La navaja de injertar

Diario de un campurrio:

Ahora lo sé, pero cuando vi por primera vez una navaja de injertar no pensé que pudiera ser una herramienta tan importante para el viticultor. Recuerdo a mi padre durante la época de injertado, allá por los meses de marzo o abril, portando una cesta de mimbre con todos los utensilios para esta labor: la rafia para atar, un pequeño mazo de madera para introducir el injerto, las tijeras de podar y, la imprescindible navaja.

Aunque lo parezca, la navaja de injertar no es una navaja cualquiera. Su temple es superior a otras navajas de uso corriente, y es fácilmente identificable entre las demás porque en la parte delantera superior de la hoja presenta una pequeña elevación en forma de semicírculo, útil para separar la hendidura del portainjertos y poder introducir en ella la cuña del injerto.

La navaja de injertar no se puede utilizar para otra cosa diferente, y mucho menos como cuchillo de cocina. Si el filo de la navaja toca objetos calientes, especialmente aceites, podría alterarse su temple y ya no volvería a ser el mismo. El afilado también es una cuestión a tener en cuenta. No vale cualquier piedra, ni el típico esmeril eléctrico, se necesitan dos piedras especiales, una primera de grano muy fino para utilización en seco, y una segunda llamada de “asiento” que se usa añadiéndole unas gotas de aceite de máquina.

El injertado también requiere de una mano experta en el manejo de la navaja. Según el tipo de injerto se practica un tipo de corte, y algunos de ellos son ampliamente conocidos en el ambiente de los injertadores: inglés, de yema o escudete, cañutillo, corona, cuña o hendidura…, etc. Básicamente, en todos los injertos se deben realizar cortes rectos y limpios, con objeto de que los tejidos a unir encajen a la perfección. Obviamente, la navaja tiene que estar muy bien afilada, en caso contrario se podrían producir pequeños arañazos que debilitaría la unión de las partes.

Para el injertador clásico, especialmente el más modesto que cuida y mima su pequeña plantación, su navaja es casi un objeto de culto. Le da una importancia que para los profanos resulta casi absurda, pero es para él la herramienta más importante de su trabajo. Mantenerla en perfecto estado y dedicarla sólo a la función para la que está destinada, le garantiza el mayor porcentaje de éxitos en sus injertos, además de una gran satisfacción personal cuando ve en pocos días como asoman los brotes de los que nacerán las uvas, cuyo vino disfrutará en toda la extensión que supone elaborar uno mismo un producto tan sano, antiguo y de gran tradición cultural.

Campurrio

4 Comments:

  1. hola ,quiero conseguir cuchillos specialmente para injertar la viña, accepta mi saludo cordial

  2. mohammed, si buscas en http://www.google.com por las palabras clave “navajas injertar”, te aparecerán numerosas páginas sobre el tema, muchas de ellas te venden artículos por internet.
    Mucha suerte.

  3. farfan des colombia

    hola he perdido mi navaja injertadora quisiera saber de precios para adquirir una nueva y tambien unas tijeras felco #2

  4. Hombre!!! Cualquier cuchillo o navaja bien filosa puede ser util en circunstancia especificas. pero la tecnología o el estudio en este campo no ha dado alguna herramientas que hacen mas fácil y eficaz el trabajo de hacer injertos, como siempre usa el sentido común.

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