l Parque Nacional de Ordesa, el segundo de los constituidos
en España, se encuentra situado en pleno corazón de los Pirineos Centrales,
entre el pintoresco pueblecito aragonés de Torla y la frontera con Francia.
Tiene una extensión que supera las 2.000 hectáreas, y su
parte más importante está constituida por un valle de origen glaciar, con su
característica forma de artesa, que desciende desde el impresionante macizo del
monte Perdido (3.355 m. en su punto más alto) en dirección este-oeste.
Macizo del Monte Perdido.
Al fondo-derecha puede observarse la cascada de la Cola de Caballo. Foto: Wikimedia Commons
Por el fondo de este valle discurre el
río Arazas, el cual ha ido excavando sucesivas gargantas, dando lugar en su
recorrido a numerosas cascadas, como la Cola de Caballo, en la cabecera del
valle, las Gradas de Soaso en su tramo medio o la Tamborrotera, cerca ya de su
encuentro, a la entrada del valle, con el río Ara.
Como el conjunto de los Pirineos, la historia del valle es
de gran interés. Alrededor de la existencia de un primitivo macizo central,
constituido por granitos y pizarras, fue originándose una gran acumulación de
depósitos calizos que, posteriormente, hacia la mitad de la Era Terciaria,
mediante el proceso orogénico conocido como movimiento alpino, procedió al
levantamiento y rejuvenecimiento de las antiguas montañas paleozoicas,
desplazando a éstas, e incluso sobrepasándolas en altura. De esta forma quedó
constituido el macizo del monte Perdido, a juicio de muchos una de las más
bellas montañas calizas del mundo. De la violencia del plegamiento que le dio
origen da idea el hecho de que los estratos, si bien se encuentran horizontales,
se hallan totalmente invertidos, encontrándose los más viejos encima de los más
jóvenes.
A lo largo de la Era Cuaternaria, las fuertes glaciaciones
fueron conformando a través de la erosión de los glaciares el valle en forma de
U, deteniéndose este proceso a una altura de unos 1.000 m. Posteriormente, al
acabarse la última glaciación, volvieron las aguas torrenciales a ocupar este
valle, excavando en su parte central nuevas gargantas y desfiladeros, lo que
constituye el actual cauce del río Arazas.
Contribuyen, por otra parte, a aumentar la belleza de este
parque las numerosas simas y cavernas formadas por la filtración de las aguas en
los terrenos calizos, dando origen en el invierno a fantásticos espectáculos de
hielo, como la famosa cueva de Casterets.
La hermosura de esta formación puede ser admirada desde la
llamada Senda de Cazadores, próxima al Mirador de Garcilarruego,
desde donde se divisa el Circo glaciar y al fondo la cascada de Cotatuero.