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La vegetación
a cubierta vegetal en las islas Canarias, lógicamente, está en consonancia con
la diversidad climática, la cual, como ya se dijo, presenta grandes diferencias,
no sólo entre islas orientales y occidentales, sino también entre las diferentes
alturas y según la estación del año.
Así, podemos al menos, en base a esos parámetros, dividir
la vegetación del archipiélago en cuatro zonas
fundamentales:
La zona lauroide
o bosque de lauráceas, más conocida como Laurisilva, no se
denomina así porque abunde en especies de esta familia, sino en las que
tienen hábito "lauroide", que son precisamente algunas lauráceas como
Ocotea foetens, Laurus canariensis, Apollonias barbusana y otras de
familias diversas como Ilex canariensis, Prunus lusitanica, Visnea
mocanera, etc. Todas tienen en común el presentar hojas coriáceas,
lustrosas, perennes, y el tener muy desarrollada una cierta aptitud para
captar el agua de las nieblas. Precisamente este bosque se desarrolla
exclusivamente en la denominada zona de brumas y es una de las
comunidades que ha sido más duramente castigada por la acción humana. Se estima que en el conjunto del archipiélago queda menos de un
1% del bosque original primario de este tipo. Esta suerte de vegetación
existe casi exclusivamente en las vertientes norte, donde la pluviosidad
es más elevada.

Bosque de laurisilva en la
isla de La Palma
La zona de pinarescomprende
los bosques de pino canario (Pinus canariensis). Este tipo de
pinar, exclusivo de las islas Canarias, se encuentra tan sólo en las
islas de Hierro, Gran Canaria, La Palma y Tenerife; está muy adaptado y
soporta habitualmente la calcinación cuando es pasto del fuego, por lo
que retoña fácilmente al año siguiente. El pinar natural presenta un
aspecto de sabana de pocas hierbas y matas, con el suelo cubierto de
alhumajo.

Pino canario (Pinus canariensis)
La
zona xerofítica es la que menor cantidad de agua
recibe. Ocupa las laderas inferiores de todas las
islas occidentales y la casi totalidad de las
orientales. Predominan especies suculentas, como lo
son muchas de los géneros
Senecio, Euphorbia,
Aeonium y
Ceropegia. Dentro de esta zona
presentan un especialísimo interés algunos riscos,
principalmente los de fonolitas o basaltos, por
albergar una flora extraña de gran interés. Donde el
clima ya no es tan árido, esta vegetación deja paso
a brezos y sabinas, un tipo de comunidad que
recuerda las del Mediterráneo.
En la zona montana, la
vegetación comprende sólo las partes más elevadas de las islas; casi no se
presenta más que en las Cañadas del Teide, en la isla de Tenerife y, menos
desarrollada, en el centro de Gran Canaria. Dominan en esta zona el codeso (Adenocarpus
viscosus) y la retama (Spartocytisus nubigenus).
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