DESCUBRIENDO RUMANIA: LA IGLESIA FORTIFICADA DE BRASOV

La ciudad de Brasov se localiza en el centro de Rumania, pasa por ser el principal punto de destino para el turismo de montaña al pie de los denominados Alpes de Transilvania. La coqueta villa es una de las más bellas ciudades del país y se ubica en las laderas del Timpa, un lugar donde históricamente convergen Valaquia, Moldavia y Transilvania.

 DESCUBRIENDO RUMANIA: LA IGLESIA FORTIFICADA DE BRASOV

Su arquitectura es sorprendente para el viajero, especialmente porque se libró de la época comunista y sus realizaciones que entonces se conoció como “arquitectura progresista” [Dios mío, qué fealdades]. Para hacernos una idea ¿recuerdan los que nos leen los edificios de los años sesenta de la zona de Bellvitge en Hospitalet de Llobregat y que levantara la entonces “honorable familia” que hoy está en los juzgados? ¡Cuánto nos habríamos ahorrado si el “sebón” no le hubiera dado aire en aquellas lejanas épocas del último cuarto del siglo XX. Pues exactamente eso, colmenas a destajo para “atrapar a los que venían a trabajar”.

Brasov se libró de esa horrible arquitectura y gracias a ello tenemos un casco histórico modélico para lo que acabó sucediendo en otras partes del país. Por supuesto, su pasado, su historia, la hacen única y por doquier nos puede sorprender con una página de su pasado, como acontece hoy con la Iglesia Fortificada.

Por aquí anduvieron los Caballeros de la Orden Teutónica [entonces respondía al nombre de Corona] y saltaba a un documento tal cual lo tiene hoy en 1295. Los turcos la conquistaron en 1421 y Miguel el Bravo sería aclamado tras la unificación de los tres principados. En el XVII el imperio de los Habsburgo derrotó a los otomanos y la ciudad queda engarzada con la historia austriaca para, tras la I Guerra Mundial, regresar a Rumania.

La iglesia fortificada aparece mencionada en 1362 en un documento de Luis de Anjou certificando los derechos que, a comienzos del XIII, los nobles germánicos reciben [fue poblada con colonos sajones] y la edificaron como Iglesia Cristiana Evangélica. De estilo gótico, denota una clara influencia de los monasterios cistercienses y la arquitectura tradicional transilvana. Está dedicada a San Nicolás y fue destruida en 1839. La edificación que hoy conocemos se erigió en 1841 y fue remozada en 1903 cuando se incorporaron las actuales cuatro torres.

La fortificación tenía originalmente una forma oval, se inició en el XVI y continuó trabajándose en ella hasta el XVIII. Se complementó con nueve torres defensivas y por medio de un pasillo las casas del emplazamiento lograban comunicar [eso les permitía refugiarse] con el recinto fortificado. Las cuatro campanas se incorporaron entre 1903-1926.

Después de 1700 la iglesia perdió su rol defensivo y en el XIX se transforma la zona del bastión en rectoría, la actual fue construida a comienzos del XX. El cementerio evangélico se levantó en 1826 y durante ese siglo se ampliaban los límites  originales con elementos neoclásicos.

En el interior tenemos impresionantes elementos decorativos con una estatua de Jesús (1868) y el clásico púlpito (1881). Sobresale una gigantesca araña [lámpara de varios círculos], las vidrieras del coro, las esculturas de piedra y un órgano de 1842 que es toda una joya entre este tipo de instrumentos musicales.

El sello que nos trajo hasta aquí es el de la emisión conjunta [Croacia-Rumania] del pasado 11 de noviembre de 2014. Sólo teníamos datos de la emisión croata con dos efectos de 7,60 Kunas y la iglesia de Brasov aparecía en el efecto inferior del díptico aparecido en versión hojita bloque. La fotografía fue realizada por Mihai Vamasescu y en total el correo croata lanzó 35.000 ejemplares.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: ORADEA

La ciudad se localiza a unos 150 kilómetros al oeste de Cluj y es la capital del departamento de Bihor que limita con la frontera húngara; algo más de 600.000 habitantes (de los que un tercio están en Oradea). Los húngaros la denominan Nagy Varad, destaca por ser un importante centro comercial y gran núcleo industrial que se ha visto, en un principio, favorecida por su ubicación geográfica y la pertenencia a la Unión Europea.

Culturalmente sobresale por su rica tradición universitaria que genera un bullicioso ambiente en una ciudad de frontera y multilingüe que ya estuvo habitada en el período neolítico. Evidentemente hay vestigios de otros pueblos: romanos, godos, eslavos, tártaros… Los turcos la arrasaron en el XVIII y sólo bajo el imperio austro-húngaro llegó a recuperar su viejo esplendor, aunque no será hasta 1920 cuando es reintegrada a lo que actualmente conocemos como Rumania.

Documentalmente, sus 900 años se celebraron en el 2013 y ese fue el motivo para dedicarle cuatro sellos que hoy nos han llevado a esta bella zona. Referencias notariales aparecen ya en el reinado de Bela III, concretamente en Gesta Hungarorum no sólo explica la zona, sino que documenta la gran fortaleza de Biharia (situada a una decena de kilómetros de Oradea). El episcopado católico-romano estableció lazos con su fortaleza en el lejano 1092 y jugó un importante papel en el desarrollo de toda la región. La ciudadela fue resistiendo las diferentes oleadas de los denominados pueblos bárbaros que, constantemente, asediaban la región procedentes de Oriente. Los tártaros se hicieron con ella en 1241-1242.

Posteriormente se procedería a realizar los trabajos de reconstrucción y reforzamiento; en 1341 llegaría el reconocimiento de civitas. Bajo el mando del príncipe Juan Segismundo se procedió a un concienzudo trabajo de reconstrucción y reforzamiento de la ciudadela en forma de estrella de cinco puntas por el arquitecto italiano Domenico de Bologna. La fortaleza que ha llegado hasta nuestros días denota la clara influencia del arquitecto italiano; en su interior el príncipe Gabriel Bethlen hizo levantar el Palacio Principesco que así quedaba protegido: fue el mejor guardado de la región. La planta presenta cinco impresionantes bastiones y sus límites fueron los que sirvieron para un paulatino crecimiento extramuros a partir de 1589.

 La siguiente ocupación llegaría con la irrupción del ejército otomano, convirtiéndose en la sede de la corte del Sultán Solimán el Magnífico entre 1529-1538. Los turcos habían roto las defensas con sus 45.000 hombres y el jefe de las tropas Ali Pasha informó al sultán que con aquella victoria habían herido de muerte el corazón de Transilvania. El colapso otomano llegaría en 1660, el austriaco lograba recuperar la posición y paulatinamente las fuerzas del sultán iban perdiendo terreno en las grandes llanuras centroeuropeas. Recordemos que restos de ese turbulento pasado llegaron hasta bien entrado el siglo XX donde los Balcanes siguieron padeciendo hechos de extrema violencia.

Sin duda el gran rol cultural jugado por Oradea hay que buscarlo en la Edad Media cuando compartieron espacio, con mayor o peor fortuna, rumanos, húngaros, italianos, judíos o eslovacos. De aquella etapa es la gran biblioteca del Episcopado Católico, el observatorio astronómico, los archivos educativos y un largo etcétera que la convirtieron en el XVIII en la ciudad más habitada de toda la región transilvana.

La fortaleza-ciudadela está en la Lista del Patrimonio Mundial, alberga también el Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Oradea y uno de sus muchos elementos, que sorprenden al visitante, es la red de canales subterráneos que la alimentaban de agua caliente durante todo el año, o sea: a pesar del riguroso invierno ya tenían un sistema que evitaba congelarse cuando llegaba el punto álgido del frío glaciar.

Los cuatro sellos representan otros tantos edificios históricos; en el valor de 2.10 Lei vemos la esbelta catedral ortodoxa, popularmente conocida como de LA LUNA. Fue levantada en 1784, bajo la torre del reloj encontramos la explicación de ese nombre popular: una esfera de tres metros indica las diferentes fases lunares gracias a un ingenioso mecanismo que idearon los hermanos Rüpper en 1793.

El siguiente sello tiene un facial de 4.30 Lei y está dedicado a la Catedral Católica que es la iglesia barroca más grande de Rumania; fue levantada entre 1752-1780 siguiendo los planos del arquitecto italiano Giambattista Ricca. El imponente edifico está revestido de mármol, hay interesantes obras pictóricas en su interior donde también encontramos un fastuoso órgano.

El valor de 4.70 Lei muestra el estatal Teatro Reina María, un imponente edificio neoclásico que levantaron los austriacos Fellner y Helner en 1900. Finalmente, para el facial más alto de la serie conmemorativa de los 900 años, 9.10 Lei el impresionante edificio del Ayuntamiento que fue levantado a principios del siglo XX.

Aunque no haya sido filatelizado en esta ocasión, bien merece la pena citar el Palacio Barroco que fue la antigua sede episcopal y pasa por el ser el más grande de su estilo en Rumania [en cierta medida nos sirve el facial de 4.30 Lei], Fue levantado por Hildebrant (1762-1770) como réplica del famoso Belvedere vienés, tiene forma de U y 365 ventanas para sus más de 120 habitaciones, en él se alojaría la emperatriz María Teresa cuando visitó la región en 1771, poco después de haberse finalizado la obra de tan impresionante construcción.

Los sellos los diseñó Mihai Vamasescu, hubo varias formas en las configuraciones de la emisión, por ejemplo, la hojita bloque donde aparece el plano medieval de Waradiin [denominación en alemán]; en el lado superior derecho va el facial de 9.10 Lei. Hojita bloque con los cuatro efectos, minipliegos de 8+1 viñeta central sin valor postal para cada efecto y finalmente los pliegos de 32 ejemplares. Sumando todas las variedades de presentación prácticamente no se consiguen ni 25.000 series completas.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: ANTIM, MONASTERIO BUCARESTINO

Nuestro paseo de hoy lo haremos por el monasterio capitalino de Antim; uno de esos edificios que no siempre el visitante se para a contemplar, quizá porque queda más al margen del centro histórico, quizá porque Bucarest tiene demasiadas cosas bonitas en su arquitectura. Pero, contra lo que pueda creerse, tiene muchos lugares históricos para deleitarse y el viajero se ve en la tesitura de tener que escoger. Se localiza cerca del Parlamento (Boulevard Unirii y Strada Justitiei podrían servirnos como referencia).

DESCUBRIENDO RUMANIA: ANTIM, MONASTERIO BUCARESTINO

 

El Monasterio de Antim se construyó en 1713-1715, nos encontramos, cronológicamente, en los tres siglos de historia o el tricentenario de esa magnífica obra. Fue levantado por el metropolitano de Valaquia del que tiene su nombre: Antim Ivireanu [Antímaco de Iberia, 1650-1716, fue asesinado cuando marchaba a su exilio en el Monte Sinaí, canonizado en 1992] y se convirtió en seminario en 1797, siendo su iglesia lo más sobresaliente de todo el recinto monástico; ésta fue adornada con unas bellas esculturas pétreas y puertas bellamente labradas por el propio religioso que había llegado a Rumania en 1690 invitado por Constantin Brancoveanu.

Si hay tiempo, en su interior tenemos algunas obras de Petrescu y Alexandrescu; en la fachada occidental podemos admirar un bello mosaico de Greceanu. Pero no es todo, la coqueta capilla alberga obra del genial Tattarescu que pintó todo el iconostasio de madera. En el pequeño museo encontraremos objetos que pertenecieron a su constructor y pequeñas reliquias de los denominados cuarenta mártires de Sevastia (Armenia). En fin, estamos totalmente de acuerdo con Nicolae Iorga cuando escribió “Que contemplamos una de las más bellas iglesias de cuantas existen en Rumania” y visitando una por día, me atrevo a decir que necesitaríamos toda una vida para poder pisarlas todas. Un ejemplo de la riqueza espiritual y cultural que vivía Bucarest en el XVIII.

El monasterio tiene una larga historia, el metropolitano Antim tuvo en funcionamiento un par de imprentas [para textos litúrgicos en rumano y griego] que permitían confeccionar los breviarios y manuales necesarios para los servicios religiosos. El terremoto de 1738 dejó dañado el edificio y fue necesario someterlo a una reconstrucción casi total para evitar su hundimiento. Entre 1746-1747 quedó totalmente recuperado y el iconostasio se aprovechó para añadirle pintura en oro.

En 1820, bajo el mandato del Obispo Ilarión de Arges (está enterrado en la parte derecha de la iglesia) permitió que Tudor Vladimirescu realizara la proclamación del país junto con el fraile David que cosió la bandera tricolor de la Revolución Rumana , o los iconos de la Santísima Trinidad y los santos mártires Gheorghe y Teodor Tiron.

En los archivos estatales constan también las dos restauraciones realizadas por Clement de Arges (1840 y 1864). Durante la I Guerra Mundial las reliquias de San Filofteia [estaban custodiadas en Curtea de Arges] fueron traídas aquí, también se añadieron las de los cuarenta mártires y las de los santos Neofit, Acachie y Paraschevi. La última restauración integral se realizó entre 1964 y 1966.

A partir de 1950 se convierte en Capilla Patriarcal y Residencia Obispal, actualmente alberga la sede sinodal, la biblioteca eclesiástica y allí se encuentran los archivos de la Iglesia Ortodoxa Rumana.

La emisión filatélica consta de dos sellos, el edificio visto desde el exterior es el que aparece en el efecto de 3.60 Lei y el metropolitano Antim es recogido en el valor de 14.50 Lei –que también se escogió para ilustrar el sobre de primer día-. La emisión se realizó el 15 de julio de 2013, se imprimió en offset cuatricolor en hojitas de dos (800 sellos o 400 dípticos), bloques de cuatro y pliegos de 32 efectos. En total apenas superó los 30.000 ejemplares de tirada lo que nos indica la pérdida de convocatoria entre los aficionados a la filatelia por esa manía de introducir sistemas que nada tienen que ver con el sello y que han acabado hundiendo el otrora floreciente mercado filatélico. El diseño fue realizado por Mihai Vamasescu y Stan Pelteacu.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: RADAUTI, EL GRAN TEMPLO JUDÍO

Nuestro paseo de hoy lo haremos por una población de algo menos de 40.000 almas, posiblemente la primera población –aparte de Bucarest- de la que tuve presencia directa en casa: un amigo de correspondencia me enviaba precioso sellos y de contrapartida la revista Blanco y Negro (años 60/70) ¡Uf, cuánto ha llovido desde entonces! Y aunque las guías al uso nos la despiden con apenas unas líneas, emocionalmente merece algo más.

DESCUBRIENDO RUMANIA: RADAUTI, EL GRAN TEMPLO JUDÍO

Hoy la conmemoración postal nos lleva al Gran Templo Judío; Radauti y su zona de influencia, a principios del XIX, era la zona de mayor presencia judía en las actuales tierras rumanas. En 1830 se inauguraba la primera sinagoga de la ciudad, aunque no sería hasta 1880 cuando, aprovechando la visita del Emperador Francisco José I, se le presenta por parte de la delegación oficial judía de la ciudad, la solicitud para que le autorizaran a levantar una gran sinagoga. En esa época había 3500 miembros registrados en la comunidad hebrea (el 31% de la población era de ascendencia judía).

El 18 de agosto de 1883, aniversario del natalicio del Emperador, quedaba consagrado el Gran Templo en el centro de la ciudad y se celebraba el primer acto religioso presidido por el rabino Yitzhak Kunstad (ejerció el cargo entre 1883 y 1909).

El Templo se levantó en estilo morisco coronado por dos altas torres frontales que finalizan en un domo y le confieren un aspecto de catedral ortodoxa. Las tres arcadas de la entrada están sostenidas por otras tantas columnas macizas. En el interior podemos descubrir varios estilos en las decoraciones: morisco, renacentista y barroco. Los ventanales son de tipo circular coronados por arcadas.

La consagración y uso religioso fue posible hasta el último rabino que ofició en ella Yisroel Hornich (1947). Como tantas otras poblaciones judías, Radauti, que en 1940 contaba con el 35% de la población de este origen sufriría, a partir de 1940, unas tremendas razzias y deportaciones que dejó devastada no sólo la población, sino toda la zona circundante, los más afortunados fueron enviados a Transnistria y Siberia, otros fueron directamente a los campos de concentración hitlerianos. En 1941 apenas quedaban unos 6000 judíos, se habían reconcentrado para darse esperanzas y todos los que pudieron iniciaron el éxodo camino de Israel, especialmente tras declarar la independencia, ello hizo que apenas quedaran 800 personas de origen hebreo en el año 1962.

El Gran Templo se sigue utilizando como casa religiosa y está incluido en la lista de Monumentos Históricos del Condado de Suceava (Norte de Rumania, limítrofe con Ucrania). El 25 de julio de 2012 en presencia de las autoridades locales y de los dirigentes de la Federación de Comunidades Judías de Rumania era reabierto tras la correspondiente rehabilitación integral. Ese mismo día quedaba inaugurado el Museo de Historia Judía que encontramos en su interior.

El 130 aniversario fue filatelizado el 8 de febrero de 2012 con dos efectos mostrando el Templo (8.10 Lei, siglo XIX y 14.50 Lei, en la actualidad). El diseño corrió a cargo de Mihai Vamusescu en hojas de 8+4 viñetas (una central y tres inferiores a modo de bandeletas imitando las que realiza el servicio postal hebreo en la actualidad) y pliegos de 32 sellos, también hubo una hojita bloque con el díptico  formado por ambos valores. Hoy está considerado Patrimonio Cultural Hebreo, está sumamente cuidado en estas tierras que durante milenios han sido una gran encrucijada de caminos entre el oriente y el occidente de Europa.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: CURTEA DE ARGES

El 500 aniversario de la Iglesia-Monasterio de Curtea de Arges es el que nos lleva hasta esta joya arquitectónica. La emisión de los dos efectos postales se realizó el 12 de octubre de 2012. La antigua capital de Muntenia se encuentra junto al río Arges y rodeada por los Cárpatos; fue una ciudad real que perdió importancia tras el traslado de la capital a Bucarest. Los gobernantes habían logrado un principado independiente y la antigua corte de localiza en la ciudadela amurallada. La ciudad cuenta en la actualidad unos 40.000 habitantes.

DESCUBRIENDO RUMANIA: CURTEA DE ARGES

En 1654 el escritor y viajero Pablo de Alepo calificó la Iglesia-Monasterio de Curtea de Arges como una de las maravillas del mundo. La erigió el príncipe Neagoe Basarab entre 1512-1517 sobre los cimientos de la Catedral Metropolitana que había sido levantada por Vlad II Dracul y previamente había sido demolida para su reconstrucción.

Una de las más bellas leyendas [y a su vez dramáticas] de la historia popular rumana y la literatura del país liga con el nombre de Curtea de Arges y la historia-leyenda popular del Maese Manole, originario de Nicosia (quien esté interesado en esa preciosa y épica narración, bastará buscarla en la web de Radio Rumania Internacional en español, la han emitido en numerosas ocasiones y para los rumanos es como para nosotros el Mío Cid o El Quijote, aunque las nuevas generaciones no tengan ni idea por obra y gracia de la multitud de sistemas educativos en que nos desenvolvemos en esta península tan baqueteada por la historia y los personajes mesiánicos) que, recitada en la lengua de Cervantes, no deja de ser un placer para los oídos a pesar del terrible dilema al que tuvo que enfrentarse Manole: pero la norma es la norma y eses es precisamente su gran valor.

La Iglesia, con planta de cruz latina,  tiene 26 metros de largo, quince de ancho y 31 de alto, dispone de 16 ventanas dobles. De estilo bizantino, tiene numerosos elementos decorativos que muestran la influencia del morisco (o árabe), armenio o persa. Frente a la escalinata de doce escalones encontramos la fuente de donde mana el agua sagrada aquí,, dice la leyenda, cayó Manole tras fabricarse un par de alas y saltar desde el tejado de la iglesia; es soportada por cuatro columnas de mármol de diferentes tonalidades y trabajos geométricos. Tras superar el umbral del templo, en el interior destacaba el fantástico cuadro pintado por Dobromir de Targoviste en 1526, lamentablemente, sólo han sobrevivido fragmentos de aquella obra que se conservan en el Museo Nacional de Bellas Artes de Bucarest.

El recinto religioso fue consagrado y santificado el día de la Virgen de Agosto (Asunción) en 1517 bajo la atenta mirada del Patriarca de Constantinopla Kir Theolipt, éste era acompañado por un séquito de obispos de la Iglesia Ortodoxa, sacerdotes, el abad del Monasterio Santo del Monte Athos y el Metropolitano de Valaquia, Macario; en 1739 se convirtió en residencia arzobispal; pero la iglesia es de una impresionante belleza realzada por unos bien pulidos mosaicos iluminados por algunos faroles crean una plasticidad que no deja de impactar al visitante.

A lo largo de sus cinco siglos de historia, el edificio ha padecido numerosas obras y restauraciones, pero nunca ha perdido su originalidad y prestancia arquitectónica. Posiblemente la intervención más radical fue la realizada a mediados del XIX por el arquitecto francés André Lecomte du Noüy y el rumano Nicolae Gabrielescu. Sus paredes interiores fueron decoradas por los maestros F Nicolle y Ch. Renouard (Francia) y el pintor de Curtea, Nicolae Constantineu; naturalmente las doce escaleras o las doce columnas interiores nos recuerdan a los doce apóstoles.

La capilla del Monasterio alberga las reliquia de San Filopteia y el Evangelio, pintado y escrito con letras de otro por la Reina Isabel [escribió con el seudónimo Carmen Sylva y es uno de los topónimos patagónicos testigo de las andanzas por Tierra del Fuego del peculiar y famoso Julio Popper], éste ilustra escenas alusivas a la Semana de Pasión. En el interior del templo encontramos las tumbas de los hijos de Neagoe Basarab [Petru, Ion y Angelina] junto a las del propio príncipe y su esposa Despina con su hermana Stana. Otra tumba no menos famosa es la de Radu de Afumati, considerada una de las más bellas de todas las tumbas reales y de gran valor histórico gracias a la infinidad de elementos decorativos que la adornan.

En la fachada occidental del edificio hay cuatro inscripciones, la situada en el lado derecho de la entrada está realizada en Paleoeslavonico que era la lengua empleada en los tiempos de Neagoe. En el lado izquierdo las inscripciones aluden a las restauraciones llevadas a cabo por Serban Cantacuzino (1682) y Carol I (1886) que devolvió todo su esplendor tras un tiempo en completo abandono.

Recordemos que este Monasterio está considerado Mausoleo Real Rumano, allí están enterrados los reyes Carol I, Fernando, las soberanas Isabel, Maria y las más antiguas citadas anteriormente que corresponden a los voivodas.

La emisión postal tuvo dos faciales de 4.50 Lei con las imágenes de Neagoe Basarab y su esposa Despina, entre ambos sostienen la majestuosa construcción. El valor de 14.50 Lei muestra una vista del Monasterio. La emisión se realizó en BC [Bloque de cuatro, conteniendo dos dípticos combinados más dos viñetas sin valor postal con los soberanos Carol I y su esposa Isabel, tirada de 5800 hojitas o 23.200 sellos], otras 4.800 series se lanzaron en pliegos de 32 ejemplares y, finalmente, dos minipliegos de 8+1 viñeta central que dan una gran vistosidad a la emisión conmemorativa de cinco siglos de esplendor. El diseño fue de Mihai Vamasescu y Stan Pelteanu.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

 



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