Organización y ordenación internacional -
4ª parte
Primeras uniones internacionales (continuación)
El embrión de la ONU: La Sociedad de Naciones
l antecedente más significativo y que puede considerarse como el embrión de lo que sería después la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fue sin duda la Sociedad de Naciones. Fue creada el 28 de junio de 1919 con el Tratado de Versalles, que ponía fin a la Primera Guerra Mundial entre Alemania y los aliados.
Se trataba de la primera organización internacional en la que participaba un gran número de países (los mismos signatarios del Tratado de Versalles); ambos entraron en funcionamiento el mismo día, el 10 de enero de 1920, y la primera reunión tuvo lugar el 15 de noviembre del mismo año, a la que asistieron delegados de 42 estados.
Los "principios" de la Sociedad de Naciones
Los principios ideológicos de la nueva organización fueron inspirados por el presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson, el cual había formulado ante el Congreso de su país el 8 de enero de 1918, un programa de 14 puntos donde se expresaban los objetivos del mantenimiento de la paz tras la Primera Guerra Mundial. Obtuvo al principio gran apoyo por el idealismo que sostenía, sobre todo de los Imperios Centrales, que esperaban la aceptación de los aliados de ese programa como fundamento del armisticio, pero finalizada la guerra la mayoría de esos puntos no se llevaron a la práctica, y en su lugar se sucedieron una serie de acuerdos secretos entre los países vencedores.
Ni los aliados secundaron el proyecto de Wilson ni el Congreso estadounidense ratificó el Tratado de Versalles. El único punto del programa que gozó de apoyo (el 14º) fue precisamente el que hacía referencia a la creación de una unión o sociedad general de naciones, pero para ello Wilson debió renunciar a la aprobación de todo el conjunto del programa. Finalmente, la Sociedad de Naciones se materializó en la Conferencia de Paz de París de 1919.
Los 14 puntos del Presidente Wilson
Los 14 puntos que el Presidente Wilson expresó como programa para el mantenimiento de la paz tras la Primera Guerra Mundial, de entre los cuales se encuentra el que inspiró la creación de la Sociedad de Naciones, son los siguientes:
Abolición de la diplomacia secreta mediante firma de convenios abiertos y públicos.
Libertad de navegación fuera de las aguas territoriales de cada país, sea en tiempo de paz o guerra, excepto en aquellos casos de limitación parcial o total para exigir el cumplimiento de los convenios internacionales.
Supresión de barreras comerciales internacionales, donde fuera posible, con establecimiento de un régimen igualitario de relaciones comerciales entre las naciones defensoras de la paz.
Reducción del armamento al mínimo imprescindible para mantener la seguridad interna de cada país.
Renuncia a las pretensiones coloniales, con resolución de las disputas en base a los intereses del gobierno dirigente y de la población colonial.
Evacuación del territorio ruso, con la garantía de autonomía.
Evacuación y restauración de Bélgica.
Evacuación y restauración de Francia, incluyendo Alsacia y Lorena.
Reajuste de las fronteras italianas, de acuerdo con líneas de nacionalidad reconocidas.
Autonomía para las nacionalidades existentes en Austria-Hungría.
Evacuación de Serbia, Montenegro y Rumania, garantizando a Serbia el acceso libre y seguro al mar, así como protección internacional a las pretensiones nacionalistas de los estados balcánicos.
Independencia de los pueblos no turcos del Imperio otomano, e internacionalización del estrecho de los Dardanelos.
Creación de un estado polaco independiente, con acceso al mar.
Creación de una sociedad general de naciones, según unos convenios específicos que conduzcan a unas garantías mutuas de independencia política e integridad territorial.
Acuerdo fundacional de la Sociedad de Naciones
El acuerdo fundacional de la Sociedad de Naciones constaba de 26 artículos, en cuyo preámbulo se expresaba el compromiso de los estados firmantes de no recurrir a ninguna acción bélica para solucionar las disputas, mantener los tratados y relaciones internacionales abiertos a la luz, y la observación rigurosa del Derecho internacional y respeto a las obligaciones contraídas en los tratados firmados. Los objetivos del acuerdo eran el fomento de la cooperación entre naciones para alcanzar garantías de paz y seguridad. Para ello se actuaba en dos direcciones, actuando con medidas de seguridad colectivas que garantizaran la paz, y cooperando entre todos los países miembros para construir esa paz.
Estructura de la Sociedad de Naciones
A pesar de que Estados Unidos fue el precursor de la Sociedad de Naciones, al adoptar los países signatarios del Tratado de Versalles el punto 14 del programa de Wilson, estuvo sin embargo ausente en la formación de esta nueva sociedad (al igual que la antigua URSS), ya que el Congreso de Estados Unidos no ratificó el Tratado de Versalles; posteriormente firmaría por separado con Alemania el Tratado de Berlín, el 2 de junio de 1921.
La Sociedad de Naciones estaba formada por 40 países (27 vencedores de la Primera Guerra Mundial y otros 13 neutrales), con ausencia de los países vencidos, ya que no fueron aceptados en su seno. La organización se estructuraba en una asamblea general de todos los países miembros; constaba de un consejo de 9 miembros, una secretaría, y varios órganos consultivos, tales como el Tribunal Internacional de la Haya o la Organización Internacional del Trabajo. En 1926 se admitió a Alemania, pero se retiraría junto con Japón en 1933; en 1937 también se retiraría Italia. La antigua Unión Soviética (URSS) se integró en 1934, pero fue expulsada en 1940.
Existía una clara diferencia entre miembros fundadores y miembros admitidos, con exclusión expresa de Alemania y los que fueron sus antiguos aliados, por lo que la sociedad actuaba más bien como una unión de países "vencedores", con fines de preservar el nuevo statu quo.
Transición de la Sociedad de Naciones a las Naciones Unidas (ONU)
A lo largo de su existencia, la Sociedad de Naciones realizó valiosas aportaciones, no sólo en lo referido al mantenimiento de la paz, sino también en asuntos de cooperación técnica internacional, labores humanitarias, etc. Sin embargo, fue perdiendo prestigio ante la ineficacia para resolver numerosos conflictos, ejemplo de la Guerra Civil Española; agresión de Japón a la región china de Manchuria; variados problemas en Checoslovaquia, Albania, Etiopía, etc. Su mayor fracaso fue la incapacidad para impedir el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Desde el principio, se manifestaba en la Sociedad de Naciones la defensa de un nuevo sistema internacional de naturaleza muy inclinada hacia Europa y Estados Unidos de América. De hecho, la mayoría de sus miembros pertenecían a países europeos y americanos (las tres cuartas partes del mundo), mientras que la tercera parte representaba a todo el resto de continentes; por ejemplo, África era representada por Liberia y la Unión Sudafricana; y Asia por Persia, China, Japón, la India británica y Siam.
La patente precariedad en el funcionamiento de la Sociedad de Naciones entró en una parálisis creciente; en la Asamblea de julio de 1936 ya se notaba el pesimismo, y se debatía sobre la reforma del pacto fundacional. Finalmente, la autocrítica no fue suficiente para sostener el tratado, concluyendo con su disolución en la sesión del 31 de julio de 1947, pero previamente ya había transferido su legado entre el 8 y el 18 de abril de 1946 a la recién creada Organización de Naciones Unidas (ONU).