ue en los océanos donde la vida comenzó, de donde surgieron
animales y plantas que posteriormente colonizaron la superficie de la Tierra. Y son los océanos los que sostienen esa vida y la que, mediante la acción del Sol, la evaporación y la precipitación, mantienen la producción de cosechas y devuelven al hombre el agua limpia y liberada de los desechos que previamente el propio hombre le ha suministrado a través de las corrientes fluviales.
En los océanos se encuentra el origen mismo de nuestra vida conocida
El mar permite además sostener la vida sobre el planeta mediante su característica de retención del calor. Con su intermediación las regiones más frías refrigeran los trópicos, al transportar las aguas cálidas hacia los polos, realizando una labor de moderación de la temperatura en todo el globo.
Los océanos constituyen pues un verdadero sumidero universal, disolviendo, descomponiendo, y transformando los desechos biológicos y minerales en sustancias destinadas a mantener la vida; así como a moderar la temperatura global del planeta, sin cuya acción sería inhabitable.
Los océanos: la parte más amenazada de la biosfera
Pero los océanos son, probablemente, la parte de la biosfera más inmediatamente amenazada. El concepto medieval de que el mar es infinito debe ser desterrado. Cuando los sistemas de alcantarillado de las zonas urbanas, los vaciados industriales y ganaderos descargan alejados de nuestra vista sus desechos, metales pesados, plaguicidas y otros restos agrícolas; cuando los ríos vierten al mar el agua contaminada por los desperdicios humanos, y todo esto ocurre allá en el espacio azul del horizonte como si hubieran desaparecido de nuestro planeta, nos estamos engañando a nosotros mismos.
Las aguas costeras son las más importantes para el hombre, y las que más rápidamente se están contaminando
Porque el mar no tiene orillas y todo se acumula en su interior, encerrado y sin salida; además, siguiendo la corriente y concentrándose a medida que ascienden a lo largo de la cadena alimentaria marina, llegan a afectar a la vida incluso más allá de las zonas donde se efectúan esas actividades, como las regiones polares.
A esta realidad tenemos que añadir que las aguas más importantes para el hombre son las que se están contaminando más rápidamente: las de las zonas costeras y de los estuarios.