os narcisos han tenido éxito con los horticultores desde
tiempos remotos, pero en la actualidad alcanzó su máximo esplendor. Fue en
la segunda mitad del siglo XIX cuando se pusieron muy de moda, y comenzó la
selección y producción masiva de mutantes e híbridos; el número de los
producidos es hoy incontable.
Buena parte del éxito de los narcisos se debe a su
rusticidad. Se adaptan a todos los suelos, climas y situaciones, incluso a las
más sombrías. Una vez que han florecido se pueden dejar en el mismo lugar
durante varios años, pues florecerán cada primavera con renovado vigor.
Además de las variedades grandes, que se utilizan para
flor cortada, existen otras más pequeñas que son excelentes para cultivar en
maceta, tales como Narcissus bulbocodium, Narcissus cantabricus,
Narcissus romieuxii, Narcissus marvieri, Narcissus watieri, y otras como las
poco frecuentes Narcissusrupicola y Narcissus cuatrecasasii,
o las otoñales, Narcissusserotinus y Narcissus
viridiflorus, de flor extrañamente verde y fétida.
Narcissus cuatrecasasii
Narcisus bulbocodium
Narcissus cantabricus
Narcissus romieuxii
Narcissusrupicola
Narcissus
viridiflorus
En el jardín puede situarlos jugando con las diferentes
formas y colores. Son ideales para macizos y bordes, asociados a plantas vivaces
y detrás de los jacintos y los tulipanes. También lucen hermosos en terrazas y
arriates, mejor en grupos un tanto numerosos. Si se quieren utilizar para flor
cortada, lo mejor es colectarlos justo cuando el capullo empieza a tomar color.
La buena floración depende en gran parte de las
condiciones en que se almacenen los bulbos. Se estima que los mejores resultados
se obtienen conservando los bulbos, desde que han fructificado, hasta la próxima
siembra, a bajas temperaturas, aunque por encima de los 0º C.
La siembra debe hacerse en septiembre, a primeros en las
especies de floración temprana y a finales en las de floración más tardía.
En cuanto a los suelos, para los narcisos grandes va muy
bien un suelo de buena textura, aunque crecen bien en casi cualquier situación.
Para las especies del grupo Poeticus es muy conveniente adicionar al
suelo una buena cantidad de humus. En general, no parece conveniente que los
narcisos entren en contacto con tierras recién estercoladas, siendo mejor
cultivar antes en ese terreno alguna otra especie.
La luz es es un elemento que no supone ningún contratiempo
para el cultivo de los narcisos. Puede plantarse a pleno sol o en situaciones de
sombra, siempre que no sea excesivamente densa o prolongada.
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La reproducción
La reproducción se consigue sin dificultad a partir de
semillas. Éstas se recolectan tan pronto como se abre la capsulita que las
contiene. Se siembran recién recogidas sobre suelo suelto y arenoso, en
invernadero o al aire libre; se pueden trasplantar en cuanto las hojitas
alcanzan los 3 cm de altura. Las plántulas tardan tres o cuatro años en florecer
si se trata de una especie pequeña; cinco a siete si es una grande. La primera
floración no es tan lucida como las siguientes.
Si se piensa volver a utilizar semilla para perpetuar la
plantación, hay que vigilar que no se cruce polen de otras especies, pues los
híbridos se producen con suma facilidad.
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Enfermedades
Poseen algunos enemigos, sobre todo de los bulbos, entre
los que encontramos algunos hongos e insectos. Para inspeccionar la salud de un
bulbo, conviene fijarse en la base y, si está dañada, lo mejor es destruir el
bulbo, echándolo al fuego.