Lysenko – La teoría materialista de la evolución en la URSS (19)

Publicado por admin el Viernes, Octubre 16th, 2009 a las 12:19 am

Por Juan Manuel Olarieta Alberdi
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Biografía resumida]
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Notas

(1) La CIA y la guerra fría cultural, Debate, Madrid, 2001.
(2) Prólogo al libro de D.Lecourt: Lysenko. Historia real de una ‘ciencia proletaria’, Laia, Barcelona, 1978, pg.14; A critical viewpoint on rectification of errors: Lysenko: unfinished history, en Marxism Today, 21, núm. 2, febrero de 1977.
(3) Richard Milner: Diccionario de la evolución. La humanidad a la busca de sus orígenes, Barcelona, 1995, pg.422. Recientemente J.Fernández Pérez y A.González Bueno se manifestaban de la siguiente manera sobre el agrónomo soviético: “Uno de los casos más modélicos, aunque no único de la injerencia del poder en la explicación de los fenómenos naturales. Consiguen imponerse manipulando hechos y sometiendo a los científicos, primero al chantaje y la amenaza, finalmente al imperio de la fuerza, la extorsión, el destierro y hasta la muerte”. Con ese desparpajo lo largan en una obra prologada por el presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Ruiz Gallardón, financiada por una institución política e impresa en los talleres del Boletín OficStephen Jay Goul: Dientes de gallkina y dedos de caballo. Más relflexiones acerca de la historia natural, Blumeial de la misma (Biodiversidad. De Linneo hasta nuestros días, Madrid, 1998, pg.123).
(4) Ciencia falsa y pseudo ciencias, Tecnos, Madrid, 1961, pg. 46.
(5) Back to barbarism scientifically, en Saturday Review of Literature, diciembre de 1948.
(6) Un buen ejemplo es el libelo de Pablo Francescutti: Por un puñado de guisantes. La genética soviética proscrita por Stalin, en Historia 16, núm.214, febrero de 1994, pgs. 113 y stes.
(7) Diego Núñez: El darwinismo en España, Castalia, Madrid, 1977, pg.14.
(8) Jaume Josa Llorca: La historia natural en la España del siglo XIX: botánica y zoología, en J.M.López Piñero (ed.): La ciencia en la España del siglo XIX, Madrid, 1992, pgs.149 y stes. A lo largo de la historia la censura científica en España ha sido una rutina: vid. José Pardo Tomás: Ciencia y censura. La inquisición española y los libros científicos en los siglos XVI y XVII, CSIC, Madrid, 1991.
(9) La situación de la clase obrera en Inglaterra, Júcar, Madrid, 1979, pg.254.
(10) F.S.Collins: ¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe, Temas de Hoy, Madrid, 2007.
(11) http://www.beliefnet.com/News/Science-Religion/2006/08/God-Is-Not-Threatened-By-Our-Scientific-Adventures.aspx
(12) MacFarlane Burnet: El mamífero dominante, Alianza Editorial, Madrid, 1973, pg.62.
(13) La incógnita del hombre, Joaquín Gil Editor, Barcelona, 5ª Ed., 1942, pgs.322-323.
(13b) Calinico o una defensa de la guerra química, Revista de Occidente, Madrid, 1926, pg.53.
(14) ¿Qué es la vida? El aspecto físico de la célula viva, Tusquets, Barcelona, 3ª Ed., 1988, pg.66.
(15) La révolution de l’évolution. L’évolution de l’évolutionnisme, Presses Universitaires de France, Paris, 1989, pg.210.
(16) ¿Dogma u oportunismo?, en Bulletin of the Atomic Scientists, junio de 1949, pg.141.
(17) La genética soviética y la ciencia mundial. Lisenko y el significado de la herencia, Hermes, México, 1952, pgs.33 y 45.
(18) Paul Chauchard: El cerebro y la conciencia, Martínez Roca, 1968, pg.112.
(18b) Primer ensayo sobre la población, Alianza Editorial, Madrid, 1993, pg.53. Malthus aludió al espectacular incremento de la población en Estados Unidos a finales del siglo XVIII, cuyo crecimiento se debía a la emigración; no era, pues, un aumento de la población sino un traslado geográfico de la misma.
(19) Stephen Jay Gould: Dientes de gallina y dedos de caballo. Más reflexiones acerca de la historia natural, Hermann Blume, Madrid, 1985, pgs.215 y stes. En 1912 se anunció el hallazgo en Piltdown, una localidad del centro de Inglaterra, del eslabón perdido entre el hombre y el mono en una reunión de la Sociedad Geológica de Londres. El fósil consistía en nueve restos craneales de un homínido moderno con la mandíbula de un orangután. Además del jesuita francés, el otro artífice del fraude fue Charles Dawson, abogado especialista en antigüedades y amigo de Teilhard de Chardin, que entonces vivía en Inglaterra. En aquellos años, los hallazgos fósiles de homínidos se reducían a algunos pocos restos mucho más próximos al hombre moderno que el cráneo hallado en Piltdown. Dawson pretendía mostrar que Inglaterra era la cuna de la humanidad. Se publicaron más de 500 artículos científicos sobre el descubrimiento y las excavaciones de Piltdown fueron declaradas monumento nacional en 1950, pero tres años después el engaño quedó al descubierto. Fue un intento deliberado preparado minuciosamente para que pudiese resistir el análisis científico. Incluso se presentó una proposición en la Cámara de los Comunes para que retirara su confianza en la solvencia científica del Museo Británico.
(19b) En biología molecular es habitual que los artículos científicos sean firmados no sólo por sus verdaderos autores sino también por los jefes de los laboratorios en los que trabajan. A principios de los años ochenta el cardiólogo John Darsee publicó casi cien artículos en un período de dos años. Algunos científicos de su laboratorio comenzaron a sospechar y descubrieron que Darsee había falsificado la mayor parte de los datos. Pero tanto su jefe como la Universidad de Harvard en la que trabajaba prefirieron ocultar la corruptela al organismo que financiaba las investigaciones. En 1986 la revista Cell publicó un artículo firmado -entre otros- por Thereza Imanishi-Kari, una investigadora del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets), y por David Baltimore, premio Nobel de Medicina en 1975. Una becaria del laboratorio, Margot O’Toole, descubrió el fraude y lo denunció. Tras varios años de investigación, en los que intervino incluso la CIA, se demostró que, efectivamente, había habido fraude del que exculparon a Baltimore porque se había limitado a firmar el artículo junto con la verdadera autora. Ésta continuó enseñando en la Universidad Tufts, mientras la becaria fue despedida y durante muchos años ningún otro laboratorio la admitió; tuvo que vender su casa y trabajar de telefonista en una compañía de mudanzas propiedad de su hermano (“Bióloga paga caro haber cuestionado un estudio”, New York Times, 22 de marzo de 2007). Además de rector de la Universidad Rockefeller de Nueva York, cargo del que tuvo que dimitir en 1991, Baltimore también es editor de la revista Science y firmó más de cien artículos entre 1986 y 1990, pero su tarea se limitó a eso, a firmar; no intervino personalmente en la redacción de la mayor parte de ellos y otros ni los leyó siquiera. Es un fraude institucionalizado y normalizado para el que el gobierno de Estados Unidos tuvo crear en 1992 un departamento especial, la Office of Research Integrity, que ha imputado por fraude a 1.500 científicos, la mayor parte de los cuales tienen relación con la biología o la medicina. Jerome Jacobsen testificó ante el Congreso de Estados Unidos que un 25 por ciento de los informes científicos (en medicina) podrían estar basados, al menos en parte, en datos que han sido manipulados intencionadamente.
(19c) La filosofía de Henri Bergson, Espasa-Calpe, Madrid, 1972, pg.105.
(20) Pierre Trémaux: Origin et transformations de l’homme et des autres êtres, Paris, 1865.
(21) Die Hypothese der Keimgangmutationen, en Acta Biotheoretica, 1936, vol.II, pgs.23 y stes.
(22) N. Eldredge y S.J. Gould: Punctuated equilibria; an alternative to phyletic gradualism, en T.J.M. Schopf (ed.): Models in Paleobiology, Freeman, Cooper and Co., San Francisco, 1972, pgs.82 a 115; de los mismos autores: Punctuated equilibria: The tempo and mode of evolution reconsidered, en Paleobiology, 1977, núm.3(2).
(23) Goulven Laurent: Paléontologie et évolution en France. De Cuvier et Lamarck a Darwin, Paris, 1987, pg.109.
(24) Carlos Seoane (ed.): De la nada al hombre. Una historia de nuestro origen, Diputación Provincial de Ciudad Real, 1991.
(25) Física, Gredos, Madrid, 1998, pg.111; Metafísica, Sarpe, Madrid, 1985, pg.114. En biología la nada es tan milagrosa en la creación como en la extinción de las especies. Como tendremos ocasión de comprobar, las explicaciones usuales de las extinciones son otros tantos supuestos de creacionismo inverso. No hay transformación ni tampoco herencia: los dinosaurios como los neandertales desaparecieron misteriosamente sin dejar ningún rastro, salvo fósiles. Habrá que tener en cuenta si es cierto lo que afirmaba un viejo materialista romano: “Nada puede a la nada reducirse, ni cosa alguna hacerse de la nada” (Lucrecio: De rerum natura, §855).
(26) Los principios de la naturaleza y de la gracia, Porrúa, México, 1977, pg. 64; Monadología, §74.
(27) Eugenio Frixione: De motu propio. Una historia de la fisiología del movimiento, Siglo XXI, México, 2000; Skinner se refiere a esto, si bien emplea una típica noción restringida de movimiento: “La conducta es una característica primaria de las cosas vivas. Casi la identificamos con la vida misma. Podemos llamar vivo a todo lo que se mueve, especialmente cuando el movimiento tiene un sentido o actúa para cambiar el medio ambiente. El movimiento añade verosimilitud a cualquier forma de manifestarse un organismo” (Ciencia y conducta humana, Fontanella, Barcelona, 1977, pg.75).
(28) La evolución creadora, Espasa-Calpe, Madrid, 1973, pg.36.
(29) E.O.Wilson: Sociobiología. La nueva síntesis, Omega, Barcelona, 1980, pg.3.
(30) La evolución creadora, cit., pg.263.
(31) Engels, enciclopedista de la ciencia marxista, en Engels y la ciencia marxista, Paidós, Buenos Aires, 1975, pg.197.
(32) J.Müller: Tratado de fisiología, Madrid, 1846, tomo I, pg.15.
(33) Anti-Dühring, Grijalbo, México, 2ª Ed., 1968, pg.70.
(34) Teoría de la naturaleza, Tecnos, Madrid, 1997.
(35) Über die Entwiklungsgeschichte der Tiere, Königsberg, 1828, pgs.224 y stes.
(35b) I.Kant: Crítica del juicio, Espasa-Calpe, Madrid, 5ª Ed., 1991, pg.371.
(36) Crítica del juicio, cit., pg.346.
(37) Kant, Crítica del juicio, cit., pgs.327 y stes.
(38) Lamarck: Histoire naturelle des animaux sans vertèbres, Paris, 1815, tomo I, pgs.31 y stes., 53 y stes y 156-157; y Müller: Tratado de fisiología, cit., tomo II, pgs.139 y stes.
(39) Hegel: Lógica, Folio, Barcelona, 2002, tomo II, pgs.149 y stes.
(40) Ludwig von Bertalanffy: Teoría general de sistemas, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1976, pg.169.
(41) M.J.Puertas: Genética. Fundamentos y perspectivas, McGraw-Hill, Madrid, 1991, pgs.3,4 y 51.
(42) Le hasard et la nécessité. Essai sur la philosophie naturelle de la biologie moderne, Seuil, Paris, 1970, pg.146.
(43) Investigaciones fisiológicas sobre la vida y la muerte, Madrid, 1827, pg.14.
(44) Dialéctica de la naturaleza, Akal, Madrid, 1978, pg.235.
(45) C.H.Waddington: Biología hoy, Teide, Barcelona, 1967, pgs.138-139.
(46) Recientemente y en muy pocos años han caído dos de los más grandes dogmas de la biología según los cuales las células cardiacas y neuronales no se regeneraban y, por lo tanto, que nacemos y morimos con el mismo cerebro y el mismo corazón. En abril de 2009 investigadores suecos descubrieron que las células cardiacas se renuevan durante la vida. A los 25 años, alrededor del uno por ciento de las células cardíacas se renuevan anualmente, y ese ritmo cae a menos del 0’5 por ciento anual a los 75 años. Esto significa que alrededor de la mitad de las células del corazón se renuevan a lo largo de la vida. Lo mismo sucede con las neuronas. En 1905 Ramón y Cajal vaticinó la degeneración y regeneración del sistema nervioso, publicando numerosos artículos que fueron resumidos en su obra “Estudios sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso”. No obstante, hasta hace poco tiempo se consideraba que la regeneración de las neuronas era un fenómeno que ocurría en algunos vertebrados pero no en la especie humana. En 1998 el investigador español José Manuel García Verdugo y el mexicano Arturo Álvarez-Buylla demostraron que existe la neurogénesis en el cerebro humano, obra de células madre neuronales con las características propias de los astrocitos, células en forma de estrella que garantizan el funcionamiento de las neuronas. No sólo confirmaron la existencia células madre neuronales sino que los precursores de las neuronas son capaces de desplazarse. La fuente de las células madre neuronales está en la zona subventricular y las nuevas neuronas emigran hasta el bulbo olfatorio. El genoma es el último reducto de la metafísica que se resiste a entrar en la dinámica y el cambio.
(47) Siguiendo a Bergson, el químico belga I.Prigogine puso de moda este dilema bajo la forma de una supuesta “flecha del tiempo” o irreversibilidad temporal. Pero el tiempo, lo mismo que el movimiento, es una unidad de contrarios, a la vez reversible e irreversible. A pesar de poner todo su énfasis en los procesos no lineales, Prigogine concluye con una concepción lineal y unilateral del tiempo. Sus tesis corren en paralelo con la teoría de la continuidad en biología. Se fundamentan en la extrapolación del segundo principio de la termodinámica, que es una ley local, sujeta a condiciones que no permiten su generalización.
(48) B.I.Balinsky: Introducción a la embriología, Omega, Barcelona, 1983, pg.8.
(49) E. W.Sinnott, L.C.Dunn y T.Dobzhansky: Principios de genética, Omega, Barcelona, 1970, pg.14.
(50) Monadología, § 73 a 76; Discurso de metafísica, §34.
(51) Cfr. Müller: Tratado de fisiología, cit., tomo I, pg.25. Entonces había en Alemania dos hermanos Treviranus, ambos biólogos, pero Müller no aclara a cuál de ellos se refiere. Posiblemente se refiera al mayor, Gottfried Reinhold.
(52) Como defiende G.Salet: Azar y certeza. El transformismo frente a la biología actual, Alhambra, Madrid, 1975, pg.347.
(53) Dialéctica de la naturaleza, cit., pgs.235-236.
(54) Antiguamente la teoría de la continuidad de la vida se expresaba en el aforismo latino Omne vivum ex ovo, es decir, la vida surge del huevo, y fue defendida en el siglo XVII por William Harvey y Leibniz, y por Linneo y Charles Bonnet en el siglo siguiente. Sin embargo, fue a mediados del siglo XIX cuando se comenzó a imponer, no solamente por los descubrimientos de Pasteur sino por la interpretación que Virchow expuso de la teoría celular: Omne cellula e cellula. Las células no sólo tienen vida sino que tienen vida “por sí mismas”, es decir, con independencia del organismo del que forman parte e incluso del medio del que también forman parte. Los actuales cultivos artificiales de células en los laboratorios siguen alimentando hoy esta ilusión.
(55) “Un ‘ser’ sólo se considera independiente en cuanto es dueño de sí y sólo es dueño de sí en cuanto se debe a sí mismo su ‘existencia’. Un hombre que vive por gracia de otro se considera a sí mismo un ser dependiente. Vivo, sin embargo, totalmente por gracia de otro cuando le debo no sólo el mantenimiento de mi vida, sino que él además ha ‘creado’ mi vida, es la ‘fuente’ de mi vida; y mi vida tiene necesariamente fuera de ella el fundamento cuando no es mi propia creación. La ‘creación’ es, por ello, una representación muy difícilmente eliminable de la conciencia del pueblo. El ser por sí mismo de la naturaleza y del hombre le resulta inconcebible porque contradice todos los ‘hechos tangibles’ de la vida práctica.
“La ‘creación de la tierra’ ha recibido un potente golpe por parte de la Geognosia, es decir, de la ciencia que explica la constitución de la tierra, su desarrollo, como un proceso, como autogénesis. La ‘generatio’ ‘aequivoca’ es la única refutación práctica de la teoría de la creación.
“Ahora bien, es realmente fácil decirle al individuo aislado lo que ya Aristóteles dice: ‘Has sido engendrado por tu padre y tu madre, es decir, ha sido el coito de dos seres humanos, un acto genérico de los hombres, lo que en ti ha producido al hombre. Ves, pues, que incluso físicamente el hombre debe al hombre su existencia. Por esto no debes fijarte tan sólo en ‘un’ aspecto, el progreso ‘infinito’; y preguntar sucesivamente: ¿Quién engendró a mi padre? ¿Quién engendró a su abuelo?, etc. Debes fijarte también en el ‘movimiento circular’, sensiblemente visible en aquel progreso, en el cual el hombre se repite a sí mismo en la procreación, es decir, el ‘hombre’ se mantiene siempre como sujeto. Tú contestarás, sin embargo: le concedo este movimiento circular, concédeme tú el progreso que me empuja cada vez más lejos, hasta que pregunto, ¿quien ha engendrado el primer hombre y la naturaleza en general? Sólo puedo responder: tu pregunta misma es un producto de la abstracción. Pregúntate cómo has llegado a esa pregunta: pregúntate si tu pregunta no proviene de un punto de vista al que no puedo responder porque es absurdo. Pregúntate si ese progreso existe cómo tal para un pensamiento racional. Cuando preguntas por la creación del hombre y de la naturaleza haces abstracción del hombre y de la naturaleza. Los supones como ‘no existentes’ y quieres que te los pruebe como ‘existentes’. Ahora te digo, prescinde de tu abstracción y así prescindirás de tu pregunta, o si quieres aferrarte a tu abstracción, sé consecuente, y si aunque pensando al hombre y a la naturaleza como ‘no existente’ (IX) piensas, piénsate a ti mismo como no existente, pues tú también eres naturaleza y hombre. No pienses, no me preguntes, pues en cuanto piensas y preguntas pierde todo sentido tu ‘abstracción’ del ser de la naturaleza y el hombre. ¿O eres tan egoísta que supones todo como nada y quieres ser sólo tú?
“Puedes replicarme: no supongo la nada de la naturaleza, etc.: te pregunto por su ‘acto de nacimiento’, como pregunto al anatomista por la formación de los huesos, etc.
“Sin embargo, como para el hombre socialista ‘toda la llamada historia universal’ no es otra cosa que la producción del hombre por el trabajo humano, el devenir de la naturaleza para el hombre tiene así la prueba evidente, irrefutable, de su ‘nacimiento’ de sí mismo, de su ‘proceso de originación’. Al haberse hecho evidente de una manera práctica y sensible la ‘esencialidad’ del hombre en la naturaleza; al haberse evidenciado, práctica y sensiblemente, el hombre para el hombre como existencia de la naturaleza y la naturaleza para el hombre como existencia del hombre, se ha hecho prácticamente imposible la pregunta por un ser ‘extraño’, por un ser situado por encima de la naturaleza y del hombre (una pregunta que encierra el reconocimiento de la no esencialidad de la naturaleza y del hombre). El ‘ateísmo’, en cuanto negación de esta carencia de esencialidad, carece ya totalmente de sentido, pues el ateísmo es una ‘negación’ de Dios y afirma, mediante esta negación, ‘la existencia del hombre’” (Manuscritos filosófico-económicos, Alianza Editorial, Madrid, 5ª Ed., 1974, pgs.154-155).
(56) Histoire naturelle, cit., tomo I, pgs.174 y stes.
(57) A.Lazcano: Oparin, apuntes para una biografía intelectual, en Orígenes de la vida en el centenario de Aleksander Ivanovich Oparin, Ed.Complutense, Madrid, 1995, pg.17.
(58) Cfr. Luis Pasteur: Estudios sobre generación espontánea, Emecé, Buenos Aires, 1944; Juan Comas: Manual de antropología física, Universidad Nacional Autónoma de México, 1976, pg.59.
(59) Engels, Dialéctica de la naturaleza, cit., pg.34.
(60) Histoire naturelle, cit., tomo I, pgs.31 y stes.
(61) Prosper Lucas: Traité philosophique et physiologique de l’hérédité naturelle, Paris, 1847. La influencia de este trabajo pionero sobre Darwin fue muy considerable. Con su aparición se comprueba que la genética ya existía antes de 1900 y Darwin estaba al corriente de sus desarrollos, bien porque había realizado sus propios experimentos de hibridación con guisantes, bien a través de la obra, ya citada, de Trémaux.
(62) Teoría general de sistemas, cit., pg.154. En este fenómeno, escribió Waddington, “ha de intervenir algo más que procesos puramente químicos. El desarrollo ontogénico parte de un huevo más o menos esférico para terminar en un animal adulto, que es todo menos esférico, y que tiene brazos, piernas, cabeza, rabo y otras partes anatómicas, así como órganos internos de caracteres morfológicos precisos. No se puede explicar todo esto por medio de una teoría que se limite a formular hipótesis basadas en la química, como es la de que los genes gobiernan la síntesis de determinadas proteínas” (La naturaleza de la vida, Editorial Norte y Sur, Madrid, 1963, pg.102). Cfr.Bruce M.Carlson: Embriología básica de Patten, McGraw-Hill, México, 1990, pg.29; Jan Sapp ha llamado “paradoja del desarrollo” a este misterio (The nine lives of Gregor Mendel, en Experimental Inquiries, Kluwer Academic Publishers, 1990, pgs. 137 a 166).
(63) El hombre y la evolución, Labor, Barcelona, 3ª Ed., 1977, pgs.96-97.
(64) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.178.
(65) Filosofía zoológica, Alta Fulla, Barcelona, 1986, pg.58.
(66) Filosofía zoológica, cit., pg.61.
(67) Principles and methods, en Selected works, Foreign Languages Publishing House, Moscú, 1949, pg.190.
(68) Laurent: Paléontologie et évolution. cit., pgs.61 y stes.
(69) El actualismo reduce la realidad a acto: el mundo real contiene todo lo que hay. Niega, pues, toda realidad potencial. En este sentido filosófico, Lamarck no es actualista. Las raíces filosóficas de esta corriente se encuentran en la antigüedad clásica, aunque en los orígenes de la paleontología constituyó una reacción frente al creacionismo que se impuso en casi toda Europa, especialmente en Inglaterra, a mediados del siglo XIX. Su significado metodológico se resume en la idea de que el presente es la clave del pasado. Los procesos naturales que actuaron en el pasado son los mismos que actúan en el presente. A partir de algunas piezas fósiles se puede llegar a recomponer el organismo entero. Charles Lyell señalaba que los procesos que se aprecian en la actualidad son los mismos que se vieron en el pasado, por lo que si los científicos eran capaces de comprender estos procedimientos estaban en situación de poder explicar los ciclos del pasado. Según Lyell no hay evidencias de progresión en el registro fósil. Que el registro fósil sea diferente al actual se debe a la pobreza del primero, negando así cualquier cambio y enunciando la teoría gradualista.
(70) “Lo mismo en el tiempo que en el espacio, las formas de organización inferior de cada clase cambian generalmente menos que las de organización superior; pero en ambos casos existen notables excepciones a esta regla” (Darwin: El origen de las especies, Edaf, Madrid, 1979, pg.413).
(71) Se supone que cuando una especie se separa en otras dos diferentes, las mutaciones se acumulan progresivamente en el ADN y las proteínas de cada una de ellas, de manera que se observarán mayor número de ellas a medida que transcurra el tiempo. Cuantas más diferencias más antigua es la separación entre las especies. Si eso fuera así el ADN y las proteínas se podrían utilizar como “relojes moleculares”. Este método presupone que cada ADN y cada proteína tiene un ritmo de mutación diferente pero constante. Para estimar cuándo se han separado dos especies es necesario, pues, saber cada cuántos años se da una mutación. Ambas premisas son erróneas y su error es similar al cometido inicialmente con los métodos de datacion basados en el carbono-14. La concentración de carbono-14 en un organismo depende de la que exista en el medio ambiente. El actualismo presupone que esa concentración era igual antes que hoy, lo cual es erróneo. Dobzhansky, Ayala, Ledyard Stebbins y Valentine ya advirtieron sobre el carácter aproximado de este método de datación (Evolución, Omega, Barcelona, 1979, pgs. 307 y stes.) y otros añaden que la cronología genética no es independiente de la paleontológica (J.L.Arsuaga e I.Martínez: La especie elegida. Las larga marcha de la evolución humana, Temas de Hoy, Madrid, 1998, pgs.296-297). Sobre este punto todas las precauciones son pocas.
(72) El origen de las especies, cit., pgs.218-219 y 432.
(73) La estructura de la teoría de la evolución, Tusquets, Barcelona, 2004, pgs.278 y stes. Además, Gould interpreta la ley de la unidad de tipo como una ditomía entre el estructuralismo y el funcionalismo en Darwin.
(73b) El origen de las especies, cit., pg.113.
(74) El origen de las especies, cit., pg.253.
(75) El origen de las especies, cit., pg.157.
(76) El origen de las especies, cit., pg.186.
(77) El origen de las especies, cit., pg.152.
(78) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.59; y Müller: Tratado de fisiología, cit., tomo II, pgs.117 y stes. No por casualidad Theodor Schwann fue uno de los últimos biólogos en utilizar la palabra intosuscepción, que se conserva en medicina con el significado patológico de invaginación, es decir, la introducción de una porción del intestino en la subsiguiente, parecida a la forma en que se pliega un catalejo. Causa una obstrucción del tracto digestivo que es frecuente en los niños.
(79) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.58.
(80) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.123.
(81) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.43.
(82) Histoire naturelle, cit., tomo I, pgs.45-46.
(83) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.173.
(84) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.247.
(85) Filosofía zoológica, cit., pg.90.
(86) Cours de philosophie positive.I, Hermann, Paris, 1998, pg.683.
(86b) La crisis del transformismo, Madrid, 1911, pg.16.
(87) El origen de las especies, cit., pgs.102, 114,122 y 123.
(88) C.U.M.Smith: El problema de la vida, Alianza Editorial, Madrid, 1977, pg.335.
(89) “Todo está en todo, no sólo en potencia sino en acto” (Metafísica, cit., pg.298).
(90) El origen de las especies, cit., pg.167; también en El origen del hombre, Edimat, Madrid, 2006, tomo I, pg.235.
(91) El origen de las especies, cit., pg.160.
(92) Cours de philosophie positive, cit., pg.678. De una manera pretenciosa, Comte se postula a sí mismo como el introductor de esta nueva expresión, milieu, a pesar de su aversión por los neologismos (ibid, pg.682).
(92b) Cours de philosophie positive, cit., pg.685; Louis Auguste Segond: Histoire et systématisation générale de la biologie, Paris, 1851, pgs.115 y stes.; Georges Canguilhem: El conocimiento de la vida, Anagrama, Barcelona, 1976, pg.152; y Études d’histoire et de philosophie des sciences, Paris, 1975, pg.65.
(93) Filosofía zoológica, cit., pgs.65, 131 y 133.
(94) La evolución conjunta de los animales y su medio, Anthropos, Barcelona, 1982, pg.84.
(95) Filosofía zoológica, cit., pgs.157 y 160.
(96) Cfr. M.F.Niesturj: El origen del hombre, Mir, Moscú, 2ªEd., 1979, pgs.21 y stes.
(96b) Éléments de philosophie biologique, Alcan, Paris, 1911, pg.63
(96c) El origen de las especies, cit., pgs.159,160,167 y 239.
(97) Dialéctica de la naturaleza, cit., pgs.138 y stes.
(98) Mark J.Baldwin: A new factor in evolution, en The American Naturalist, vol. 30, núm. 354, junio de 1896; Mark J.Baldwin: Organic selection, en Science, núm. 121, 23 de abril de 1897; Henry F.Osborn: Ontogenic and phylogenic variation, en Science, núm. 100, 27 de noviembre de 1896; Mae Wan Ho y P. T.Saunders (eds.): Beyond neo-darwinism. An introduction to the new evolutionary paradigm, Academic Press, Orlando, 1984; Brian K.Hall: Organic selection: Proximate environmental effects on the evolution of morphology and behaviour, en Biology and Philosophy, núm. 16, 2001; Patrick Bateson: The active role of behaviour in evolution, en Biology and Philosophy, núm. 19, 2004.
(99) Filosofía zoológica, cit., pgs.166-167.
(100) Filosofía zoológica, cit., pg.91.
(101) Philosophie biologique, cit., pg.243.
(102) La selección y la teoría fásica del desarrollo de las plantas, en Agrobiología. Genética, selección y producción de semillas, pgs.38 y stes.
(103) Histoire naturelle, cit., tomo I, pgs.181-182.
(104) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.200.
(105) Histoire naturelle, cit., tomo I, pgs.200-201.
(106) Filosofía zoológica, cit., pgs.175,177 y 190.
(107) Some problems of method, en Selected works, cit., pg.269.
(108) Ensayos de psicología celular, Madrid, 1889, pgs.24, 64 y stes y 133 y stes.
(109) El origen del hombre, cit., tomo I, pg.160.
(110) El origen del hombre, cit., tomo I, pgs.261 a 263.
(111) El origen de las especies, cit., pg.437.
(112) Jon Erikson: La extinción de las especies. Evolución, causas y efectos, McGraw-Hill, Madrid, 1992, pg.190.
(112b) Sinnott, Dunn y Dobzhansky: Principios de genética, cit., pgs.16 y stes.
(112c) La estructura de la teoría de la evolución, cit., pg.200.
(113) P.B. y J.S.Medawar: De Aristóteles a zoológicos. Un diccionario filosófico de biología, Fondo de Cultura Económica, México, 1988, pg.181.
(114) La estructura de la teoría de la evolución, cit., pgs.197 y 319 y stes.
(114b) S.L.Washburn y Ruth Moore: Del mono al hombre, Alianza Editorial, Madrid, 1986, pg.23.
(115) Carta a Piotr Lavrov de 10 de agosto de 1878, en Marx y Engels: Cartas sobre las ciencias de la naturaleza y las matemáticas, Anagrama, Barcelona, 1975, pg.96.
(116) François Duchesneau: Genèse de la théorie cellulaire, Vrin, Paris, 1987.
(117) Cfr. Agustín Albarracín Teulón: La teoría celular, Alianza Editorial, Madrid, 1983, pgs.134 y stes.
(118) Bichat no olvidó la importancia de los humores pero los situó en un plano secundario frente a los tejidos y los órganos, con lo cual puso los primeros cimientos de la teoría celular (Marie François Xavier Bichat: Anatomía general aplicada a la fisiología y a la medicina, Madrid, 1831).
(119) Teoría de la naturaleza, cit. En este punto el pensamiento botánico de Goethe no es realmente original sino que está inspirado en las mónadas de Leibniz, cuya influencia en la biología del siglo XIX ha sido tan decisiva como errónea. La oposición de Comte a la teoría celular se fundamentaba tanto en su holismo como en su desconfianza hacia el uso del microscopio y hacia esas “mónadas orgánicas” de inspiración filosófica germana (Cours de philosophie positive, cit., pgs.764 y stes.). Pero no sólo la teoría celular de Virchow sino también la microbiología de Haeckel está inspirada en las mónadas de Leibniz. Las móneras de Haeckel no son ni animales ni plantas pero están en la base de su clasificación de los seres vivos. La influencia de Leibniz aún se puede rastrear en los orígenes de la inmunología a comienzos del siglo XX: vid. Anne Marie Moulin: Le dernier langage de la médecine. Histoire de l’immunologie de Pasteur au Sida, Presses Universitaires de France, Paris, 1991, pgs.366 y stes.
(120) Rodolfo Virchow: La patología celular, Valencia, 1879, pgs.271 y stes.
(121) Sechs Vorlesungen über die darwinische theorie, Leipzig, 1868.
(122) L’hérédité et les grands problèmes de la biologie générale, Schleicher Frères, Paris, 2ª Ed., 1903, pgs.449 y 453.
(123) Ensayos de psicología celular, cit., pgs.41-42.
(124) El título completo en castellano es: Introducción a la biología molecular. El hilo de la vida. Bioquímica. Ácidos nucleicos y código genético (Morata, Madrid, 1970). En alusión al ADN (y sólo al ADN), Kendrew concluye: “Éste es en verdad el hilo de la vida” (pg.70). Es el reduccionismo llevado a sus últimas consecuencias.
(125) Suzuki, Griffiths, Miller y Lewontin: Genética, cit., pg.4.
(126) ¿Qué es la vida?, cit., pgs.41-42 y 45.
(127) ¿Qué es la vida?, cit., pgs.79 y 92.
(128) La lógica de lo viviente. Una historia de la herencia, Tusquets, Barcelona, 1999, pgs.174,176 y 179.
(129) L’atomisme en biologie, Gallimard, Paris, 4ª Ed., 1956, pgs.102 y stes.
(130) R.A.Fisher: The genetical théory of natural selection, Dover, Nueva York, 1958, pgs.189 y stes.
(131) Filosofía zoológica, cit., pgs.XX y XXI.
(132) Lógica, cit., tomo II, pgs.43 y stes.
(121) Dialéctica de la naturaleza, cit., pgs.186 y 202.
(134) Fisiología y psicología, Alianza Editorial, Madrid, 5ª Ed., 1978, pgs.26, 76 y 169.
(135) La naturaleza de la vida, cit., pgs.28 y 78.
(136) Histoire naturelle, cit., tomo I, pgs.323-324; cfr. Gould: La estructura de la teoría de la evolución, cit., pg.198-199.
(137) El origen de las especies, cit., pg.150.
(138) El origen de las especies, cit., pg.173.
(139) El origen de las especies, cit., pg.182.
(140) El origen de las especies, cit., pg.208.
(141) Waddington: Biología hoy, cit., pg.53.
(142) La naturaleza de la vida, cit., pgs.105,136,146 y 151.
(143) Psicología, lógica y comunicación, Nueva Visión, Buenos Aires, 1970, pgs.95 y stes.
(144) François Jacob: La lógica de lo viviente cit., pg.213. Algunos manuales hacen gala de esta suplantación: “A pesar de su juventud la genética ha alcanzado una posición central en las ciencias biológicas porque el conocimiento de la estructura y función del material genético ha resultado esencial para entender la mayoría de los aspectos del organismo vivo”. Incluso van más allá: “La genética constituye el paradigma actual de toda la biología” (Suzuki, Griffiths, Miller y Lewontin: Genética, cit., pgs.2 y 3).
(145) Ensayos de psicología celular, cit., pgs.26 y stes. y 126 y stes.
(146) El conocimiento de la vida, cit., pgs.70 y 79.
(146b) Marx, carta a Laura y Paul Lafargue de 15 de febrero de 1869; Engels, carta a Piotr Lavrov de 12-17 de noviembre de 1875, en Cartas, cit., pgs.71 y 84 y stes.
(147) La genética soviética, cit., pg.52.
(148) La base científica de la evolución, Espasa-Calpe, Buenos Aires, 2ª Ed., 1949, pgs.181 y stes.
(149) Principios de genética, cit., pg.23.
(150) L’atomisme, cit., pgs.35 y stes.
(151) El problema de la vida, cit., pg.345.
(152) Según Gould, Weismann sí llevó a cabo su experimento, pero no con lagartijas sino con ratones. No obstante, añade, no fundamentó en ello sus conclusiones sino “en una estructura lógica de inferencias a partir de premisas, no sobre la observación” (La estructura de la teoría de la evolución, cit., pgs.227 y 232).
(152b) Zum probleme der Vererbung, en Archiv f. Phisiol. der Pflüger, t.41, 1887.
(153) J.G.Baer: El parasitismo animal, Guadarrama, Madrid, 1971, pgs.74-75.
(154) Novel proteinaceous infectious particles cause scrapie, en Science, 1982, 216(4542), pgs.136 a 144. El prión es una proteína de unos 250 aminoácidos con la misma secuencia que otra proteína que existe de forma natural en el organismo, aunque ésta no provoca ninguna enfermedad. La forma normal se designa como PrPc y la patógena PrPsc (sc por scrapie). La PrPc forma parte de las membranas de algunos tipos de células, entre ellas las nerviosas. La diferencia entre la forma normal PrPc y la infecciosa PrPsc está en que se pliegan de forma distinta. En la PrPc predominan las ?-hélices mientras que la forma patógena lo hace predominantemente como láminas ?. En condiciones normales una proteína adopta siempre la misma estructura ya que esa forma es necesaria para que funcione. Las altas temperaturas o valores de pH extremos hacen que pierda la estructura (la desnaturalizan) por lo que pierde también su función biológica original. Es la causa de los límites térmicos para la vida y de que la clara de un huevo cocido sea blanca y sólida.
(154b) T.J.Kindt, R.A.Goldsby y B.A.Osborne: Inmunología de Kuby, McGarw-Hill, México, 6ª Ed., 2007, pgs.506-507.
(155) De Aristóteles a zoológicos, cit., pg.184.
(156) El origen del hombre, cit., tomo II, pg.357.
(156b) El caso Lysenko, cit., pgs.72 y 77 a 79. A esta explicación, Lysenko añade una tesis, derivada de la pangénesis de Darwin: “Las partes modificadas del cuerpo del organismo progenitor siempre poseen una herencia modificada”. Lo mismo que Darwin, Lysenko se apoya en las patatas, pero esta generalización quizá no se pueda sostener siquiera para todas las plantas. Volveremos sobre ello al exponer las hibridaciones vegetativas.
(157) El origen de las especies, cit., pgs.471-472.
(158) La estructura de la teoría de la evolución, cit., pgs.224 y stes.
(158b) Fernández Pérez y González Bueno: Biodiversidad, cit., pg.121.
(158c) Cfr. Gould: La estructura de la teoría de la evolución, cit., pg.248.
(159) El origen de las especies, cit., pg.280.
(160) Essais sur l’hérédité et la sélection naturelle, Paris, Reinwald, 1892, pg.528.
(161) Essais, cit., pg.535.
(162) El origen de las especies, cit., pgs.60 y 159; El origen del hombre, cit., tomo I, pg.226.
(163) Essais, cit., pg.526.
(164) “La hipótesis de Weismann representa un retorno casi completo a las ideas del preformismo del siglo XVII” (La ciencia en nuestro tiempo, Nueva Imagen, México, 3ª Ed., 1979, pg.202).
(165) Aristóteles, Metafísica, cit., pgs.218 y 230.
(166) Las células se dividen hasta el llamado “límite de Hayflick”, que en las humanas es de unas cincuenta veces. No proliferan in vitro de forma indefinida, aunque se les suministren todos los nutrientes necesarios. Después de un cierto número de divisiones dejan de dividirse (Leonard Hayflick: Biología celular del enevejecimiento humano, en Investigación y Ciencia, núm.42, marzo de 1980, pgs.24 y stes.). Ese número depende de la longitud de los extremos de los cromosomas, denominados telómeros. Al duplicarse la célula el ADN de los telómeros no se duplica íntegramente, por lo que el telómero se acorta. Cada telómero humano pierde unos 100 pares de bases de ADN telomérico en cada duplicación, lo que representa unos 16 fragmentos. Al cabo de un número determinado de divisiones el telómero ha desaparecido completamente. El acortamiento del telómero impide su función protectora del cromosoma, con lo que éste se vuelve inestable, se fusiona o se pierde. Las células sin telómeros no sólo son incapaces de duplicarse, sino que dejan de ser viables. Para frenar este proceso, después de cada división celular, una enzima, denominada telomerasa, restablece la integridad de los telómeros. Los embriones, las células germinales y las tumorales tienen niveles elevados de telomerasa y, por lo tanto, una capacidad de multiplicación más duradera. Es posible lograr la multiplicación indefinida de las células somáticas activando la secuencia de ADN que fabrica la telomerasa. De ese modo la célula puede seguir dividiéndose y generar una estirpe celular que se puede conservar durante un período largo de tiempo, reteniendo su viabilidad. Pero no todas las células humanas se preservan de la misma manera. Algunas, a pesar de que sus telómeros no se acorten, pueden frenar sus divisiones celulares como consecuencia de la activación de mecanismos denominados “puntos de control” del ciclo celular. Para lograr que estas células mantengan su capacidad reproductiva durante largos periodos de tiempo hay que inactivar esos “puntos de control”. Una forma de hacerlo es introducir ciertos “oncogenes” (secuencias cancerígenas de ADN) que se pueden obtener de virus cancerígenos (como algunas cepas de HPV o virus del papiloma humano, adenovirus, etc.). A diferencia de las células humanas, las de los roedores no tienen inactivada la secuencia de ADN que elabora la telomerasa, por lo que sus telómeros se mantienen en las sucesivas divisiones celulares. Pero al cultivarlas en el laboratorio, esas células experimentan cambios génicos que inactivan los “puntos de control”, produciendo espontáneamente líneas celulares capaces de reproducirse a largo plazo.
(167) Los rumiantes no pueden recibir anticuerpos (inmunoglobulinas Ig o ?-globulinas), como otros mamíferos, a través de la placenta. En los demás casos a través de ella pasan los anticuerpos, si bien sólo los de tipo IgG, no los IgA, IgD, IgE o IgM. El ritmo de transferencia de IgG a través de la placenta es lento en las 24 primeras semanas de gestación, aunque aumenta exponencialmente durante la segunda mitad del embarazo. Por esta vía el ser humano recién nacido puede tener concentraciones de anticuerpos comparables a los de su madre. Los IgG son los anticuerpos más importantes; representan entre un 65 y un 90 por ciento de ellos. El tipo de inmunoglubulina predominante en el calostro de la mayor parte de los mamíferos domésticos también es IgG. En la leche de vaca, aproximadamente el 80 por ciento de las inmunoglobulinas presentes son IgG (Cfr. Balinsky: Introducción a la embriología, cit., pgs. 277 y 346).
(178) Charles Houillon: Sexualidad, Omega, Barcelona, 1972, pgs.17 a 29.
(179) Balinsky: Introducción a la embriología, cit., pgs. 631 y stes.
(180) Carlson: Embriología básica, cit., pg.35-36. La aparición de gemelos univitelinos así como de siameses unidos por el cuerpo, son variantes de ese mismo fenómeno embrionario.
(181) Gilbert: Biología del desarrollo, cit., pg.655.
(182) Carlson: Embriología básica, cit., pg.78-89.
(183) U.Lüttge, M.Kluge y G.Bauer: Botánica, McGraw-Hill, Madrid, 1993, pg.481.
(184) Cfr. Felix Le Dantec: La crisis del transformismo, cit.; P.J.Bowler: The eclipse of darwinism. Anti-darwinism evolution théories in the decades around 1900, John Hopkins University Press, Baltimore, 1983.
(185) Sinnott, Dunn y Dobzhansky: Principios de genética, cit., pg.51.
(186) L.A. Callender: Gregor Mendel: An opponent of descent with modification, en History of Science, 26, 1988; B.E. Bishop: Mendel’s opposition to evolution and to Darwin, en Journal of Heredity, 87, 1996.
(187) Hugo de Vries: La ley de disyunción de los mestizos, en Cuatro estudios sobre genética, Emecé, Buenos Aires, 1946, pgs.107 y stes.
(188) La tercera revolución verde. Plantas con luz propia, Debate, Madrid, 1998, pg.88.
(189) Hugo de Vries: Intracellular pangenesis, The Open Court Publishing, Chicago, 1910.
(190) Ruth Hubbard y Elijah Wald: El mito del gen. Cómo se manipula la información genética, Alianza Editorial, Madrid, 1999, pg.87. En referencia a esta distinción entre factor y carácter, Canguilhem ha destacado el valor analítico del método de Mendel (Ideología y racionalidad en la historia de las ciencias de la vida, Amorrortu, Madrid, 2005, pgs.52 y stes.). Esto no es históricamente exacto. La diferenciación corresponde a Weismann, mientras que Mendel estaba interesado en la diferenciación entre los caracteres. Lo que le interesaban eran éstos, no los factores.
(191) Suzuki, Griffiths, Miller y Lewontin: Genética, cit., pg.4.
(192) “Un hecho sorprendente es que los elementos sexuales masculinos y femeninos, brotes e incluso animales adultos conserven escritos con una especie de tinta invisible una serie de caracteres dispuestos a desarrollarse en algún momento en determinadas circunstancias” (Darwin: La variación de los animales y las plantas bajo domesticación, Catarata, Madrid, 2008, tomo II, pg.83).
(192b) Ilse Jahn, Rolf Löther y Konrad Senglaub: Historia de la biología. Teorías, métodos y biografías breves, Labor, Barcelona, 1990, pg.371.
(193) Maurice Caullery: Les conceptions modernes de l’hérédité, Flammarion, Paris, 1935, pg.45.
(194) Smith, El problema de la vida, cit., pg.346.
(195) Carl Correns: La regla de Mendel sobre el comportamiento de la descendencia de los mestizos, en Cuatro estudios sobre genética, cit., pg.147.
(196) L.L.Cavalli-Sforza y W.F.Bodmer: Genética de las poblaciones humanas, Omega, Barcelona, 1981, pgs.501 y stes.
(197) D.Briggs y S.M.Walters: Evolución y variación vegetal, Guadarrama, Madrid, 1969, pg.72.
(198) G.Mendel: Experimentos sobre híbridos en las plantas, en Cuatro estudios sobre genética, cit., pgs.15-16.
(199) Marx y Engels: Cartas, cit., pg.49.
(200) La variación de los animales y las plantas, cit., tomo II, pg.826.
(201) La lógica de lo viviente, cit., pg.207.
(202) Federico di Trocchio: Las mentiras de la ciencia. ¿Por qué y cómo engañan los científicos?, Alianza Editorial, Madrid, 2003, pg.276.
(203) Filosofía de la biología, Alianza Universidad, Madrid, 1979, pg.35.
(204) R.A.Fisher: Has Mendel’s work been rediscovered?, en Annals of Science, 1, 1936, pgs.115 y stes.
(205) Ingeniería genética: ¿sueño o pesadilla?, Gediasa, Barcelona, 2001, pgs.97-98.
(206) Ingeniería genética, cit., pg.96.
(207) L’atomisme, cit., pg.45.
(208) Savants sovietiques et relations internationales, Paris, Julliard, 1973, pg.102.
(209) http://www.ugr.es/~amenende/docencia/Genes_Pais.pdf
(210) Ann Finkbeiner: Los jasones. La historia secreta de los científicos de la guerra fría, Paidós, Barcelona, 2007.
(211) En 1983 los dos principales laboratorios de armamento nuclear, el de Los Álamos y el Lawrence Livermore, empezaron a trabajar en el Proyecto de Biblioteca Génica utilizando nuevas técnicas para clasificar los cromosomas, en especial una técnica conocida como “análisis de flujo citogenético”, en la que los cromosomas se mezclan con marcadores fluorescentes. Dado que cada cromosoma incorpora diferente cantidad de marcador, resulta posible clasificarlos enfocándolos con rayos láser y midiendo la cantidad de marcador incorporada por cada uno de ellos. En 1986 se habían conseguido clasificar por este sistema todos los cromosomas excepto el 10 y el 11. En febrero de 1986 los laboratorios nucleares elaboraron una primera “biblioteca” con fragmentos de ADN humano y Charles DeLisi, director de la Oficina de Investigación Sanitaria y Ambiental, propuso que el Departamento de Energía intensificara su participación en las investigaciones genéticas basadas en la nueva biología molecular. La secuenciación del genoma humano era una tarea tan gigantesca que sólo los dos grandes laboratorios nucleares estaban capacitados para abordarla. En marzo de aquel año el Departamento de Energía organizó una reunión científica en Santa Fe, Nuevo México, para discutir el proyecto de DeLisi, que los participantes respaldaron (Cfr.J.Beatty: Opportunities for genetics in the atomic age, Hellon Symposium: Institutional and Disciplinary Contexts of the Life Sciences, MIT, Cambridge, Mass., 1994; cit. Máximo Sandín: Teoría sintética: crisis y revolución, en Arbor, núm. 623-624, tomo CLVIII, noviembre-diciembre de 1997).
(212) Edwin Vázquez, en El Nuevo Día, 13 de abril de 2003. En 1951 el dirigente independentista puertoriqueño Pedro Albizu Campos denunció desde la cárcel de La Princesa de San Juan que estaba siendo sometido a radiaciones y que los estadounidenses utilizaban Puerto Rico como un laboratorio de guerra bacteriológica. Después de recibir un informe confidencial del abogado y psiquiatra forense Jay Katz, la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer decidió por unanimidad descartar a Rhoades al premio que concedía desde 1979. Katz comprobó la veracidad de los documentos aportados por el periodista puertorriqueño Pedro Aponte Vázquez, que ha dedicado su vida a investigar el asesinato de Pedro Albizu y los experimentos de Rhoades en Puerto Rico.
(213) Pnina Abir-Am: The discourse of physical power and biological knowledge in the 1930s: a reappraisal of the Rockefeller Foundation’s policy in molecular biology, en Social Studies of Science, vol. 12, 1982; Lily E.Kay: The Molecular Vision of Life. Caltech, the Rockefeller Foundation and the New Biology, Oxford University Press, 1993.
(214) T.H.Morgan: Evolución y mendelismo. Crítica de la teoría de la evolución, Calpe, Madrid, 1921, pg.84.
(215) Evolución y mendelismo, cit., pgs.81.
(216) Dubinin, Genética general, cit., tomo II, pgs.231 y stes.
(217) M.Abercrombie, C.J.Hickman y M.L.Johnson: Diccionario de biología, Labor, Barcelona, 1970; también Suzuki, Griffiths, Miller y Lewontin: Genética, cit., pg.4; Kendrew califica al ADN como “papel de calco” (Introducción a la biología molecular, cit., pg.63).
(218) Evolución y mendelismo, cit., pgs.128; Scott F. Gilbert: Biología del desarrollo, Ed. Médica Panamericana, Madrid, 2005, pgs.87 y stes.
(219) Rémy Chauvin ha destacado esta separación entre genética y embriología: Darwinismo. El fin de un mito, Espasa-Calpe, Madrid, 2000, pgs.213 y stes.
(219b) Marcel Prenant: Darwin y el darvinismo, Grijalbo, México, 1969, pg.110.
(220) Morgan, Evolución y mendelismo, cit., pg.50.
(221) Evolución y mendelismo, cit., pgs.51-52 .
(222) La base científica de la evolución, cit., pg.136.
(223) Evolución y mendelismo, cit., pgs.76 y 77.
(224) Vid.Javier Mazana Casanova: Microbiología e inmunología. Una historia compartida, Universidad de Zaragoza, 1990, pg.28.
(225) La base científica de la evolución, cit., pgs.13-15 y 17.
(226) Evolución y mendelismo, cit., pgs.1, 78 y 79.
(227) La base científica de la evolución, cit., pgs.270-271.
(228) La base científica de la evolución, cit., pgs.190-206.
(229) La evolución conjunta, cit., pg.20.
(230) De Aristóteles a zoológicos, cit., pg.184.
(231) Les conceptions modernes de l’hérédité, Flammarion, Paris, 1935, pgs.10, 257 y 263.
(232) Alexander Vargas: Did Paul Kammerer discover epigenetic inheritance? A Modern look at the controversial midwife toad experiments, en Journal of Experimental Zoology, Mol Dev Evol, Wiley-Blackwell, agosto de 2009 (Cfr. The case of the midwife toad: Fraud or epigenetics?, en Science, 4 de septiembre de 2009.
(232b) W.MacDougall: An experiment for the testing of the hypothesis of Lamarck, en British Journal of Psychology, vol.XVII, 1927. Hay sucesivos informes en los ejemplares correspondientes a los años 1930, 1933 y 1938. Es posible leer un resumen conciso en Mario Canella: Orientaciones de la biología. ¿Organicismo o micromerismo?, ¿Lamarckismo o mutacionismo?, Espasa Calpe, Madrid, 1940, pgs.191 y stes.
(233) Ch.R.Stockard: Experimental modification of the germ plam and its bearing on the inheritance of adquired characters, en Proceedings Am. Philos.Soc., vol.LXII, 1923; y The structure of the vertebrate eye as an index of developmental deficiencies: with de bearing on recent inheritance studies, en American Naturalist, vol.LVIII, 1924.
(234) El caso de Monod es una excepción porque su pretensión es la de elaborar una nueva “filosofía natural” sobre los postulados del mendelismo. Otro francés que he citado, Salet, es el ejemplo opuesto. Salet quiere impugnar la teoría de la evolución; para ello identifica ésta con el mendelismo y, por consiguiente, con el azar. Al aplicar el cálculo de probabilidades Salet concluye no que el mendelismo es absurdo sino que la evolución es un fenómeno imposible. Como siempre, no hay otra teoría de la evolución que la teoría sintética.
(235) La mathématisation du réel. Essai sur la modélisation mathématique, Seuil, Paris, 1996, pg.241.
(236) El origen de las especies, cit., pg.159; idéntica tesis en El origen del hombre, cit., pg.55.
(237) Histoire naturelle, cit., tomo I, pg.311.
(238) El origen del hombre, cit., pg.199.
(239) Biología y conocimiento, Siglo XXI, Madrid, 1980, pg.112.
(240) Jean Rostand: L’homme, Gallimard, Paris, 1962, pg.125.
(241) F.M.Goñi y J.M.Maculla: Introducción a la biología molecular, en Genética Humana. Fundamentos para el estudio de los efectos sociales de las investigaciones sobre el genoma humano, Universidad de Deusto, Bilbao, 1995, pg.7; en el mismo sentido: Christian de Duve: La célula viva, Labor, Barcelona, 1988, pgs.350 y stes.
(242) La genética soviética, cit., pgs.90-91. En idéntico sentido Horowitz afirmó que los “lisenkoístas” atacaban al mendelismo porque se basaba en la estadística, a la cual deseaban eliminar de la biología (Biología y cultura. Introducción a la antropología biológica y social, Selecciones de ‘Scientific American’, Blume, Madrid, 1975, pgs.58-59).
(243) Marx: Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro, Ayuso, Madrid, 1971. La mayor parte de los conceptos empleados por Marx en El Capital, por no decir todos ellos (tiempo de trabajo socialmente necesario, cuota general de ganancia, etc.), son de naturaleza estocástica, lo que le conduce a proponer un criterio de alcance muy general: “En toda la producción capitalista ocurre lo mismo: la ley general sólo se impone como una tendencia predominante de un modo muy complicado y aproximativo, como una media jamás susceptible de ser fijada entre perpetuas fluctuaciones” (El Capital. Crítica de la economía política, Fondo de Cultura Económica, México, 1973, tomo III, pg.167).
(244) B.V.Gnedenko y A.N.Kolmogorov: Limit distributions for sums of independent random variables, Addison-Wesley, Cambridge, Mass., 1954; A.N.Kolmogorov: Foundations of the theory of probability, Chelsea, New York, 1956. Existe en castellano una traducción indirecta del ruso de la obra de divulgación sobre el tema escrita por Gnedenko y Jinchin (Khintchine en la grafía francófona de la que proviene): Introducción a la teoría de las probabilidades, Montaner y Simón, Barcelona, 1968. En esta obra no es destacable sólo el esfuerzo soviético por divulgar a un público muy extenso el cálculo de probabilidades sino que, además, se trata de una obra escrita durante la guerra mundial. Antes de 1917 Rusia ya estaba a la cabeza mundial en investigación sobre la teoría de las probabilidades (Chebichev, Lyapunov, Markov) y después de la revolución lo siguió estando, definiendo los procesos aleatorios estacionarios (Jinchin) y creando el concepto de ?-entropía (Kolmogorov). A mayor abundancia, Kolmogorov desarrolló en 1937 un modelo matemático de genética de poblaciones basado en los postulados mendelistas, similar al de Fischer (Cfr. Faustino Sánchez Garduño: Clásicos de la biología matemática, Siglo XXI, México, 2002, pgs.123 y stes.).
(245) G.Hertz: Engels y la dialéctica de la necesidad y la casualidad, en Engels y la ciencia marxista, cit., pg.99.
(246) “En el ámbito de la imagen ondulatoria no hay ninguna indeterminación, ninguna casualidad, sino sólo plena determinación en el sentido estricto clásico. Lo que pasa es que esa determinación se afirma de conceptos y medidas que no pueden observarse directamente, sino que están definidos y caracterizados por todos los parámetros, operadores y magnitudes propios de la forma matemática en que están representados” (Robert Havemann: Dialéctica sin dogma, Ariel, Barcelona, 1971, pgs.123-124).
(247) Ph.Cazèlle: El azar, la ciencia y la ideología, en Dialéctica marxista y ciencias de la naturaleza, Ediciones Roca, México, 1977, pg.86.
(248) Lógica, cit., tomo II, pg.62.
(249) Essai philosophique sur les probabilités, Christian Bourgois Éditeur, Paris, 1986, pgs.32-33 y 77 a 79.
(250) La contradicción entre el determinismo y la libertad humana ya fue magistralmente expuesto por Espinosa. Según el filósofo holandés, los hombres somos conscientes de los fines que nos mueven a actuar, pero no de las causas de esa misma actividad. Por eso nos forjamos una libertad ilusoria y falsa: “Los hombres creen ser libres sólo a causa de que son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que las determinan”. La libertad, pues, no es algo diferente de la necesidad sino la conciencia de esa misma necesidad. Obra libremente no quien actúa al margen de las causas de su actuación sino con plena conciencia de ellas (Ética, Editora Nacional, Madrid, 1975, pgs.96, 188 y 265).
(251) Jean Louis Boursin: Las estructuras del azar, Martínez Roca, Barcelona, 1968, pgs.127-128.
(252) Serafín T.Meliujin: Dialéctica del desarrollo en la naturaleza inorgánica, Grijalbo, México, 1963, pg.272.
(253) Hegel, Lógica, cit., tomo II, pgs.57, 62 y 63.
(254) Havemann, Dialéctica sin dogma, cit., pgs.127 y stes.
(255) He sostenido antes que en Lamarck existía una cierta forma de actualismo y parece que ahora defiendo lo contrario. El contexto en el que utilizo ahora este concepto es muy diferente, por lo que quizá se deba hablar de un actualismo puramente metodológico o epistemológico en Lamarck, desde luego diferente del de Lyell y los biólogos de la primera mitad del siglo XIX.
(256) Histoire naturelle, cit., tomo I, pgs.160-161, 216 y 304.
(257) Prefacio a la obra de Laplace Essai philosophique sur les probabilités, cit., pg.23.
(258) Le hasard et la nécessité, cit., pg.148.
(259) Cfr.F.C.Hoppensteadt: Mathematical methods of population biology, Cambridge University Press, Melbourne, 1982.
(260) Principes de biologie mathématique, en Acta Biotheorica, 1937, vol.III.
(261) Erikson: La extinción de las especies, cit., pgs.186-188.
(261b) Eugene P.Odum: Ecología. Bases para un nuevo paradigma, Vedra, Barcelona, 1992, pgs.152 y stes.
(261c) En el capitalismo el excedente poblacional es relativo a la acumulación de capital, que cambia su composición orgánica, disminuyendo la parte correspondiente al capital variable (y, por tanto, los salarios), al tiempo que la población se proletariza y se crea un ejército industrial de reserva. La demanda de trabajo no depende del capital sino sólo de su parte variable y disminuye proporcionalmente de manera acelerada a medida que crece el capital total. La población obrera crece más rápidamente que el capital variable pero no de una manera constante. Esto genera un excedente de fuerza de trabajo inactiva. La mayor atracción de obreros por el capital va ligada a una repulsión también mayor. Esta superpoblación se convierte, a su vez, en palanca de la acumulación del capital o, mejor dicho, en una de las condiciones de subsistencia del propio capitalismo. Tiene que haber grandes masas de fuerza de trabajo disponible, en reserva, a las que recurrir en momentos determinados. Según Marx, “a la producción capitalista no le basta, ni mucho menos, la cantidad de fuerza de trabajo disponible que le suministra el crecimiento natural de la población. Necesita, para poder desenvolverse desembarazadamente, un ejército industrial de reserva, libre de esta barrera natural”. Las oscilaciones en el volumen de esta fuerza excedente de trabajo son las que regulan los niveles salariales (El Capital, cit., tomo I, pgs.521 y stes.).
(262) Rémy Chauvin: Las sociedades animales. Abejas, termitas, hormigas, peces, aves y mamíferos, Editorial Zeus, Barcelona, 1972, pgs.164 y stes.
(263) Anti-Dühring, cit., pg.57; carta a Piotr Lavrov de 12-17 de noviembre de 1875, en Cartas, cit., pg.87.
(264) Salet: Azar y certeza, cit., pg.77; Carrel: La incógnita del hombre, cit., pg.284.
(265) Les méthodes statistiques adaptées a la recherche scientifique, Presses Universitaires de France, Paris, 1947.
(266) Jordi Agustí: Fósiles, genes y teorías. Diccionario heterodoxo de la evolución, Tusquets, Barcelona, 2003, pgs.110-111.
(267) La genética soviética, cit., pg.100.
(268) Sinnott, Dunn y Dobzhansky: Principios de genética, cit., pgs.130 y stes.
(269) D.S.Falconer: Introducción a la genética cuantitativa, Ed.Continente, México, 1970, pgs.14 y stes.
(270) Gilbert: Biología del desarrollo, cit., pgs.56 y 606.
(271) Carlson: Embriología básica, cit., pg.78.
(272) Algunos países industrializados han detectado que comienza a invertirse la proporción de nacimientos entre hombres y mujeres, puesto que comienzan a nacer más niñas que niños. La razón de este cambio de tendencia se atribuye a la exposición a agentes tóxicos, la alimentación, el estrés y el tabaco.
(273) N.P.Dubinin: Genética general, Mir, Moscú, 1981, tomo II, pg.180.
(274) José Muñoz del Castillo: Radiactividad y radiobiología, Madrid, 1919, pg.360.
(275) Balinsky: Introducción a la embriología, cit., pgs.640-647.
(276) Suzuki, Griffiths, Miller y Lewontin: Genética, cit., pg.8.
(277) Dialéctica de la naturaleza, cit., pg.170.
(278) Suzuki, Griffiths, Miller y Lewontin: Genética, cit., pg.5.
(279) Dialéctica de la naturaleza, cit., pgs.184-185.
(280) Manuscritos filosófico-económicos, cit., pgs.111-112.
(281) S.Varmuza: Epigenetics and the renaissance of heresy, en Genome, vol. 46, núm. 6, diciembre de 2003; David Haig: Weismann Rules! OK? Epigenetics and the lamarckian temptation, en Biology and Philosophy, 22, 2007 (www.oeb.harvard.edu/faculty/haig/Publications_files/Weismann.pdf).
(282) E.B.Ford: Mendelismo y evolución, Labor, 2ª Ed., Barcelona, 1973, pgs.33 y stes.
(283) Éléments de philosophie biologique, cit., pg.29.
(284) Dialéctica de la naturaleza, cit., pg.240.
(285) Engels: artículo necrológico sobre Carl Schorlemmer, en Vorwärts, núm.153, 3 de julio de 1892; también en Cartas, cit., pg.123.
(286) Cfr. Daniel P.Todes: Darwin without Malthus: The struggle for existence in russian evolutionary thought, Oxford University Press, 1989.
(287) Cartas, cit., pg.88 y Dialéctica de la naturaleza, cit., pg.244.
(288) Marcel Prenant: Biologie et marxisme, Éditions Sociales Internationales, Paris, 1936, pgs.99 y 106.
(289) A.I.Oparin: El origen de la vida, Losada, Buenos Aires, 4ª Ed., 1960, pg.190.
(290) La base científica de la evolución, cit., pgs.120-121.
(291) Use of mentors in training hybrid seedlings and instances of pronunced changes occasioned in fruit varieties by various outside factors, en Selected works, cit., pg.113.
(292) Principles and methods, en Selected works, cit., pg.190.
(293) The origin of the life in the Earth, Pergamon Press, Nueva York, 1959.
(294) Carta Piotr Lavrov de 12-17 de noviembre de 1875 y Anti-Dühring, cit., pg.58.
(295) V.Stoletov: ¿Mendel o Lysenko? Dos caminos en biología, Lautaro, Buenos Aires, 1951.
(296) Oparin, apuntes para una biografía intelectual, cit., pg.25.
(297) Jordi Agustí, cit., pg.167.
(298) Scientist in Russia, Penguin Books, Nueva York, 1947, pg.99.
(299) Evelyn Fox Keller: El siglo del gen. Cien años de pensamiento genético, Península, Barcelona, 2002, pg.127.
(300) Jaures Medvedev: La ciencia soviética, Fondo de Cultura Económica, México, 1980, pgs.24 y 30.
(301) Julian Huxley: Vivimos una revolución, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1959, pg.20.
(302) Angus Maddison: Crecimiento económico en el Japón y la URSS, Fondo de Cultura Económica, México, 1971, pg.126.
(303) A.Bogdanov: La scienza, l’arte e la classe operaia, Mazzotta, Milan, 1978.
(304) Pablo Huerga Melcón: La ciencia en la encrucijada, Pentalfa, Oviedo, 1999, pg.383.
(305) La ciencia soviética, cit., pg.201.
(306) Gennadi Fish: A People’s Academy, Foreign Languages Publishing House, Moscú, 1949.
(307) Scientist in Russia, cit., pgs.106 y stes.
(308) El tiempo en la biología, UNAM, México, 1967, pg.16.
(309) John Maynard Smith: Evolution and de théory of games, Cambridge University Press, 1982. La teoría de juegos, como la cibernética, tiene un origen militar en la posguerra mundial; es una teoría belicista disfrazada de matemática avanzada. Una de sus primeras aplicaciones prácticas la tuvo en la crisis de los misiles en Cuba. John Maynard Smith confesó que conforme se fue alejando del marxismo, se volvió más reduccionista en la ciencia; obviamente no se trata sólo de reduccionismo (John Maynard Smith: La construcción de la vida. Genes, embriones y evolución, Crítica, Barcelona, 2000, pg.63). El vínculo entre la retroalimentación cibernética y la artillería antiaérea fue reconocido por el propio Wiener, que es muy claro en este punto (Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas, Tusquets, Barcelona, 1985, pgs.27 y 155).
(310) Horticultor y botánico, Luther Burbank nació en Lancaster, Massachusetts. Aunque cursó estudios en la Lancaster Academy, se crió en una granja y con veintiún años compró un terreno cerca de Lunenburg, iniciándose como cultivador de plantas. En 1873 desarrolló la llamada patata de Burbank, variedad grande y resistente muy superior a la pequeña que se cultivaba hasta entonces. En 1875 se trasladó a Santa Rosa, California, donde construyó un vivero en el que estuvo experimentando el resto de su vida. Además de su cactus comestible, creó algunas variedades mejoradas de frutas y hortalizas, nuevos tipos de rosas y otras muchas plantas y flores ornamentales, así como un nuevo fruto, un cruce entre la ciruela y el albaricoque. En total, cultivó 800 nuevas clases de frutas, vegetales, nueces, cereales y flores.
(311) Cfr.Pascal Acot: Histoire de l’écologie, Presses Universitaires de France, Paris, 1988, pgs.70 y stes.
(311b) E.Strasburger, F.Noll, H.Schenck y A.F.W.Schimper: Tratado de botánica, Omega, Barcelona, 2004, pgs.440 y stes.; Lüttge, Kluge y Bauer: Botánica, cit, pg.497 y stes.
(312) Historia general de las ciencias. vol.V. La ciencia contemporánea. II. El siglo XX, Destino. Barcelona, 1975, pg.798.
(313) Lysenko: Nuevas realizaciones en el arte de dirigir la naturaleza de las plantas. Informe presentado el 6 de julio de 1940 a la Conferencia de titulares de la cátedra de marxismo-leninismo de la URSS, en Agrobiología, pg.183.
(314) Température et floraison (la vernalisation), Presses Universitaires de France, 1962, pg.121.
(315) N.I.Maximov: Fisiología vegetal, Buenos Aires, 1946, pgs.381-382.
(316) La genética soviética, cit., pg.82.
(317) De Aristóteles a zoológicos, cit., pg.187.
(318) Biología hoy, cit., pgs.133-134.
(319) Strasburger, Noll, Schenck y Schimper: Tratado de botánica, cit., pgs.440 y stes.
(320) Cómo orientar el desarrollo de los organismos vegetales. Leído en la primera conferencia anual Timiriazev, 28 de abril de 1940, en Agrobiología, pg.175.
(321) Biología hoy, cit., pgs.50. y 55 y stes.
(322) Le marxisme et les problèmes de la linguistique, Éditions en Langues Étrangères, Pekin, 1975, pgs.28-29.
(323) A.R.Shebrak: Soviet biology, en Science, vol.102, 1945, pgs.357 y 358.
(324) Gustav A.Wetter: Filosofía y ciencia en la Unión Soviética, Guadarrama, Madrid, 1968, pg.121.
(325) En la obra colectiva Aspectos filosóficos de la Biología, Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, 1978; su obra Genética general se publicó en ruso en 1976 y en castellano en 1981.
(326) Genética general, cit., tomo II, pg.269.
(327) Biología y conocimiento, cit., pgs.96-97.
(328) http://olivier.pingot.free.fr/dossiers%20scientifiques/darwin/darwin_texte_08.html
(329) Z.A. y R.A. Medvedev: El Stalin desconocido, Crítica, Barcelona, 2003, pgs.212 y 221.
(330) Filosofía zoológica, cit., pg.240.
(331) De Aristóteles a zoológicos, cit., pg.181.
(332) A.J.Kelso: Antropología física, Bellaterra, Barcelona, 1978, pg.7 y stes.
(333) Le pangermanisme continental sous Guillaume II (de 1888 a 1914), Paris, 1915, pg.351.
(334) Ingeniería genética, cit., pg.99.
(335) Niesturj: El origen del hombre, cit., pg.308.
(335b) El supuesto canibalismo de los homínidos (e incluso de algunos indígenas actuales) entra dentro de la recuperación de las peores versiones del malthusianismo y el darwinismo actuales, ampliamente jaleadas por los medios de comunicación. Los titulares preferidos sobre Atapuerca coinciden en destacar el canibalismo de los homínidos que habitaron el yacimiento, algo que los propios paleontólogos están alimentando. Pero entre los mamíferos el canibalismo, si existe, es una práctica excepcional, cuando no absolutamente marginal. Los relatos sobre canibalismo proceden -sobre todo- de la colonización, sirvieron para justificar los esfuerzos “civilizadores” de los colonialistas y se escribieron en momentos de guerra. Los vestigios de descuartizamientos de cuerpos humanoides realizados por otros humanoides de la misma especie no son una forma de antropofagia sino que, en su mayor parte, tienen un carácter ritual. Tampoco demuestran que fueran deliberadamente muertos por sus semejantes porque en muchas ocasiones forman parte de una ceremonia fúnebre.
(336) Alma o cerebro: ¿qué es el hombre?, Ediciones Iberoamericanas, Madrid, 1971, pg.17.
(337) Marx: Formaciones económicas precapitalistas, Ayuso, Madrid, 2ªEd., 1975, pg.140.
(338) A.S.Diamond: Historia y orígenes del lenguaje, Alianza Editorial, Madrid, 1974, pgs.230 y stes.
(339) El discurso del método, Bruguera, Barcelona, 5ª Ed., 1980, pg.160.
(340) Cfr. G.Lukacs: El asalto a la razón. La trayectoria del irracionalismo desde Schelling hasta Hitler, Grijalbo, Barcelona, 1976.
(341) Alain Desrosières: La política de los grandes números. Historia de la razón estadística, Melusina, Barcelona, 2004.
(342) La base científica de la evolución, cit., pgs.217-217.
(343) Hérédité et politique, Presses Universitaires de France, París, 1948, pg.43.
(344) Christian Delacampagne: Racismo y occidente, Argos Vergara, Barcelona, 1983, pgs.92 y stes.
(345) La incógnita del hombre, cit., pgs.305 y 353.
(346) John J.Fried: El misterio de la herencia, Alianza Editorial, Madrid, 1973, pgs. 15 a 20. Lo mismo sostiene Duvigneaud, para quien “la especie humana se halla amenazada de degeneración” como consecuencia de la inoperancia de la selección natural (La síntesis ecológica, Alhambra, Madrid, 1978, pg.293). Pero no es la especie humana sino ciertas corrientes ultramontanas de la biología las que están sumidas en la más plena degeneración.
(347) Cfr. Josué de Castro: Geopolítica del hambre, Guadarrama, Madrid, 1972; R.I.Rotberg y T.K.Rabb: El hambre en la historia, Siglo XXI, Madrid, 1990.
(348) Sigrid Grosskopf: La alianza obrera y campesina en la URSS (1921-1928). El problema de los cereales, Fondo de Cultura Económica, México, 1983, pgs.38 y stes.
(349) Historia económica de la Unión Soviética, Alianza Editorial, Madrid, 1973, pgs. 315-316 y 337.
(350) La economía soviética desde Stalin, Ediciones de Cultura Popular, Barcelona, 1965, pgs.140 a 147.
(351) Maddison, Crecimiento económico, cit., pg.131.
(352) Luciano Cafagna: La economía de la Unión Soviética, UTEHA, México, 1961, pg.93.
(353) La economía soviética, cit., pgs.157 y 158.
(354) Gilbert: Biología del desarrollo, cit., pg.131. En 2003 de 126 intentos de clonación de vacas sólo se obtuvieron 11 terneros. Seis años después la BBC informaba de la clonación del primer camello en Dubai, el único que nació vivo de siete intentos. El 31 de enero de 2009 el diario británico Telegraph informaba de la clonación en España de una especie local extinta: la cabra pirenaica. Lograron crear 439 embriones de los que 57 fueron implantados; de ellos sólo 7 prosperaron y únicamente nació una hembra que murió a los 7 minutos del parto.
(355) Bertrand Jordan: Los impostores de la genética, Península, Barcelona, 2001, pgs.74 a 76.
(356) The results of forty-seven years of work on hybridization in the field of fruit growings, en Selected works, cit., pg.162.
(357) El caso Lysenko, cit., pgs.79 a 82; vid. también El cruce intraespecífico y la ‘ley’ mendeliana de la disyunción. Texto elaborado en base a un informe presentado el 15 de abril de 1938 al grupo de estudios del cultivo de semillas del Instituto de Genética y Selección de la URSS (Agrobiología, pgs.130 y stes.)
(358) Lüttge, Kluge y Bauer: Botánica, cit., pg.480.
(359) Strasburger, Noll, Schenck y Schimper: Tratado de botánica, cit., pg.399.
(360) Pío Font Quer: Diccionario de botánica, Península, Barcelona, 1970, pg.575. En esta misma línea, según el Diccionario Oxford de biología (voz “híbrido”), los injertos sólo producen quimeras: “Las yemas que crecen en el punto de unión del injerto contienen tejidos tanto de la planta huésped [sic] como del esqueje” (Ed. Complutense, Madrid, 1998). Lo mismo sostiene el Diccionario de Abercrombie, Hickman y Johnson, cit., pgs.119 a 120.
(361) La hibridación vegetativa tuvo su lado cómico en 1999 durante la emisión de un episodio de la teleserie Los Simpsons, cuando su protagonista Homer se convierte en agricultor y descubre el “tomaco”, un híbrido de tomate y tabaco. A raíz de la emisión, en distintas partes del mundo algunos seguidores repitieron la experiencia, injertando una planta de tomate en raíces de tabaco, ambas solanáceas. Obtuvieron un fruto híbrido de color rojo con un centro viscoso de sabor fétido y color ocre, con dosis tóxicas de nicotina. Uno de los guionistas, George Meyers, había estudiado bioquímica en la Universidad de Harvard y recordaba haber leído referencias acerca del experimento en alguno de los viejos manuales de estudio. Los dibujos animados están más cerca de la realidad que algunas enciclopedias de botánica.
(362) El mentor, potente medio de selección. Prefacio escrito para las Obras Completas de Michurin, editadas en ruso en 1948 (Agrobiología, pgs.136 y stes.)
(363) La genética soviética, cit., pgs.28 a 32 y 83 a 89.
(364) La variación de los animales y las plantas, cit., tomo I, pgs.401 y stes.
(365) Modifications de plumage obtenues après inyection de sang de Pintade chez des Poules de souche génétiquement contrôlé, en Biologie Médicale, núm.4, julio-agosto de 1963, pgs.402 y stes.
(366) G.Chedd: El control genético. Conflicto entre teorías nacientes, en A.L.Lehninger y otros: Panorama de la biología contemporánea, Alianza Universidad, Madrid, 1975, pgs.104 y stes.
(367) Los anticuerpos así obtenidos son homogéneos y especializados, es decir, capaces de atacar un único antígeno. Se denominan anticuerpos monoclonales (MAB en el acrónimo inglés). Esos anticuerpos son de origen animal, normalmente ratones, por los motivos que ya hemos expuesto en una nota anterior: la división continuada de las células humanas es imposible, lo que impide la fabricación de anticuerpos en cantidades industriales, mientras que la de los roedores es más factible. Ahora bien, para no crear rechazo al introducir los anticuerpos en seres humanos, también es posible elaborar anticuerpos que tengan partes de origen humano y partes de origen animal, es decir, que sean quimeras. En el texto me refiero exclusivamente a las células híbridas, no a los anticuerpos que ellas puedan segregar. Además del medio indicado, las células se pueden hibridar de manera espontánea, como ocurre con la heterocariosis de algunos hongos, donde se forman células con dos núcleos separados que comparten el mismo citoplasma y en donde, además, los cromosomas emigran de una célula a otra. También se pueden hibridar células de forma artificial, mediante el empleo de ciertos virus, o bien por el procedimiento eléctrico que hemos indicado: mediante corrientes alternas de alta frecuencia, las células contactan y se polarizan siguiendo las líneas del campo eléctrico generado, y luego con un pulso de corriente continua se consigue la fusión. También se puede lograr por procedimientos químicos, tratándolas con compuestos que inducen la fusión de membranas, tales como el polietilenglicol (PEG), el dimetilsulfóxido (DMSO). Una célula heterocarionte puede dividirse en híbridos en los cuales las envolturas de ambos núcleos desaparezcan, uniéndose los cromosomas en un único núcleo. A su vez, esas células híbridas pueden clonarse estableciendo una estirpe celular que, normalmente, es génicamente inestable y tiende a perder parte de sus cromosomas. Este último es el caso de los hibridomas. Estos híbridos son distintos de los obtenidos sexualmente y se encuentran aún en fase experimental, limitados por el reducido número de especies a las que es posible aplicarlos a causa de que la transgénesis sigue siendo una técnica incontrolada.
(368) Historical and modern genetics of plant graft hybridization, en Advances in Genetics, vol.56, 2006, pgs. 101-129.
(369) Savants sovietiques, cit., pg.124.
(370) El tiempo en la biología, cit., pg.16.
(371) Hérédité et politique, cit., pgs.50 y 92.
(372) Claude A.Ville: Biología, Eudeba, Buenos Aires, 1964, pg.582.
(373) Medvedev, La ciencia soviética, cit.,pg.33.
(374) Felice Mondella: Biología y filosofía, en Ludovico Geymonat: Historia del pensamiento filosófico y científico. Siglo XX (II), Ariel, Barcelona, 1985, pg.161.
(375) Science in Russia, Nature 116, núm. 2923, 1925, pgs.681-683.
(376) Orientaciones de la biología, cit., pgs.26, 37 y 39.
(377) L’hérédité, París, 4ª Ed., 1948, pgs.303, 455 y 468-469.
(378) ¿Qué es la vida?, cit., pg.51.
(379) Sinnott, Dunn y Dobzhansky, Principios de genética, cit., pg.78.
(380) Sinnott, Dunn y Dobzhansky, Principios de genética, cit., pg.155.
(381) F.J.Ramos Fuentes y M.Bueno Sánchez: Mecanismos de herencia no mendeliana, en Genética humana, cit., pg.197.
(382) Suzuki, Griffiths, Miller y Lewontin: Genética, cit., pgs.2,3,12 y 688.
(383) Éléments de philosophie biologique, cit., pgs.32 a 36. Le Dantec se refería a las gémulas de Darwin, los factores de Weismann y los anticuerpos de Ehrlich. En referencia a los genes Jordi Agustí sostiene todo lo contrario, que no es tal “error de método”. Afirma que sí existen los genes, aunque a comienzos del siglo XX nada se sabía acerca de ellos: “Al echar mano del concepto de gen de Johannsen, la genética de primeros de siglo no hacía sino seguir una táctica epistemológica nada rara en las ciencias empíricas, según la cual lo primero que hay que hacer cuando no se tiene idea sobre algo es darle un nombre. De algún modo, nombrar un fenómeno es empezar a conocerlo, pues se establece un punto de partida con el que articular su análisis posterior [...] Aún no se conocía la localización física de los genes en la célula ni se sabía exactamente a qué correspondía” (Fósiles, genes y teorías, cit., pgs.104 y 105).
(384) Philip Nelson: Física biológica. Energía, información, vida, Reverté, Barcelona, 2005, pg.103.
(385) La base científica de la evolución, cit., pgs. 26-27.
(386) Cfr. David Robertson: El microscopio y la vida, Destino, Barcelona, 1980, pg.259.
(387) La vida, experimento inacabado, Alianza Editorial, Madrid, 1975, pg.46.
(388) ¿Qué es la vida?, cit., pgs.9, 20, 51, 52, 77, 95 y 96.
(389) Elemente der exakten Erblichkeitslehre, Gustav Fisher, Jena, 1909.
(390) Maynard Smith: La construcción de la vida, cit., pgs.12 y 60.
(391) Jagjit Sing: Teoría de la información, del lenguaje y de la cibernética, Alianza Editorial, Madrid, 1972, pgs.24 y stes.
(392) Bernardo Fantini: La nueva biología, en Ludovico Geymonat: Historia del pensamiento filosófico y científico. Siglo XX (III), Ariel, Barcelona, 1985, pg.34.
(393) G.S.Stein, J.S.Stein y L.J.Kleinsmith: Las proteínas cromosómicas y la regulación de los genes, en Investigación y Ciencia, núm. 1, octubre de 1976, pgs.32 y stes.
(394) S.N.Cohen y J.A.Shapiro: Elementos genéticos transponibles, en Investigación y Ciencia, núm. 43, abril de 1980, pgs.16 y stes.
(395) J.P.Borel y otros: Bioquímica dinámica, Ed.Médica Panamericana, Buenos Aires, 1989, pgs.487 y stes.
(396) John C.Fiddes: La secuencia nucleótica de un ADN vírico, en Investigación y Ciencia, núm. 17, febrero de 1978, pg.27; D.L.Nelson y M.M.Cox: Lehninger. Principios de bioquímica, Omega, Barcelona, 2000, pgs.1033 y stes.
(397) En 1932 Pavlov mantuvo una polémica con el sicólogo estadounidense K.S.Lashley sobre este punto, defendiendo una postura cercana a la frenología, aunque matizada, porque “no podemos pretender establecer una correspondencia exacta entre la manifestación dinámica y los detalles estructurales [...] Ciertos grados de síntesis y de análisis son accesibles a ciertas regiones de la corteza e inaccesibles a otras”. Cfr. Respuesta de un fisiólogo a los psicólogos, en Fisiología y psicología, cit., pgs.160 y stes.
(398) André Pichot: Histoire de la notion de gène, Flammarion, Paris, 1999.
(399) Ingeniería genética, cit., pg.109.
(400) Living with the fluid genome, Third World Network, Londres, 2003.
(401) El genoma oculto, en Investigación y Ciencia, Temas 38, pg.46.
(402) Zimmer escribió junto con Delbrück y Timofeiev-Ressovski Über die Natur der Genmutation und der Genstruktur, y con el soviético publicó, entre otras obras, Das Trefferprinzip in der Biologie, Hirzel, Berlin, 1947. Tras la guerra también fue condenado en la URSS, participando en el proyecto atómico soviético desde un campo de prisioneros.
(403) Vadim A. Ratnera: Nikolay Vladimirovich Timofeeff-Ressovsky (1900–1981): Twin of the century of genetics, en Genetics, vol. 158, julio de 2001.
(404) La genética soviética, cit., pg.202.
(405) Savants sovietiques, cit., pg.130.
(406) Diane B.Paul y Costas M.Krimbas: Nikolai V. Timofeev-Ressovski, en Investigación y Ciencia, núm.187, abril de 1992, pgs.70 y stes.
(407) A.M.Brandt: Racism and research: The case of the Tuskegee syphilis study, Hastings Center Report, 1978.
(407b) The plutonium files: America’s secret medical experiments in the Cold War, Dial Press, Nueva York, 1999; la Red de Noticias de Salud (Health News Network), del Proyecto Libertad de Derechos Humanos de Winston-Salem, Carolina del norte, expone en internet los documentos gubernamentales desclasificados: http://www.mindcontrolforums.com/pro-freedom.co.uk/publications_books_1.html.
(407c) E.Pedrinaci y C.Gil: Biología y geología. Proyecto Ecosfera, SM, Madrid, 2007.
(408) The CIA and the intellectuals, en The New York Review of Books, 20 de abril de 1967 (Cfr. Claude Julien: El imperio americano, Nova Terra, Barcelona, 1969, pg.338).
(409) El imperio americano, cit., pg.320.
(410) P.S.Hudson y R.H.Richens: The new genetics in the Soviet Union, Cambridge, 1946.
(411) Conway Zirkle (ed.): Death of a science in Russia. The fate of genetics as described in Pravda and elsewhere, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 1949; del mismo autor: Evolution, marxian biology and the social scene, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, Philadelphia, 1959.
(412) L.C.Dunn y T.Dobzhansky: Herencia, raza y sociedad, Fondo de Cultura Económica, México, 1981, pgs.144 y 152-153; T.Dobzhansky: Genética y el origen de las especies, Revista de Occidente, Madrid, 1955, pgs. 182 y stes.
(413) The supression of a science, en Bulletin of the Atomic Scientists, mayo de 1949, pg.144. La misma falsedad cometió Huxley, quien afirmó sin vacilar: “Se sabe con certeza” que Vavilov fue desterrado al extremo nordeste de Siberia (La genética soviética, cit., pg.42). Muy al contrario, Vavilov fue uno de los pocos científicos que no fue internado en un campo de trabajo.
(414) Sinnott, Dunn y Dobzhansky, Principios de genética, cit., pgs.180 y 181.
(415) De Aristóteles a zoológicos, cit., pgs.187 y 188. Para otros, Lysenko no era un “genio maléfico” pero estaba poseído por él: era un “poseso”. Como las brujas medievales, creía en sus propios milagros y tenía la capacidad de seducir a los demás (Joel y Dan Kotek: L’affaire Lyssenko, Complexe, Bruselas, 1986, pg.99).
(416) Moulin: Le dernier langage, cit., pgs.50-51.
(417) Después de estudiar en Jarkov, Mechnikov tuvo que abandonar Rusia en 1882, recorriendo Europa hasta que Pasteur le llamó en 1888 para formar parte de su instituto. Había comenzado sus estudios como microbiólogo, descubriendo la fagocitosis, que luego trasladó a la inmunología donde explicó el funcionamiento de los macrófagos. En la URSS estuvo considerado como uno de los fundadores de la paleontología, por sus experimentos con chimpancés y monos catarrinos (Niesturj: El origen del hombre, cit, pg.40). Además realizó aportaciones decisivas sobre la inflamación (1892) y participó en la larga controversia con Erhlich, Landsteiner y demás partidarios de la teoría humoral en inmunología. En 1908 recibió el Premio Nobel. Cfr.A.Delaunay: Pasteur y la microbiología, Diana, México, 1966, pgs.83 y stes.
(418) Serge Metalnikov: Role du système nerveux et des facteurs biologiques et psychiques dans l’immunité, Masson, Paris, 1934.
(419) Un breve bosquejo de la actividad nerviosa superior, en Psicología reflexológica, Paidós, Buneos Aires, 1963, pg.7.
(420) Jean Claude Barreau: De l’inmigration en géneral et de la nation française en particulier, Le Pré aux Clercs, Paris, 1992, pgs.133 y stes.
(421) Orientaciones de la biología, cit., pgs.25 y 29.
(422) Cfr. El caso Lysenko, cit., pgs.107 y stes.
(423) Jeanne Lévy: L’oeuvre de Lyssenko et l’evolution de la génétique, en La Pensée, núm. 21, noviembre-diciembre de 1948.
(424) Biologie et marxisme, cit., pgs.170 y stes.; también en Darwin y el darvinismo, cit., pg.128.
(425) Ciencia falsa y pseudo ciencias, cit., pgs. 43 y stes.; también en L’atomisme, cit.
(426) Jean Rostand y André Tetry: La vida, Labor, Barcelona, 1972, pgs.421 y stes.
(427) José María Riol Cimas: El asunto Lysenko, en La Opinión de Tenerife, 19 de abril de 2008 (http://suplementos.laopinion.es/ciencia/material/pdf/2008/04/19042008.pdf)
(428) American hegemony and the postwar reconstruction of science in Europe, MIT Press, 2006.
(429) La electroforesis es un procedimiento para separar los componentes de las proteínas aprovechando sus cargas eléctricas y el medio en el que se encuentran (pH). El campo eléctrico las polariza, desplazándolas. Inicialmente las revistas de bioquímica no aceptaron los primeros artículos de los investigadores suecos basados en este procedimiento porque les parecían experimentos sobre física, ajenos a la biología.
(430) María Jesús Santesmases: ¿Artificio o naturaleza? Los experimentos en la historia de la biología, Theoria, Segunda Época, Vol. 17/2, 2002, pg.290.
(431) Bernardo Fantini: Jacques Monod y los orígenes de la biología molecular, en Mundo Científico, núm.101, abril de 1990, pgs.440 y stes.
(432) Le hasard et la nécessité, cit., pg.67.
(433) Como bien afirma Barthelemy-Madaule en su crítica de la obra de Monod: “Se puede combatir una filosofía, pero nadie tiene derecho a deformarla” (La ideología del azar y de la necesidad, Barral, Barcelona, 1974, pgs.127 y 138).
(434) Le hasard et la nécessité, cit., pgs.204-206.
(435) La lógica de lo viviente, cit., pg.174.
(436) La révolution de l’évolution, cit., pgs. 201 y stes.; L’éternel retour de Lyssenko, Copernic, Paris, 1978; y Lyssenko et le lyssenkisme, Presses Universitaires de France, 1988.
(437) L’affaire Lyssenko, cit., pg.99.
(438) Rise and Fall of T.D.Lysenko, Columbia University Press, 1969.
(439) The Lysenko affair, University of Chicago Press, 1970.
(440) La ciencia soviética, cit., pg.12.
(441) La crisis del transformismo, cit., pgs.273 y stes.
(442) Introducción a El ‘caso Lysenko’, Anagrama, Barcelona, 1974, pg.9.
(443) V.M.Zubok: Un imperio fallido. La Unión Soviética durante la guerra fría, Crítica, Barcelona, 2007, pg.201.
(443b) La ciencia soviética, cit., pgs.331 y stes.
(444) Locos a la fuerza. La odisea de los científicos rusos encerrados en hospitales psiquiátricos, Destino, Barcelona, 1973.
(445) Ingeniería genética, cit., pg.80.
(446) Sinnott, Dunn y Dobzhansky, Principios de genética, cit., pgs.282 y 283; Denis Corpet: Los microbios presentan resistencia, en Mundo Científico, núm.98, enero de 1990, pgs.20 y stes.
(447) Evolución y variación vegetal, cit., pg.222.
(448) Prenant, Biologie et marxisme, cit., pgs.156-157, 172-173 y 187-188.
(449) La lactosa es un disacárido reductor que prácticamente sólo es posible encontrar en la leche. En la de vaca en un procentaje próximo al cinco por ciento, mientras que en la leche humana, la de mayor contenido de lactosa de todas las especies, la concentración es de alrededor del siete. Solamente está ausente en la leche de algunas focas. Para penetrar en las células se debe convertir en dos monosacáridos mediante el siguiente proceso de hidrólisis: lactosa + H2O ® glucosa + galactosa. La lactasa o ?-galactosidasa que precipita esta reacción está en la superficie externa del epitelio intestinal. Una vez sintetizados, los dos monosacáridos pasan de las células a la sangre y de ahí a los tejidos (Nelson y Cox: Principios de bioquímica, cit., pgs.303, 550 y 551).
(450) The significance of responses of the genome to challenge, en Science, 16, noviembre de 1984
(http://nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/1983/mcclintock-lecture.pdf)
(451) E.M.Radl: Historia de las teorías biológicas.2. Desde Lamarck y Cuvier, Alianza Editorial, Madrid, 1988, pg.303. El primero en destacar el verdadero significado de la inmunología fue el lamarckista francés Felix Le Dantec (Éléments de philosophie biologique, cit.)
(452) Gerald Karp: Biología celular y molecular, McGraw Hill, México, 1998, pgs.515 y stes.; Kindt, Goldsby y Osborne: Inmunología, cit., pgs.111 y stes.
(453) Richard P.Novick: Plásmidos, en Investigación y Ciencia, núm.53, febrero de 1981, pg.49.
(454) J.Darnell, H.Lodish y D.Baltimore: Biología celular y molecular, Labor, Barcelona, 1988, pg.1173.
(455) La célula viva, cit., pg.314.
(456) La célula viva, cit., pgs.315 y 316.
(457) La célula viva, cit., pg.343.
(458) I.I.Schmalhausen: Factors of evolution: the theory of stabilizing selection, Blakiston, Philadelphia, 1949.
(459) Biología y conocimiento, cit., pgs.90 y stes.
(460) El nacimiento de la epigenética, en Investigación y Ciencia, Temas 38, 2004, pg.53.
(461) C.K.Mathews, K.E.van Holde y K.G.Ahern: Bioquímica, Madrid, 3ª Ed., 2002, pg.1046.
(462) Gilbert: Biología del desarrollo, cit., pg.133.
(463) Bruce Alberts y otros: Biología molecular de la célula, Omega, Barcelona, 1966, pgs.363 y 366.
(464) El origen de las especies, cit., pgs.170, 212 y 221.
(465) E.F.Keller: El siglo del gen, cit., pg.121.
(466) Nelson y Cox: Principios de bioquímica, cit., pgs.13 y stes.
(467) La localización aproximada de la secuencia de ADN la llevó a cabo el investigador chino Lap Chee Tsui en 1985 en la banda 7q31 del cromosoma 7. Cuatro años después se identificó exactamente como ?F508. La letra griega ? indica una deleción, es decir, la inactivación de un triplete de bases de ADN; la F indica que ese triplete elabora la fenilalanina, es decir, que las tres bases “perdidas” son CTT, una citosina seguida de dos timinas; finalmente, el número indica el ordinal ausente en el polipéptido, cuya longitud total es de 1.480 aminoácidos. En los pacientes la proteína defectuosa fue denominada CFTR por las siglas en inglés de Cystic Fibrosis Transmembrane Conductance Regulator que regula el paso de iones entre cada célula y el medio que la rodea. La proteína CFTR regula el flujo de un canal de cloro y a causa de ello, los enfermos de mucoviscidosis presentan sudoración salina, esto es, con exceso de cloruro de sodio.
(468) X.Estivill: Patología genética y molecular de la fibrosis quística, en F.González González y J.J.Guinovart (dirs.): Patología molecular, Masson, Barcelona, 2003, pg.468.
(469) El genoma oculto, en Investigación y Ciencia, Temas 38, 2004, pg.46.
(470) Hasta el siglo XVIII el latín expresaba el carácter único e internacional de la ciencia, lo que le permitió a Linneo elaborar un método universal de clasificación de las especies. Esa condición se ha perdido en la actualidad. Las publicaciones científicas, que refrendan hoy los resultados alcanzados por la investigación científica, se han convertido en un poderoso factor distorsionador del verdadero estado de la ciencia. No solamente por el idioma sino por la supervisión -por no decir censura- a que se hallan sometidas. Quien convalida la ciencia son organizaciones privadas anglosajonas. La revista Science pertenece a la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Aunque el Reino Unido recibe menos investigadores extranjeros que Alemania o Francia, es el primer país de Europa en número de publicaciones científicas. Según Claude Kordon, investigador del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia y redactor en jefe de la revista Neuroendocrinology, el papel de los anglosajones en los comités de lectura es “desmesuradamente activo respecto a su contribución real”. El Observatorio de las Ciencias y las Técnicas de Francia constató que la selección en el Science Citation Index perjudica a los países y a las disciplinas cuya investigación está menos internacionalizada y menos traducida al inglés. El periodista del Frankfürter Allgemeine Zeitung Rainer Flöhl ha puesto en duda la imparcialidad en la divulgación de la investigación médica: “Ciertos periodistas americanos no dan mucho crédito a las investigaciones alemanas. Por ejemplo, a The New England Journal of Medicine no le gustan las contribuciones procedentes de Alemania y a The Lancet tampoco. Conocen los trabajos y a los investigadores, pero no dan crédito a los alemanes. Esto se constata cuando los alemanes producen resultados antes que los americanos [...] Ellos [por los estadounidenses] dominan el campo [...] Es un país líder que controla los circuitos, por eso los convierten en poco accesibles”. Una encuesta sobre periodismo científico en Europa, realizada por Pierre Fayard demostró que los periodistas europeos están pendientes exclusivamente de la producción científica que ocurre en la otra orilla del Atlántico (La communication scientifique publique. De la vulgarisation à la médiatisation, Chronique Sociale, Lyon, 1988). Con la ciencia sucede como con la política: no hay que confundir a la opinión pública con la opinión publicada; mucho menos con sólo una parte de la opinión publicada.
(471) Fabricantes de epidemias. El mundo secreto de la guerra biológica, Siglo XXI, Madrid, 2002, pg.147.
(472) Dubinin, Genética general, cit., tomo II, pg.261.

ÍNDICE
(1) Caza de brujas en la biología (11) La técnica de vernalización
(2) Creced y multiplicaos (12) Cuando los faraones practicaban el incesto
(3) La maldición lamarckista (13) Los supuestos fracasos agrícolas de la URSS
(4) La ideología micromerista (14) Los lysenkistas y el desarrollo de la genética
(5) Regreso al planeta de los simios (15) Timofeiev-Ressovski, un genetista en el gulag
(6) El espejo del alma (16) El linchamiento de un científico descalzo
(7) La teoría sintética de Rockefeller (17) Los peones de Rockefeller en París
(8) La teoría de las mutaciones (18) La genética después de Lysenko
(9) Tres tendencias en la genética soviética (19) Notas
(10) Un campesino humilde en la Academia (20) Otra bibliografía es posible

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