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CULTIVOS

Los narcisos - 2ª parte

 


 

El cultivo

os narcisos han tenido éxito con los horticultores desde tiempos remotos, pero en la actualidad alcanzó su máximo esplendor. Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando se pusieron muy de moda, y comenzó la selección y producción masiva de mutantes e híbridos; el número de los producidos es hoy incontable.

Buena parte del éxito de los narcisos se debe a su rusticidad. Se adaptan a todos los suelos, climas y situaciones, incluso a las más sombrías. Una vez que han florecido se pueden dejar en el mismo lugar durante varios años, pues florecerán cada primavera con renovado vigor.

Además de las variedades grandes, que se utilizan para flor cortada, existen otras más pequeñas que son excelentes para cultivar en maceta, tales como Narcissus  bulbocodium, Narcissus cantabricus, Narcissus romieuxii, Narcissus marvieri, Narcissus watieri, y otras como las poco frecuentes Narcissus rupicola y Narcissus cuatrecasasii, o las otoñales, Narcissus serotinus y Narcissus viridiflorus, de flor extrañamente verde y fétida.


Narcissus cuatrecasasii

Narcissus bulbocodium
Narcisus bulbocodium


Narcissus cantabricus

Narcissus romieuxii

Narcissus rupicola

Narcissus viridiflorus

En el jardín puede situarlos jugando con las diferentes formas y colores. Son ideales para macizos y bordes, asociados a plantas vivaces y detrás de los jacintos y los tulipanes. También lucen hermosos en terrazas y arriates, mejor en grupos un tanto numerosos. Si se quieren utilizar para flor cortada, lo mejor es colectarlos justo cuando el capullo empieza a tomar color.

La buena floración depende en gran parte de las condiciones en que se almacenen los bulbos. Se estima que los mejores resultados se obtienen conservando los bulbos, desde que han fructificado, hasta la próxima siembra, a bajas temperaturas, aunque por encima de los 0º C.

La siembra debe hacerse en septiembre, a primeros en las especies de floración temprana y a finales en las de floración más tardía.

En cuanto a los suelos, para los narcisos grandes va muy bien un suelo de buena textura, aunque crecen bien en casi cualquier situación. Para las especies del grupo Poeticus es muy conveniente adicionar al suelo una buena cantidad de humus. En general, no parece conveniente que los narcisos entren en contacto con tierras recién estercoladas, siendo mejor cultivar antes en ese terreno alguna otra especie.

La luz es es un elemento que no supone ningún contratiempo para el cultivo de los narcisos. Puede plantarse a pleno sol o en situaciones de sombra, siempre que no sea excesivamente densa o prolongada.

La reproducción

La reproducción se consigue sin dificultad a partir de semillas. Éstas se recolectan tan pronto como se abre la capsulita que las contiene. Se siembran recién recogidas sobre suelo suelto y arenoso, en invernadero o al aire libre; se pueden trasplantar en cuanto las hojitas alcanzan los 3 cm de altura. Las plántulas tardan tres o cuatro años en florecer si se trata de una especie pequeña; cinco a siete si es una grande. La primera floración no es tan lucida como las siguientes.

Si se piensa volver a utilizar semilla para perpetuar la plantación, hay que vigilar que no se cruce polen de otras especies, pues los híbridos se producen con suma facilidad.

Enfermedades

Poseen algunos enemigos, sobre todo de los bulbos, entre los que encontramos algunos hongos e insectos. Para inspeccionar la salud de un bulbo, conviene fijarse en la base y, si está dañada, lo mejor es destruir el bulbo, echándolo al fuego.

<-- Viene de la pág. anterior

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