La primera reflexión que hago de haber empezado con la papilla de frutas es: tenÃa que haber pintado la casa después de haber superado esta etapa y no antes de las navidades pasadas. LLevamos tres dÃas con papilla de: medio plátano, un zumo de una naranja, media pera y media manzana que, al final, se come servidora. Lo divertido es la cara de asco que pone, las muecas, cómo se alboroza, se estira y se defiende del enemigo. Además en estas ha aprendido a hacer pedorretas, justo en el momento en el que se vio atada y sujeta por mis manos y las de la tata (en ése instante sentà ser la reencarnación de
Rudolf Hess) descubrió cómo se hacen y toda la papilla acabo en mi pelo recién lavado y peinado pacientemente con secador, la pantalla del ordenador que estaba al lado (afortunadamente no cayó en las teclas) su linda frente y por supuestÃsimo, la ideal funda de la maxi cossi recién almidonada y perfectamente perfumada. Of course, después del (fallido) intento la niña, aún a pesar de no ser las siete y media de la tarde sino una hora antes, se fue directamente al baño porque no es plan de gastar inutilmente toallitas húmedas. La ropa, directamente a lavar también.
Esto los tres dÃas y ayer, además, después de aspavientos, arcadas varias y llantos, y después de minutos de: "mira Carmen, cinco lobitos, tiene la loba", "tengo una muñeca vestida de azul (que la suele calmar bastante vete tú a saber por qué)" puaj, vomitó todo. Primera vomitona de su vida. Ante semejante argumento me plegué a su petición y dije: de acuerdo mi bebé, por hoy ha sido suficiente. Y enseguida como hacÃa Ally McBeal me và a mà misma disfrazada de Cruella de Vill soltando rayos y centellas por los ojos y la boca. Madrastrona, mala madre, pérfida, torturadora de bebés, ¿qué más puede sentir una madre cuándo empieza con las papillas de frutas? quién lo probó, lo sabe.
Me niego a ponerle azúcar que luego vendrá el tÃo Paco con las rebajas y desde obesidad a dineral en ortodoncias varias, pueden ocurrir muchas cosas. Poco a poco lo iremos consiguiendo. De momento vamos a cambiar el lugar dónde se la damos y lo haremos en la cocina por aquello de que el azulejo se lava mejor que la pintura. Me compraré un baby grandote de los que usan las profes de guarderÃa y me pondré un gorrito de la ducha y con muuuuuuuuucha paciencia y mucho cántico someteré una y otra vez a mi divina Carmen a la tortura de comer fruta que es muy sana y muy necesaria.
¿Por qué señor me haces esto? Qué delicia ser madre. Y pensar que nos quedan otras etapas difÃciles de superar como la papilla de verduras y la del pescado...
Fuente:
www.terra.es