Las relaciones vitales Hombre-Tierra
analizadas desde un punto de vista crítico
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ay que recordar que la mayoría del
plancton y de la vida marítima depende de la fotosíntesis y está concentrada
en la capa superior de agua oceánica, cuya profundidad no es superior a la
de los grandes lagos.
El 90%
aproximadamente de la vida marina se concentra sobre las plataformas
continentales, que sólo representa el 10% del área total del océano. Por
tanto, el plancton y los peces que son indispensables para la vida de la
Tierra, están concentrados en las aguas oceánicas más vulnerables a la
actividad humana.
El mar: fuente de recursos y receptor de sustancias contaminantes
No existe duda de las ventajas que el mar aporta al ser humano. Además de ser
fuente de recursos vivos, tiene una gran importancia económica en el transporte,
comercio, recreo, etc., pero también se le maltrata con actividades muy
perjudiciales para el medio ambiente, no sólo marino, también el terrestre.
Las actividades perjudiciales para el medio ambiente que son realizadas en el
mar, chocan con las dificultades para ejercer un control efectivo; en parte por
la facilidad para que queden impunes amparadas por la inmensidad del medio en
que se desarrolla, y por otra parte las circunstancias políticas de las
legislaciones, las cuales deben ser aplicadas generalmente por los propios
gobiernos a cuyos países pertenecen los buques infractores.

El mar es utilizado por el hombre para múltiples actividades comerciales,
pero también para depositar en él desechos de diferentes tipos
La limpieza de petroleros en
el mar evita a las compañías las costosas esperas en puerto. Estas
actividades contaminan las aguas y por efecto de los vientos pueden terminar
en las costas, arruinando playas, zonas pesqueras, y otros múltiples
recursos vivos.
Aunque el mar recibe sustancias por la acción de fenómenos naturales que también
pueden contaminar las aguas, en realidad forman parte de ciclos que se auto
estabilizan; no así la contaminación marina producida por el aporte extra de
sustancias a cargo del hombre, que las introduce unas veces directa y
deliberadamente, arrojando, vertiendo, descargando o bombeando en el mar -en
ocasiones provenientes de usos domésticos sin depurar-, y otras veces a
consecuencia de catástrofes, como en el caso de naufragio de petroleros.
La contaminación marina no
sabe de fronteras
Los humanos no tenemos escapatoria a nuestras acciones. Mares y océanos, aire,
elementos; todos reaccionan entre sí, se pasan las cargas, se limpian o
degeneran, se depuran o se envenenan, avanzan o retroceden, generan tempestades;
en sus diferentes formas el agua de los océanos se eleva, se precipita, nos
empapa; los ácidos del aire se mueven en diferentes direcciones, cayendo con la
lluvia en lugares impredecibles; en definitiva la contaminación se olvida de las
fronteras y traspasa los continentes. En todo ello tiene notable influencia
nuestro protagonista, el mar.
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