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HISTORIA POSTAL
as primeras cartas que se conocen arrancan en 1881 y, hasta 1935, cuando la
mayoría pasarán por las oficinas postales de los puertos sudafricanos, la
correspondencia era depositada en los más exóticos lugares. La
correspondencia, como tantas veces en la época, era confiada, generalmente,
a los capitanes de los navíos que visitaban la isla para que él las
depositase en cualquier oficina de correos de su ruta o bien entregada a las
autoridades consulares británicas que las hacían seguir.

Hacia 1918 se comienzan a emplear sellos
británicos, luego serían de Santa Helena y el 1 de enero de 1952 ya propios:
se sobrecargaron los de esta última administración para Tristan da Cunha, un
magnífico ejemplo de esa valiosa serie lo vemos ahora reproducido en la
emisión conmemorativa que, además, nos ofrece una vista sobre la oficina de
correos y tres de sus trabajadores. En los márgenes también podemos
distinguir algunas de las marcas que han sobrevivido al tiempo y que se
aplicaron, a veces, sin sellos. La Oficina Colonial Británica estableció
viajes anuales, con correo y provisiones, en 1927. Una década después se
declaran las islas del grupo como dependientes de Santa Helena.

En la II Guerra Mundial, los británicos
montarán una estación meteorológica y una emisora de radio que durante años
fue un extraordinario reto para radioaficionados y diexistas que trataban de
conseguir su exótica QSL como respuesta a la captación de sus emisiones en
onda corta. Estas tropas se retiraron en 1946, pero las instalaciones
quedaron en funcionamiento y las estaciones meteorológicas, prácticamente
automatizadas, bajo la directa responsabilidad de las autoridades
sudafricanas.

Los primeros sellos propios llegan el 1
de enero de 1952, entonces se sobrecargaron los de Santa Helena y,
prácticamente desde entonces, la ruta habitual es a través del Cabo donde, a
veces, se aplican marcas de tránsito, aunque no es lo más habitual.
En 1961 su volcán entró en erupción y
todos sus habitantes (289) fueron evacuados el 10 de octubre cuando dos
navíos pesqueros se encargaron de llevarles a Nightingale: al día siguiente
partieron rumbo a El Cabo y desde allí al Reino Unido en donde estuvieron,
añorando siempre su tranquilidad, hasta el mes de noviembre de 1963 cuando
la mayoría de ellos (250) fueron repatriados. El resto, la mayoría, no
soportó el exilio obligado y sucumbió de añoranza. Como es fácil suponer, se
sentían extraños en las islas británicas y los más viejos apenas podían
hacerse entender. Su aislamiento secular les llevó a mantener un inglés
anclado en el XIX, con muchas palabras que incluso ya no eran conocidas en
el Reino Unido.

Actualmente hay 300 personas en Edinburgh,
la mayoría trabajando para el gobierno británico o para la Tristan
Investment Ltd., que procesa una langosta de la región que es altamente
apreciada en los mercados franceses, norteamericanos y japoneses. El navío
que se encarga de realizar el viaje anual llega en el verano austral
(enero/febrero) y es el RMS St. Helena. Otros navíos pesqueros se acercan
también varias veces al año desde Ciudad del Cabo
BIBLIOGRAFÍA:
-BELGRAVE, Rachel., Islands. Ed. Alhambra, Madrid, 1983.
-CHAPMAN, Kenneth F., The Orbis Philatelic Atlas. Orbis, Praga, 1987.
-ROSSITER, Stuart & FLOWER, John., The Atlas Stamp. Macdonald Book, Gran
Bretaña, 1986.
-RUBIN, Jeff., Antarctica. Colorcraft Ltd., Hong Kong, 1996.
-STONEHOUSE, Bernard. The Last Continent. SCP Books, Gran Bretaña, 2000.*
También han sido visitadas algunas páginas web de donde hemos extraído
algunas ilustraciones, entre otras la www.geowww.gcn.ou.edu/~bweaver/Ascension/tdc.htm
en donde nuestros lectores podrán encontrar otras informaciones y enlaces
sobre las regiones subantárticas.
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