l parto pone fin al embarazo. En
los humanos, se precisa un embarazo de al menos seis a siete meses para que
el feto sea viable; en caso de que la expulsión se produzca antes de ese
plazo estamos hablando de aborto. Cuando el parto se produce a los
280 días se denomina a término; si sucede antes es prematuro.
Si el parto ocurre sin incidentes se dice que es eutócico, en caso
contrario es distócico. Si el parto es de un solo feto se dice que es
único, en otro caso se le llama múltiple (gemelar, triple, etc.).
Cuando el parto es provocado por medios artificiales se denomina parto inducido,
en el cual se administran oxitócicos (oxitocina), espasmolíticos, oxígeno y
pentotal sódico, permitiendo así una mejor contracción uterina, disminución del
dolor, y reducción del riesgo de lesiones al feto.
Manifestaciones previas al parto
Durante el parto
se necesitan fuertes contracciones para la expulsión del feto, por ello
durante los meses previos se manifiesta un desarrollo de las paredes
musculares del útero (el miometrio); este desarrollo comienza con
determinada hormona que se deposita en la sangre de la madre. Al principio,
se producen contracciones muy débiles y distanciadas en el tiempo, pero
progresivamente se van haciendo más fuertes y frecuentes. Inicialmente son
ligeras molestias que se van tornando en dolorosas e intensas hacia el final
del embarazo; su función última es la expulsión del feto fuera del cuerpo de
la madre.
Pocas
semanas antes del parto, generalmente, el feto gira en el interior del útero y
se posiciona con la cabeza hacia abajo, encajando ésta en el cérvix. A la vez,
las extremidades se pliegan hacia el tronco, y por lo general se entrecruzan;
esta posición se llama de cabeza..En otras ocasiones puede manifestarse
una presentación con la cabeza hacia arriba y las nalgas encajadas en el cérvix,
llamada de nalgas; es la posición más complicada para el parto.
Ocasionalmente, pueden darse posiciones transversales, que impiden el nacimiento
y deben ser corregidas previamente, u optar por realizar una intervención de
cesárea para extraer el feto a través del vientre de la madre.
Fases del parto
Se puede considerar el parto dividido en tres fases: dilatación,
expulsión y alumbramiento.
Diferentes fases del parto: encajamiento del feto y dilatación, rotura
de aguas, expulsión y alumbramiento
Dilatación:
en esta fase las contracciones del útero, que cada vez se dilata más,
fuerzan a empujar la cabeza del feto hasta encajar en el cérvix. En un
primer momento asoman las membranas que envuelven al feto, y el líquido
amniótico, que finalmente es liberado de la bolsa que lo contiene tras su
rotura, en lo que se conoce como romper aguas.
Expulsión: en esta fase las contracciones son muy fuertes, intensas y
continuadas, empujando al feto a través del canal del parto, que ya se encuentra
totalmente dilatado. En ese momento el feto se gira boca abajo y sale al
exterior. Si el periodo de expulsión se retrasa, o si se produce inspiración de
líquido amniótico por el feto, el recién nacido puede manifestar un déficit de
oxígeno, presentando entonces una coloración azulada o grisácea. En estos casos
se procede a una reanimación inmediata y aspiración de las vías respiratorias.
Si el cerebro ha sufrido una carencia excesiva de oxígeno, el niño puede llegar
a ser débil mental.
Alumbramiento: es la última fase del parto. En ella se expulsan al exterior
los anexos, es decir, la placenta, membranas y cordón umbilical. En el útero
queda después una superficie con vasos sanguíneos abiertos, que suelen cerrarse
por sí mismos por la acción contráctil y continua de la musculatura lisa del
útero. La ausencia de esa contracción puede originar hemorragias de importancia.