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Cita para la reflexión: El saber es la única propiedad que no puede perderse (Blas de Priene)

Geografía

PAÍSES

Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte - 4ª parte


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Historia: s. XVII al XIX

a unión en Jacobo I (1603-1625) de las coronas de Escocia y de Inglaterra puso fin a la independencia de la monarquía escocesa. El nuevo monarca también era rey de Irlanda. La intolerancia política y religiosa que llevaron a cabo tanto él como su hijo Carlos I, creó un gran descontento. Muchos puritanos emigraron a América del Norte; Escocia se rebeló y en Inglaterra estalló la Guerra Civil. El deterioro de la situación política llevó al partido puritano, dirigido por Cromwell, a enfrentarse a las fuerzas reales, con el apoyo del Parlamento. La sublevación del Parlamento inglés condujo a una auténtica revolución.

En 1649, el Parlamento condenó a muerte al rey y proclamó a Cromwell Lord Protector, que instituyó una república dictatorial. La Revolución, que había triunfado en Inglaterra, tuvo que enfrentarse, sin embargo, a la hostilidad de Escocia e Irlanda. El ejército de Cromwell venció a ambas y consagró la primacía inglesa y protestante en el archipiélago. Tras once años de régimen civil, la monarquía fue restaurada con Carlos II, de los Estuardo. El nuevo régimen impulsó el comercio con América, Extremo Oriente y el Mediterráneo. La trata de esclavos, iniciada en el s. XVI, se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos del Imperio. La política absolutista de Jacobo II y su profesión de fe católica chocaron con una burguesía cada vez más poderosa (partido Whig) y con el Parlamento protestante, provocando la Revolución de 1688. El rey huyó a Francia y los protestantes invitaron al holandés Guillermo de Orange a subir al trono.

En 1689, Guillermo III juró la Declaración de Derechos que limitaba los poderes reales y aseguraba la supremacía del Parlamento. En 1707 Inglaterra y Escocia firmaron el Acta de Unión, que dio nacimiento al Reino Unido de Gran Bretaña. Los Estuardo quedaron excluidos del derecho a la corona que pasó a manos de los Hannover. Inglaterra intervino en la Guerra de Sucesión de España y, por el Tratado de Utrech (1713) obtuvo Menorca, Gibraltar y Nueva Escocia. La nueva dinastía favoreció la consolidación del partido Whig, de tendencia liberal, que dominó durante el período 1714-1760. Los conservadores se centraron alrededor del partido Tory. Por otro lado, se acrecentó la riqueza de la nación gracias a la explotación de las colonias y a la importante actividad comercial que mantenía. La política imperial se sirvió de las ideas de Adam Smith sobre el liberalismo económico para abrir más mercados. Participó en la Guerra de los Siete años (1756-1763) por la cual obtuvo Canadá y Florida. Sin embargo, durante el reinado de Jorge III, el intento de imponer la Ley del Timbre (1765) provocó un levantamiento en las colonias americanas que culminó con su independencia y con la creación de los E.U.A. en 1776.

En 1801, después de sofocar la sublevación nacionalista irlandesa de 1798, se creó el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. En el s. XVIII se produjeron una serie de cambios demográficos, agrícolas, tecnológicos, etc. que implicaron el inicio de una revolución económica y social: la Revolución Industrial. Las transformaciones en la agricultura implicaron cambios en las técnicas de trabajo y en la estructura de la propiedad agraria que supusieron el inicio de una agricultura de tipo capitalista que ayudó al gran crecimiento de la población, y permitió el trasvase de mano de obra campesina a la industria. Paralelamente, la revolución industrial comenzó en la industria textil, la primera en enfrentar el problema planteado por la demanda cada vez mayor de telas desde ultramar. A la textil, siguió la siderúrgica. El uso de nuevas fuentes de energía --máquina de vapor, Watt (1769)-- y la transformación de las formas de trabajo --maquinismo-- supusieron un gran aumento de la producción. En el O y en el N de Inglaterra se construyeron una gran cantidad de fábricas, Liverpool y Manchester fueron dos de los núcleos más importantes. La venta a mercados lejanos hizo indispensable un sistema de transportes rápido y barato. Se mejoraron los caminos, canales, puertos y toda la flota. Pero el fenómeno auténticamente innovador fue la incorporación de la máquina de vapor al transporte marítimo y al terrestre: ferrocarril y barcos de vapor. Esta revolución en los transportes permitió que el tráfico comercial de Inglaterra se disparase.

A comienzos del s. XIX Gran Bretaña era la primera potencia internacional. Frente a esto, las ciudades se llenaban de obreros que venían a trabajar a las fábricas y se transformaba el espacio urbano. Las condiciones de vida y trabajo de la clase trabajadora eran pésimas. Las primeras formas de lucha del movimiento obrero consistieron en la destrucción de máquinas (ludismo). Más tarde, aparecieron los primeros sindicatos (Trade Unions y posteriormente la Great Trade Unions, dirigida por Owen) y el movimiento cartista, que pretendía organizar a la clase trabajadora alrededor de un proyecto político. En 1838 la Working Men's Association publicó la Carta del Pueblo en la que reclamaban el sufragio universal, el voto secreto, la inmunidad parlamentaria y otras medidas encaminadas a democratizar la sociedad británica. Estas peticiones fueron acompañadas de huelgas y manifestaciones, y en 1842 se creó la Asociación Nacional de la Carta, que está considerada como el primer partido de los trabajadores. El cartismo no consiguió el éxito esperado, pero sí logró la reducción de la jornada laboral y la concienciación política de los trabajadores.

En el ámbito internacional, el Reino Unido participó en las guerras contra la Francia revolucionaria (1793-1802, 1803-1815), dirigiendo la mayor parte de las coaliciones. Tras el Congreso de Viena (1815) aumentó su poder internacional. En la época de la reina Victoria (1837-1901) Gran Bretaña alcanzó su mayor expansión y consolidó su poder en el mundo. Poseía un inmenso imperio colonial repartido por todos los continentes. Las viejas instituciones fueron progresivamente eliminadas por la presión que ejercía la burguesía. Se configuró un nuevo tipo de monarquía, separada de las actividades legislativas y ejecutivas. Liberales (whigs) y conservadores (tories) se alternaron durante años en el poder, liderados por Galdstone y Disraeli, respectivamente. Los liberales favorecieron el ascenso de la pequeña burguesía que consiguió la representación parlamentaria gracias a las reformas electorales que éstos llevaron a cabo (1867, 1884). La presión del movimiento sindical logró la entrada de sindicalistas en la vida parlamentaria.

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