n toda serie evolutiva cabe considerar
estos cuatro factores determinantes:
La lucha
o competencia se establece entre diferentes especies
La
evolución sigue un orden predeterminado
Se
acercan cada vez más en su composición a las características de la
clímax
La
clímax es la asociación final
La seriación puede llamarse primaria
cuando se inicia en suelos nuevos, y secundaria cuando se asienta o
inicia en lugares ya previamente ocupados; así, el ataque de las rocas por
líquenes iniciando una de esas series dará lugar a una evolución primaria,
mientras que la invasión de una tierra quemada, que obligue a reiniciar la
serie, daría lugar a una evolución secundaria.
Liquen antártico. Esta región se encuentra todavía al principio de la
serie en la etapa de los líquenes
El tiempo que se invierte entre el
momento en que se implantan los primeros pobladores vegetales y aquel en que
se alcanza la etapa clímax es variable, de tal forma que en la actualidad, en
ciertas regiones de tipo glacial, después de los miles de años transcurridos,
todavía estamos en el principio de la serie en la etapa de los líquenes,
mientras que en otros casos unos pocos centenares de años son suficientes para
alcanzar clímax de tipo arbóreo, y finalmente, las asociaciones de tipos
césped se alcanzan con gran rapidez, lo mismo que las agrupaciones radicadas
en los trópicos. El clima, que en gran parte es el ordenador de la seriación
de comunidades vegetales, es también el que en buena parte determina la mayor
o menor lentitud en que se intercambian estas asociaciones.
Causas que intervienen en los cambios de la seriación
Entre las causas que intervienen de manera más primordial en los distintos cambios, citaremos en primer lugar las que dan origen a nuevas evoluciones: las grandes catástrofes naturales, como las erupciones volcánicas, los cambios de clima que se producen con el tiempo, la aparición o desaparición de tierras a causa de variaciones en el nivel del mar; la acción del hombre, de los
animales o de las plagas vegetales.
Las erupciones volcánicas dan lugar al origen de nuevas evoluciones vegetales
Las actividades del hombre son la causa de la desaparición de grandes masas de bosque, fenómeno muy especialmente notable en los Estados Unidos de América. Esa desaparición, motivada por la codicia de la madera, o simplemente para promover el pastoreo, da como resultado un cambio en las condiciones de clima y modifica las características del suelo, al no protegerlo contra la erosión, como lo hacían los árboles desaparecidos.
El inicio de la fase constructiva
Cuando una zona ha quedado virgen, después de alguno de los fenómenos anteriormente mencionados, se inicia lo que podríamos llamar fase constructiva, a cargo, por una parte, de los agentes de tipo físico, formadores del suelo, y de tipo biológico encaminados al mismo fin. Queda convenido que la adaptación a las superficies rocosas desnudas está iniciada por los líquenes, los cuales suministran la primera implantación vegetal.
Los musgos son generalmente las primeras comunidades que se implantan tras el ataque de los líquenes a las superficies rocosas
Durante la trasformación del suelo, éste se afianza en la fase herbosa, mediante especies crucíferas, gramíneas, compuestas, etc.
Durante su ciclo vital se produce un pequeño pero continuado ataque a la superficie rocosa, que, junto con la materia orgánica que se va formando por putrefacción de los líquenes que mueren, suministra una primera finísima capa de humus que, especialmente en las pequeñas rendijas, permiten la implantación de las plantas constituyentes de las comunidades que siguen; en general, éstas son los musgos, que, formando densas almohadillas, primero aisladas y luego más compactas, aumentan la capa de suelo y suministran más humedad para permitir en mejores condiciones el desarrollo de la vida vegetal. No hay que olvidar que, juntamente y a su amparo, se inicia la implantación de comunidades
animales que contribuyen a la formación del suelo y a la transmisión de los elementos reproductores vegetales.
Las bacterias que se encuentran en los ambientes húmedos de la fase constructiva iniciada por los líquenes, facilitan la descomposición y enriquecimiento del suelo incipiente, que así puede albergar plantas de raíces.
Estas plantas, con sus raíces, no solamente contribuyen a formar nuevos elementos del suelo, sino que mecánicamente, por la acción penetrante de las raíces, agrandan las grietas de las rocas y amplían el campo de acción de los anteriores elementos y de ellos mismos, haciendo más rápida la transformación del suelo.
Cuando el suelo ha llegado a este estado, se implanta sobre el mismo la fase en la que domina el estadio herboso de distintas clases: crucíferas, gramíneas, compuestas, etc. En esta fase del ciclo evolutivo son realmente notables las comunidades
animales que se implantan entre esta vida vegetal, especialmente insectos, reptiles, anfibios y vertebrados.