DESCUBRIENDO RUMANIA: NICULA (AÑO DE LAS PARROQUIAS Y LAS MISIONES DE LOS MONASTERIOS)

El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana declaró el año 2015 “Año de las Misiones, Parroquias y Monasterios” y el correo rumano lo conmemoró con dos preciosos sellos de temática religiosa [pero que pueden servirnos para otras, entre ellas la pintura, paisajes, arquitectura o folklore]. Su valor facial es de 1 Lei (La Virgen y el Niño) y 4.50 Lei (La iglesia de madera del Monasterio Nicula, lugar de peregrinación y devoción mariana en Rumania). El diseño estuvo a cargo de Vlad Vamasescu, impresión en varios formatos (Hoja bloque con los dos efectos), minipliegos de 8+1 viñeta para cada facial, pliegos de 32 ejemplares y hubo tarjetas máximas y sobres de primer día cancelados en Bucarest el 15 de agosto de 2015, día de la Ascensión de la Virgen.

DESCUBRIENDO RUMANIA: NICULA (AÑO DE LAS PARROQUIAS Y LAS MISIONES DE LOS MONASTERIOS)

La espiritualidad del pueblo rumano es conocida desde la antigüedad y este par de ejemplares vienen a testimoniar uno de los más antiguos asentamientos monásticos construidos y conservados en suelo rumano. La primera evidencia de esta iglesia de madera, levantada al estilo de Maramures y dedicada a la Santísima Trinidad, data de 1552; el icono que nos muestra a la Virgen con el Niño fue realizado por el Padre Luca de la ciudad de Iclod en 1681.

Años después (1694), el villorrio pasó a ser propiedad de varias familias de la nobleza rumana, entre ellos Ioan Cupsa que fue el que le compró el icono al Padre Luca y lo instaló en la pequeña construcción de madera enclavada en la colina y allí permaneció, el 15 de febrero de 1699 acabó convirtiéndose, la pequeña iglesia, en un lugar de peregrinación en la región de Transilvania y cuya trascendencia ha llegado a nuestros días.

Entre 1712-1714 la iglesia fue restaurada y estuvo activa hasta 1973 cuando fue totalmente destruida por el fuego, entonces sería reconstruida con madera de roble del siglo XVII comprada en la aldea de Nasal Fanate. El monasterio aparece adornado con numerosos trabajos del artista Samuil Kerestesin que trabajaba la madera creando primorosas obras de arte, una de esas esculturas está considera milagrosa desde 1938.

Hoy el Monasterio de Nicula es uno de los más grandes lugares de peregrinación del centro de Rumania, especialmente los fines de semana cuando se hace prácticamente imposible el acceso a la pequeña construcción, algo realmente inimaginable cuando llega el día de la celebración de la Virgen de Agosto que coincide con la festividad católica. Es una pieza única en el patrimonio de la Iglesia Ortodoxa Rumana y posee una gran belleza que se realza cuando es iluminada por la entrada de la luz solar en el recinto eclesial.

Centenares de reproducciones de este icono existen en el territorio rumano, sobre todo desde que se expandiera el mito de su acción milagrosa; no es difícil encontrar ejemplos de esa imagen en otros centros religiosos e incluso en las vidrieras de Alba Iulia, Fagaras, Scheii Brasov y otras zonas de Transilvania, los iconos y esculturas fueron realizados  en el XVII-XVIII. Otra obra del Padre Luca se localiza en el parroquia Ceaca [Condado de Salaj], esta fue restaurada por Andras de Cluj en el XVIII [las caras y manos de la Virgen y el Niño fueron repintadas en esa fecha].

Un grabado de este milagroso icono fue impreso también en el Breviario de Blas en 1751 en donde se recogía “El icono de la Santa Madre de Cristo Sagrado Monasterio de Nicula (Ardeal) fechado entre el 4 y el 15 de febrero de 1699”. Desde entonces millones de fieles lo han contemplado y se ha convertido en un foco de atracción tan grande como otros centros marianos esparcidos por todo el continente europeo.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: MOLDAVIA

Cuatro han sido los sellos dedicados a Moldavia, uno de los principados históricos de Rumania, que comenzaron a circular el 8 de septiembre de 2015 [no debemos confundir esta región con la República de Moldavia que, hasta la caída de la URSS, formaba parte del imperio soviético y actualmente es un país independiente fronterizo con la región moldava rumana]. Curiosamente suele ser una zona poco conocida por el turismo internacional, los que se atreven a salir de los circuitos tradicionales acaban llevándose una agradable sorpresa, gracias a lo que la región ofrece al visitante, encontramos gente sumamente agradable y accesible.

DESCUBRIENDO RUMANIA: MOLDAVIA

Posiblemente, la ciudad más conocida de esta región, sea la universitaria IASI que, por sí sola, ya ofrece suficientes alicientes como para querer desear quedarse un buen tiempo; por algo es la segunda ciudad más importante de Rumania. Fue fundada en el XIV y en 1565 se convertía en la capital de Moldavia; los judíos llegaron en el XVII y elevaron la categoría de la ciudad con su trabajo y erudición. De aquí salieron algunos de los más grandes literatos rumanos, entre los que destacan Vasile Pogor, Ion Creanga o Mihai Eminescu, todos mantuvieron una estrecha relación con la ciudad que alumbró la primera universidad del país en 1862 y todavía se mantiene en pie. No vamos a extendernos con los múltiples atractivos de la vieja y hermosa IASI donde, el visitante, encontrará abundantes ofertas y puntos de interés que le acabarán dejando un agradable sabor de boca; nos centraremos en los cuatro motivos filatelizados para no hacer excesivamente larga esta nueva entrega de Descubriendo Rumania.

El facial de 3.30 Lei nos lleva hasta el Museo de Arte y Cultura de Piatra Neamt; la tercera ciudad de Moldavia, se ubica a casi medio centenar de kilómetros de Targu Neamt. Innumerables edificios históricos nos acercan a su rico acervo cultural y arquitectónico y nos hablan, al mismo tiempo, de un esplendoroso pasado, cuando Esteban el Grande fundó la corte real. El sello nos ofrece la fachada del Museo que alberga arte clásico, moderno, abstracto, esculturas, tapices y un pequeño museo etnográfico donde encontramos la más importante colección de utensilios de la etapa del neolítico, como muestra, una pieza de cerámica en el lado izquierdo del sello, procede de Cucuteni donde se dio una de las más espectaculares civilizaciones prehistóricas de toda Europa.

El facial de 3.60 Lei está dedicado a uno de los más grandes y conocidos monarcas rumanos: Esteban el Grande, posiblemente el personaje más recordado a lo largo y ancho de todo el territorio rumano, infinidad de calles, plazas, edificios o estatuas nos llevan hasta su reinado de casi medio siglo entre 1457-1504; derrotó a los ejércitos polacos o húngaros y protagonizó una gran resistencia ante los constantes acosos de las hordas otomanas. El papa Sixto IV le concedió el título de Campeón de Cristo por su acerada defensa de los valores cristianos, aunque los chascarrillos de los guías [parece que esa es una constante histórica en todo tiempo y lugar, los incultos y cobardes, ninguneando a los personajes desde la perspectiva de nuestro tiempo, algo que los historiadores nunca deberían realizar] suelen “rebajar” su legado histórico porque, dicen, tuvo infinidad de hijos ilegítimos pero, a pesar de ello, fue canonizado por la Iglesia Ortodoxa y su obra quedó enmarcada en la historia de la región con letras de oro. Sólo conoció dos derrotas y logró 34 victorias en el campo de batalla; construyó casi medio centenar de iglesias y monasterios y, sin su enconada defensa, la Europa que hoy conocemos, sería totalmente distinta. Estos pueblos de frontera libraron épicos enfrentamientos ante los ejércitos invasores que les llegaban de Oriente y esos episodios, a pesar de los medios, se dieron en varias ocasiones a lo largo de la historia.

La escultura de Esteban el Grande va acompañada de la Fortaleza de Neamt que se levantó en el XIV por Pedro I y la fortificaría nuestro personaje a comienzos del XV dentro de un gran programa que impulsó las fortificaciones en todo el territorio moldavo para tratar de repeler a los invasores de su tiempo. Fue protagonista del asedio de 1476, que realizó Mehmet II, tras las batalla de Valea Alba-Razboieni; se localiza en la zona más alta de Culmea Plesului y desde ella se podía vigilar Moldavia, los valles de Siret y las rutas que conducían a Transilvania.

El facial de 6 Lei está dedicado a la Iglesia de San Nicolás de Iasi que durante algún tiempo (1677-1682) fue la Catedral Metropolitana. En la actualidad, en su fastuoso bulevar, encontramos la mayoría de las iglesias, monasterios y catedrales, no sólo ortodoxos, sino católicos o lipovenos. En el lado izquierdo de la estampilla vemos la escultura dedicada al metropolitano Dosoftei [Dimitre Barila] que fue uno de los hombres más significativos en la vida cultural de la urbe, reconoció el poder de la palabra escrita y trajo la imprenta que se instaló en 1680 en el monasterio, dio lugar a uno de los libros más famosos en lengua rumana, El Santoral (1682-1686) que se redactó y publicó en cuatro volúmenes. Incluía infinidad de  referencias de la vida de los ascetas en los monasterios de toda Moldavia. Él fue el primer traductor de la Liturgia [Libro ortodoxo y cancionero semanal] que eran piezas de uso cotidiano y acabó renunciando al uso del griego y la lengua eslavónica en los ritos litúrgicos.

Finalmente tenemos el sello de 9.10 Lei que nos transporta al XIX cuando los principados rumanos firman la UNIÓN (1859) y la capital se traslada a Bucarest. El timbre nos muestra otro de los grandes hombres de la historia rumana Alexandru Ioan Cuza [Barlad-Moldavia, 1820] que había recibido una educación netamente europea. Fue oficial del ejército moldavo en donde alcanzó el grado de coronel. El 5 de enero de 1859 fue elegido máximo representante de Moldavia y el 24 de enero siguiente lo sería de Valaquia que, a la postre, acabarían conformando la unión que en 1862 da vida al estado rumano. La presencia de este personaje significó un importante progreso social y económico; adquirió por subasta, al Banco de Moldavia, el Palacio de la Ruginosa que acabaría siendo totalmente reformado y convertido en residencia de verano; fue inaugurado durante la Semana Santa de 1864 por el propio príncipe Cuza que se alojaría en él prácticamente durante todo el mes de septiembre siguiente.

Todos los sellos se complementan con el escudo moldavo que se basa en el célebre bisonte que desde tiempo inmemorial forma parte de la iconografía faunística de la región. En 1999 se creó el Vanatori Neamt Nature Park donde esta especie todavía es posible observarla en estado salvaje. La emisión se realizó en hojitas bloque, minihojitas de 5+1 viñeta y pliegos de 32 efectos diseñados por Mihai Vamasescu

 

JUAN FRANCO CRESPO

lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: DOBRUDJA

Estamos, posiblemente, ante una de las regiones más diferentes del territorio rumano y, sin duda, algo tiene que ver el litoral del Mar Negro y el amplísimo Delta del Danubio. Decir que es un lugar de contrastes, sobre todo en invierno y el animado litoral en período estival le acaba dando un aire de modernidad y cosmopolitismo.

La Dobrudja se sitúa al sur del Condado de Constanza, allí nos encontramos algo que nos retrotrae a un antepasado común: el Arco Triunfal de Trajano [Tropaeum Traiani] que se exhibe en la ciudadela del ilustre hispalense en las cercanías de la actual Adamclisi y que es el motivo recogido en el facial de 2 Lei. También se reproducen algunas de las 48 metopas que, en cierta medida, narran aquella etapa histórica y se anticipó casi dos milenios al mundo del cómic que bebió de esas fuentes.

El pueblecito, en donde se encuentran estas majestuosas piedras, prácticamente pasa desapercibido para el viajero, se halla a algo más de 60 kilómetros de la ciudad costera de Constanza, hacia el interior. El espectacular monumento triunfal recoge la conquista romana tras derrotar a las huestes de Decébalo [la original y colosal obra se levantó entre el 106 y el 109], tenía como objetivo, decir a todos quienes la contemplaran, el poder intemporal del ejército imperial de Roma y, al mismo tiempo, reafirmar la capacidad técnica de sus arquitectos militares. Ahí permanece el testimonio de esa gesta del hispalense aunque, hemos de decir que realmente, el original, apenas si queda nada: se perdió casi en su totalidad cuando los turcos llegaron a la región y la rebautizan como Adamclisi [La Iglesia de la colina]. Hoy contemplamos la reconstrucción realizada en 1960 de acuerdo a la conclusión a la que llegaron los estudiosos tras analizar los restos encontrados en aquel promontorio. Existe un Museo Arqueológico que cobija las piezas originales que lograron salvarse, especialmente interesantes son las metopas de la base, donde quedaron grabados los hechos de armas y batallas contra los dacios en los años 101-102 de nuestra era.

El facial de 4.70 Lei está dedicado a las ruinas de la fortaleza medieval de Enisala que se conoció con diferentes nombres a lo largo de la historia y se localiza en la zona lacustre entre Razim y Babadag; la fortaleza apenas está a dos kilómetros del pueblecito y fue levantada a mediados del XIV por las autoridades de la época para tratar de controlar el paso hasta el Danubio, se encuadraba en el sistema de fortificaciones de los mercantes genoveses en el Norte de la Dobrudja. A lo largo de las excavaciones arqueológicas fueron apareciendo piezas bizantinas, genovesas, tártaras, moldavas, valacas o turcas lo que nos indica el alto grado de utilización del emplazamiento y el auge comercial de la región desde la más remota antigüedad; de hecho la base de ella nos indica el esplendor que vivió Heraclia (siglo VI).

El de 7.60 Lei está dedicado al Santo Apóstol Andrés y su cueva; también aparece el Monasterio en su honor, un lugar de vital importancia para los cristianos de la región que suelen acudir en peregrinación hasta la gruta para rezar por sus antepasados, sobre todo los creyentes más cercanos geográficamente a esta zona fronteriza con las tierras búlgaras.

Y cierra la emisión el efecto de 8.10 Lei que reproduce la fauna del Danubio que aquí pone punto y final a uno de los cursos fluviales más largos de todo el continente europeo tras recorrer más de 2800 kilómetros. El Delta es un gran humedal, prácticamente virgen, que atrae a miles de personas que acuden a la región a disfrutar del impactante paisaje y las miles de aves que aquí recalan, especialmente con la llegada de la primavera cuando, a la avifauna local, se le incorporan centenares de especies en sus rutas migratorias.

Es la segunda reserva más grande de Europa que, gracia a los sedimentos que aporta el gran río, viene creciendo casi veinte metros por año. Se trata de un ecosistema protegido que gestiona la Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Delta del Danubio [www.ddbra.ro] que mantiene un estricto control de la zona protegida donde, además, hay una veintena de espacios totalmente vedados a los visitantes que representan más de 50.000 hectáreas. Cualquiera que pretenda verla deberá proveerse del permiso correspondiente que por un coste modesto, permite que la visita por la zona acotada no suponga ningún inconveniente [las multas por no tener el permiso suelen ser altas y no merece arriesgase a penetrar sin el pase correspondiente].

Por supuesto, la época de mayor animación es el verano, pero nosotros preferimos la etapa primaveral y evitarnos la presencia masiva de los veraneantes. Recordar que la Dobrudja es tierra de contrastes, donde la civilización echó raíces hace miles de años y ese rico pasado ha ido marcando su propia personalidad que se ha visto enriquecida por sucesivas oleadas de pueblos que han llegado aquí desde los cuatro puntos cardinales.

Los sellos se complementan con un mapa de la región y una ilustración adicional en conexión con el motivo central de la estampilla. Hay varias piezas, hoja bloque de cuatro efectos, hojita de 5+1 viñeta y pliegos de 32 ejemplares realizados por Alec Bartos, comenzaron a circular el 18 de septiembre de 2015

JUAN FRANCO CRESPO
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DESCUBRIENDO RUMANIA: 135 ANIVERSARIO DE LA MASONERÍA RUMANA

La masonería rumana arranca con la fundación de la Gran Logia acontecida en las reuniones del 8 al 20 de septiembre de 1880. Recordemos que la Revolución de 1848 envió al exilio a la mayoría de sus practicantes; en la década siguiente serían los que tras retornar al territorio rumano, lucharían para conseguir la Unión de los Principados de Valaquia y Moldavia que desembocaría en la guerra de Independencia de 1877-1878 que acabó con el Congreso de la Paz y el país iniciaba su andadura como un estado independiente.

DESCUBRIENDO RUMANIA: 135 ANIVERSARIO DE LA MASONERÍA RUMANA

El primer Gran Maestro fue el capitán Constantin Moroiu y los masones encuadrados en la gran logia tenían como guía la moral y el progreso material de la sociedad que aspiraba a legitimar su estatus a nivel internacional como país independiente. Los períodos de entreguerras fueron tiempos difíciles, pero la masonería continuaría su historia que se verá interrumpida tras la II Guerra Mundial y, desde 1848, todas sus actividades prohibidas, sus miembros perseguidos o exiliados.

Fueron los últimos los que continuaron la fraternidad en Alemania, Argentina, Francia o Israel, la diáspora fue simplemente un período de oscurantismo, pero nunca de olvido. Numerosos fueron los personajes que fueron nombrados miembros honorarios de la Gran Logia Nacional Rumana, entre ellos el soberano Oscar II (Suecia), Eduardo VII (Gran Bretaña) o Guillermo I (Rey de Prusia y Emperador de Alemania) y la lista  interminable, encontramos infinidad de personajes de múltiples disciplinas que integraron la Hermandad.

Tras la caída del mundo comunista en 1989, la masonería rumana podría volver a reiniciar su actividad libremente. El renacimiento de la vida democrática hará que vuelva a institucionalizar y la renacida hermandad vuelve a tomar carta de naturaleza el 24 de enero de 1993. Actualmente existen en el país 420 logias y casi 15.000 miembros activos. El reto más importante que tiene la organización es la construcción de su sede nacional que ejercerá como difusora de la cultura y emblema ante los ciudadanos. Se trabaja en el proyecto que comprenderá salas de reuniones, biblioteca, museo y salas de uso multifuncional que permita realizar las actividades previstas por la institución, especialmente la espiritualidad rumana y en cuyo objetivo está enfrascado el Gran Maestro Radu Balanescu con su ambicioso proyecto La Masonería Rumana.

Los sellos (2.10 y 14.50 Lei) nos ofrecen el simbolismo de esos 135 años, vemos la Luna y el Sol, los doce signos del zodiaco centrados en la simbología masona por excelencia que está centrada con la letra G [God, Dios] que representa al gran arquitecto hacedor del universo [aunque los populismos que se están apoderando de las plazas del viejo continente no quieran oír nada que aluda a la espiritualidad y tratan de ocultar la gran falsedad de la historia como fue el comunismo, aunque el capitalismo tampoco sea la gran verdad, el populismo y la rebelión tampoco son la panacea como en nuestra corta vida hemos tenido la oportunidad de comprobar]. En el segundo sello podemos contemplar el proyecto presentado para poner en marcha la sede de la Gran Logia Rumana o también conocido como el Gran Templo que se levantará en Bucarest. La emisión fue proyectada por Mihai Vamasescu y se imprimió en diferentes formatos, hojas bloque de 2 (dos tipos) y de 4 (también una para cada efecto); pliegos de 32 ejemplares. Sumadas todas las variantes, la tirada no supera los 40.000 efectos, lo que nos indica, una vez más, que las multimillonarias cifras del siglo XX pasaron a la historia y que la filatelia continúa gozando de un largo ocaso gracias, precisamente, al terrible estilete que le aplicaron las administraciones postales que, con las pseudos-privatizaciones, se dedicaron a “parir engendros” y asaetear los bolsillos de los aficionados. Antes había continuidad, los que peinamos canas vamos diciendo adiós y recortando allá donde se puede. Sí, además, el 95% del correo que hoy se genera se reparte sin sellos ¿quién colecciona algo que, de partida, está pensado para vaciarte los bolsillos? Y, lo peor, los servicios postales actuales no dejan de lanzar “inventos” y, con ello, destrozar aún más un mercado marchito, un comercio cada vez más efímero.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: BUCAREST: 130 ANIVERSARIO DEL RECONOCIMIENTO DE LA AUTOCEFALIA DE LA IGLESIA ORTODOXA RUMANA

Fue en la segunda mitad del XIX cuando se produjo el período de adaptación de las normas del país [recién lograda la independencia] al modernismo europeo del momento, entre estas reformas estaba el ámbito religioso que inició Alexandra Ion Cuza y continuó Carlos I, ello convirtió a Rumania en un estado moderno basado en los principios de los demás países europeos de la época.

La Unión de los principados [Valaquia y Moldavia] tuvo lugar el 24 de junio de 1864 mediante un Decreto Constituyente de la autoridad sinodal; en 1866 se adopta la Constitución y en 1872, a través del desarrollo legislativo, se producía la normativa para la elección de los metropolitanos y los obispos del Santo Sínodo y la Autocéfala Iglesia Ortodoxa Rumana. La dualidad sería confirmada el 25 de agosto de 1885 en Constantinopla, fue sancionado el correspondiente edicto por el Patriarca Joaquín IV [1884-1886] y el resto de los metropolitanos presentes. Con ese “corpus legal” la Iglesia Ortodoxa Rumana obtenía el derecho a su autogestión y la independencia jurisdiccional respecto a cualquier otra iglesia rumana, siendo por tanto igual en derechos y obligaciones en el terreno dogmático, canónico o litúrgico.

Tras la I Guerra Mundial, Rumania recuperaba las históricas provincias de Besarabia, Bucovina y Transilvania dando lugar a lo que se conoció como la Gran Rumania [1 de diciembre de 1918], de manera natural y espontánea, dicen los libros históricos, los habitantes de esas tres provincias reunificadas se integraron en la Iglesia Ortodoxa, hecho que daría lugar a la primera reunificación de los cristianos en la historia de los ortodoxos rumanos, ello aumentó el prestigio de la institución con el resto de Iglesias Cristianas en todo el orbe.

El tiempo y la evolución histórica seguiría su curso y el 7 de diciembre de 1924 Nicolae Iorga publicaba su artículo buscando “La necesidad de tener un patriarcado propio” que dio lugar días después a la iniciativa del Metropolitano de Suceava [Pimen Georgescu, 1909-1934] de enviar un documento proponiendo la creación del mismo [lo recibieron Nectarie-Bucovina, Curie-Besarabia, Lucian-Roman, Roman-Oradea Mare, Nicolae-Cluj e Ilarie-Constanza]. El 4 de febrero de 1925 se celebraría el Santo Sínodo al que acudió como invitado el Ministro de Asuntos Religiosos, Alexandra Lepadatu que representó al gobierno; de manera entusiasta y unánime se establecía el Patriarcado Rumano y la cabeza visible sería Miron Cristea [1918-1939] que en ese momento era el arzobispo metropolitano de Valaquia.

Tras las debates de rigor se inició la etapa con un programa destinado a dar contenido a la nueva realidad; el último punto de ese acuerdo aludía a la construcción de una Gran Catedral para la salvación  de las almas y sede del Patriarcado y, hoy, casi un siglo después, podría llegarse a concluir una de las joyas de la arquitectura religiosa bucarestina, aunque los proyectos estaban prácticamente redactados desde el ya lejano 1878 cuando se hablaba de la misma pero los elevados costes aparcaban el proyecto que sería retomado tras el cese de las hostilidades en la I Guerra Mundial pero sólo sería posible tenerlo completado en el tercer cuarto de siglo [XX] ya que tampoco la etapa comunista facilitó las cosas al clero [fue una de las grandes víctimas en aquella etapa de falsedad histórica que trató de borrar la fe allá en donde el marxismo echó raíces y fracasó con su materialismo mesiánico que ahora reverdece en algunos rincones de Europa por obra y gracias de los maleducados hijos de papá que, una vez más, tratan de embaucar a las masas para volver a vaciarles los bolsillos y sumirlos en el más negro oscurantismo].

Llegamos al 2011, entonces se decide iniciar los trabajos de construcción de la Catedral de la Salvación del Pueblo, el lugar escogido será la montaña del Arsenal en Bucarest [digamos, de paso, que este emplazamiento ya se barajaba desde el XIX]. El proyecto trata de una monumental edificación de 38.000 m² [120 metros de largo, 70 de ancho y 120 de altura] que tendrá capacidad para acoger a 5.000 fieles y será conocida como la Catedral de la Nación Rumana, tendrá dos patrones: Día de la Ascensión [o Día del Recuerdo como se le conoce en Rumania] y San Andrés [Protector del país]. Con ello se cumplirá un viejo sueño que culminará más de dos milenios de cristianización en estas tierras de Europa Oriental.

El sello nos muestra el proyecto (5 Lei) y la cúpula-escudo patriarcal en la hojita (8.10 Lei). El diseño fue obra de Mihai Vamasescu y comenzó a circular el 15 de julio de 2015 (Día del Sello Rumano) en hojas de 32 ejemplares, minipliegos de 8+1 viñeta y hojitas bloque (2×5 Lei y 1×8.10 Lei), en conjunto apenas sobrepasan los 15.000 efectos [de la hojita bloque de 8.10 Lei sólo se hicieron 100 juegos].

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es





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