a provincia Puneña es en la que se enclava la mayor parte del Altiplano;
comprende la región existente entre los dos brazos de la cordillera Andina que
se sitúan entre los paralelos 15 y 27 de latitud sur. La vegetación atribuible a
esta provincia cubre todo el fondo del bolsón intraandino, es decir, desde el
fondo hasta los 4.200m, o poco más, en que aparece ya la vegetación de la
provincia Altoandina, ya descrita en el apartado anterior.
La vegetación dominante en esta provincia es una estepa arbustiva que puede
levantar entre 0,4 y 1,5 m de altura; entre mata y mata, el suelo permanece
desnudo la mayor parte del año. En el verano, que coincide con la estación
lluviosa, la óptima para la vegetación, aparecen en superficie gran cantidad de
pequeñas plantas cuyos órganos perdurantes estaban bajo tierra; en cualquier
caso nunca alcanzan en su conjunto a vestir el suelo completamente. También hay
pastizales sobre suelos algo más profundos y un tanto húmedos, o bosquecillos
abiertos de queñua (o queñoa), Polylepis tomentella, sobre laderas y
quebradas; en ocasiones, estos bosquetes se elevan a gran altitud, como acontece
en la base del volcán Sajama, donde se ha registrado a 4.350 m de altura,
considerado por muchos el bosque que crece a mayor altitud del mundo.
Desde el punto de vista florístico, es una provincia muy bien caracterizada,
con importantes géneros exclusivos (endemismos) como Parastrephia, Chersodoma,
Lampaya, Oreocereus (cacto), etc.
En las zonas con lluvias medias o buenas (más de 400 mm) la vegetación
dominante es el tolar, una estepa de arbustos muy resinosos (Parastrephia
lepidophylla, P. filicaefolia, etc.) con las hojas escuamiformes que
recuerdan a las del ciprés. Los campesinos hacen uso de estos arbustos resinosos
para quemarlos, a modo de leña, por lo que los colectan en gran cantidad. En
estos estepares precisamente pueden verse algunas matas, características de la
región, de gran belleza, como:
Lupinus paniculatus (Leguminosa)
Mutisia orbygniana (Compuesta)
Lupinus paniculatus
Mutisia orbygniana
Los bosquecilos de queñoa (Polylepis tomentella) a que nos hemos
referido, tienen una especial importancia biogeográfica en el Altiplano. En el
sentir de muchos expertos, constituyen los restos vestigiales de lo que debió de
ser la vegetación dominante en casi todo el Altiplano. Según estos autores,
desde los 3.800 hasta los 4.350 m, y donde llueve más de 400 mm, era todo un
bosque continuo de queñoa.
La queñoa es un arbolito de crecimiento muy lento y madera muy dura, de porte
retorcido y como atormentado, que raramente levanta más de cuatro o seis metros
de altura, con la corteza de un color rojo y descamado en características
longitudinales. Otra planta de buen porte, entre las comunes en el Altiplano, es
el Oreocereus celsianus, cacto de porte arboriforme, de tallos
cilíndricos con pelos blancos y flores rojas, que crece en la Puna, una región
del Altiplano con una altura media de 3.500 m.
Puna de Oreocereus
celsianus
Desde el punto de vista faunístico, la provincia está muy bien representada,
pues algunos grandes mamíferos, como la vicuña, hacen coincidir su actual área
con la provincia. Son también frecuentes el gato de los pajonales (Felix
concolor) y el gato lince (Felix jacobita).
Liolaemus andinus
Entre los reptiles cabe destacar la presencia del Liolaemus andinus,
muy parecidos a los lagartos comunes que tenemos en España, aunque
taxonómicamente alejado, ya que es un Iguánido, no un Lacértido.