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Introducción
demás de las plantas que podemos colocar solas en recipientes
comunes, existen varias especies que, por sus afinidades de hábitat, se prestan
a realizar combinaciones elegantes y decorativas, verdaderos jardines en
miniatura. Con ellos, y aprovechando las condiciones de nuestro interior
-temperatura constante y relativamente elevada, iluminación moderada o
artificial, si es escasa-, podemos alegrar cualquier rincón.
Desde las urnas de Ward, las botellas y
garrafas, las bandejas, los cestos o recipientes colgantes hasta los pequeños
barriles o tinas para minijardines acuáticos, hay toda una gama de posibilidades
que van más allá de la simple maceta. Asociando colores y formas variadas, se
obtendrán, además, los mejores resultados.
Jardines en botellas
Sólo es preciso conocer la forma de
plantarlos y las reglas que se deben respetar a lo largo del cultivo. El
principio de estos jardines es que constituyen un mundo cerrado. La humedad que
transpiran las plantas se condensa en el cristal y vuelve a ser absorbida por la
tierra.

Las plantas realizan la fotosíntesis con normalidad si disponen de una
iluminación correcta y sólo hay que controlar el crecimiento demasiado vigoroso
de algunas especies, que puede obligar a replantar la botella al cabo de un par
de años.
Para estos jardines sirve cualquier botella o
recipiente de vidrio lo más transparente posible: frascas, garrafas, botellones
e incluso peceras. Si se cierran del todo, el riego será innecesario. De lo
contrario, el aspecto de las plantas nos dirá cuándo debemos regar, cosa que se
hará muy de tarde en tarde y con gran moderación -apenas unas pulverizaciones
bastarán-.

Cuando no puede introducirse la mano por el
gollete de la botella, hay que disponer de ciertos utensilios que puede muy bien
fabricarse uno mismo. Nos proveeremos de cinco varillas o cañas de altura
superior a la del recipiente que queramos plantar. En el extremo de una de ellas
se ata una cucharilla, con la que se amontonará la tierra alrededor de las
plantas. En otra, un tenedor para "rastrillar" la tierra y ayudar a la cuchara a
sacar y meter plantas. En otra, se pone un clavo afilado con el que retiraremos
las hojas muertas. En otra, clavamos un carrete de hilo vacío para compactar la
tierra. Finalmente, atamos una pequeña esponja al extremo de la varilla y
limpiamos con ella las paredes de la botellas, cuando sea necesario.

Algunas herramientas necesarias para trabajar en
botellas
Se comenzará por lavar y aclarar bien la
botella. Introducir primero una capa de carbón vegetal para que el drenaje sea
bueno y se evite la proliferación de algas. Se calculará que la capa de carbón
sea igual de gruesa que la mezcla de cultivo. Ésta contendrá turba y arena
silícea, a razón de 2 a 1. Tras echar la tierra en la botella, se limpiará con
la esponja las paredes del polvo producido al llenar, con objeto de ver mejor
mientras se trabaja.
A continuación, seleccionaremos las especies
que puedan vivir bien en lugares poco iluminados y húmedos, tales como helechos,
selaginellas, saxífragas, fittonias, pileas, peperomias, pequeñas variedades de
hiedra, croton y begonias de hoja, ciertas bromeliáceas como Cryptanthus
y hasta algunas palmeras, como Chamaedorea, Neanthe y Cocos.
En peceras, puede cultivarse también la
violeta africana (
Saintpaulia), si se dispone de unas pinzas largas para
retirar las flores, que se enmohecen y afean. Hecho esto, hay que plantarlas
ordenadamente y regarlas sin encharcar, humedeciendo tan solo.
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