente veneno, la coniína
De la Belladona se extrae la atropina, utilizada en oftalmología para la dilatación de la pupila
Hipócrates (siglo IV a C) ya utilizaba el zumo de los tallos como soporífero. Actualmente, aunque algunos alcaloides se obtienen por síntesis química, se extraen de la cápsula de los ovarios no maduros, que segrega un líquido, el opio, del que se han aislado más de 20.
Algunos alcaloides y sus efectos
Algunos alcaloides muy conocidos y sus efectos son: la coniína, que se obtiene de las semillas de la cicuta (en la ejecución de Sócrates se utilizó un veneno a base de coniína); la atropina, que se extrae de la belladona (utilizada en oftalmología); la morfina, obtenida de la adormidera (fuerte calmante); la colquicina del cólquico o azafrán silvestre, eficaz contra los ataques de gota; la vincamina, de la vincapervinca, que mejora espectacularmente la circulación sanguínea; o la reserpina, de la rauwolfia, que es un excelente hipotensor y adecuado equilibrante del sistema nervioso.
Hay que destacar que existen numerosas plantas medicinales que contienen alcaloides, pero que se pueden consumir con total seguridad en forma casera, ya que sus principios activos se encuentran en proporciones o porcentajes inocuos para el organismo, incluso consumiéndolas en grandes cantidades; es el caso de la avena, el regaliz o el boldo.
Clasificación de los alcaloides
Según la composición química y estructura molecular, los alcaloides pueden dividirse en varios grupos:
Isoquinoleicos: como la
morfina,
etilmorfina, codeína, papaverina y contenidos del opio (de la adormidera).
Indólicos: como la ergometrina,
ergotamina, ergotoxina y el cornezuelo de los cereales.
Quinoleicos: como el pedúnculo foliado de la ruda
Piridínicos y piperídicos: como la
ricina (del ricino), trigonelita (de la alholva), cicutina (de la cicuta).
Derivados del tropano: como la
escopolamina y atropina (de la belladona).
Esteroides: raíz del eléboro, dulcamara o
aconitina, entre otros muchos...