Las relaciones vitales Hombre-Tierra
analizadas desde un punto de vista crítico
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Las dificultades de reproducción en cautividad
tro tema recurrente es la
reproducción en cautividad. Como ya se dijo, estos animales presentan
atrofia sexual y otras patologías conexas, que les impiden una reproducción
natural que mantenga la continuidad de la especie. Sólo de forma ocasional
se logra el nacimiento de alguna cría, y tanto es así, que en el caso de
especies escasas o muy valoradas un hecho de esta naturaleza trasciende
muchas veces como noticia de interés en los medios de comunicación,
precisamente por inusual. Ejemplo significativo es el oso Panda, su hábitat
natural son los bosques donde crecen las cañas de bambú, de cuyos brotes
tiernos se alimenta; la cautividad, dificultad de alimentación y ausencia de
su espacio vital característico, contribuyen a que la reproducción sea muy
festejada cuando ésta consigue producirse.

El oso Panda es un ejemplo significativo de dificultad para procrear en
cautividad.
Algunos expertos afirman que la reproducción en cautividad causa endoximia,
consistente en la degeneración genética producida entre miembros de la misma
especie cuando se encuentran en número y ambiente reducido, y que se
manifestaría mediante alteraciones o malformaciones, más habituales con cada
generación.
La devaluación de las especies salvajes
Desde cualquier punto de
vista, encerrar animales salvajes para la contemplación y diversión humana,
es una aberración y devaluación de ese sentido de "salvaje, pues en
condiciones de reclusión ningún animal puede conservarlo.
Un guepardo, cuyo organismo
está perfectamente adaptado a correr en libertad, en sus pocos metros
cuadrados de celda perderá masa muscular, se atrofiarán sus sentidos para la
caza, y terminará convirtiéndose en algo totalmente diferente a lo que fue
aquel jovial y despierto animal ¿Que interés científico, social, didáctico o
de conservación tienen mantener un ser vivo en estas condiciones?

Los animales salvajes recluidos o criados en cautividad, pierden las
características físicas propias de su estado natural, degenerando o
atrofiando los sentidos para la caza
Definitivamente, los animales cautivos son proyecciones de nuestros egoísmos,
pues no existe ninguna justificación racional o de peso para privar a los
animales de su ambiente natural y de libertad, y convertirlos en seres tristes,
desnaturalizados, devaluados en sus condiciones físicas y condenados a un
presidio que no pedirían si tuvieran ocasión de elegir.
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