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FUNCIONES DE LA RELACIÓN

Los órganos de los sentidos - 1ª parte

 


 

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n los animales, los órganos de los sentidos constituyen el aparato encargado de percibir las distintas impresiones o sensaciones del mundo exterior, y transmitirlos a los órganos nerviosos centrales.

Se trata de receptores formados por células nerviosas sensibles a variados estímulos: luminosos (fotorreceptores), mecánicos (ondas sonoras, presión, temperatura, dolor...), químicos (olfatorios, gustativos). Existen órganos sensoriales internos que transmiten las modificaciones vitales del organismo a los centros nerviosos, pero los órganos principales de los sentidos son la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto.

Vista


El sentido de la vista se sitúa en los ojos. En los animales superiores es par, ubicado en el interior de los huesos de la cara, en las cavidades orbitarias que presenta la parte anterior de la cabeza. Está constituido por el globo ocular y otros órganos anexos. Básicamente es una cámara cerrada con la parte anterior transparente para permitir la entrada de la luz, y una zona interna sensible donde convergen los rayos luminosos para formar la imagen.

Globo ocular

El globo ocular está compuesto por tres membranas concéntricas cuya parte más externa es la esclerótica o blanco del ojo, consistente en un tejido opaco, fibroso y duro, salvo en su zona anterior que es transparente y convexa formando la córnea, y su zona posterior que está perforada para dar salida al nervio óptico. La parte intermedia del globo ocular, desde la esclerótica hasta la retina, es un tapizado muy vascularizado llamado coroides, que finaliza por delante mediante un anillo multiciliar blanquecino (anillo circular) en la unión entre la esclerótica y la córnea.

Tras la córnea se sitúa una cámara acuosa transparente (humor acuoso), en medio de la cual se halla el iris; éste es un diafragma musculoso, contráctil y opaco, en cuyo centro está la pupila o niña, la cual regula la cantidad de luz que penetra en el ojo variando su diámetro, función que es llevada a cabo mediante la contracción o dilatación de sus músculos circulares y radiales. Detrás del iris está el cristalino, un cuerpo lenticular, transparente y biconvexo cuya misión es hacer converger los rayos luminosos de manera que formen imágenes en la retina; la pérdida de transparencia del cristalino da lugar a una enfermedad conocida vulgarmente como cataratas.

La capa más interna del globo ocular es la retina, constituida por diez capas superpuestas que acoge variados elementos nerviosos y de sostén; sus células (conos, bastoncillos, neuronas bipolares y multipolares) se prolongan y agrupan para constituir el nervio óptico, el cual parte de un punto llamado ciego, debido a que en él no se produce ninguna visión. Las células de la retina contienen una materia pigmentaria altamente sensible a las impresiones luminosas que recibe, y que producen la sensación visual; la zona de mayor agudeza visual es la posterior, llamada fóvea, mácula o mancha amarilla. Los conos de la retina se relacionan con esa agudeza visual, mientras que los bastoncillos tienen que ver con las condiciones de escasa iluminación. Todo el resto del globo ocular está ocupado por el llamado humor o cuerpo vítreo.

Órganos anexos

Los órganos anexos del globo ocular están constituidos por las glándulas lacrimales, órbitas, cejas, párpados, pestañas y seis músculos.

Las glándulas lacrimales se sitúan en la parte más externa de la cavidad orbitaria, en su región antero-superior. Existen dos por cada ojo: una principal o superior y otra accesoria o inferior, cada una de ellas comunicada con el ángulo más externo del ojo y las fosas nasales mediante un conducto lacrimal. Estas glándulas son las encargadas de segregar las lágrimas, un líquido ligeramente alcalino, lubricante y limpiador de la superficie ocular.

Los párpados, superior e inferior, son repliegues cutáneos movibles, unas láminas fibrosas tapizadas exteriormente por la piel, e interiormente por mucosa y la conjuntiva, una membrana transparente que recubre también la córnea. Los párpados poseen unas glándulas que segregan grasa llamadas de Meibomio, en referencia al médico anatomista alemán Heinrich Meibom (1638-1700) que las descubrió y estudió.

En el borde de los párpados se encuentran las pestañas, unos pelillos tamizadores de la luz, que limpian el ojo y las ya citadas glándulas de Meibomio. También se encuentran los seis músculos motores del ojo, los cuales permiten su movimiento y sujeción: los cuatro rectos (interno, externo, superior e inferior), y dos oblicuos (pequeño y grande). Los músculos del ojo se controlan por pares de nervios craneales (motor ocular común, patético y motor ocular externo).

 

Mecanismo de la visión

La visión es un proceso fisiológico, resultado de varios fenómenos sucesivos, que nos permite revelar la presencia de los cuerpos, con identificación de su forma, color y dimensiones. En ese proceso intervienen el ojo y la zona de la corteza cerebral encargada de interpretar las sensaciones luminosas que se proyectan sobre la retina de aquél. La visión es pues una actividad que implica la necesidad de luz; sin ella no existe visión.

El mecanismo de la visión se produce de forma similar al utilizado para obtener la imagen en una cámara fotográfica. Así como en la cámara existe una película sensible a la luz que se sitúa detrás del objetivo, en donde se materializa la impresión de la imagen captada, en el ojo esa función la realiza la retina, donde las células receptoras son estimuladas para después conducir los impulsos nerviosos que generan hacia el cerebro. En la cámara se regula la cantidad de luz que penetra en el interior mediante un diafragma mecánico; de manera homóloga el ojo utiliza el iris como diafragma, contrayendo o relajando los músculos que lo gobiernan.

En ambos ejemplos, tanto la imagen formada en la retina como en la película se proyecta invertida, es decir, si visualizamos un árbol éste se proyecta con la copa hacia abajo y la base hacia arriba, sin embargo, en el ojo humano esa característica es interpretada correctamente tras ser enviada por el nervio óptico hasta el lóbulo de la corteza cerebral correspondiente. Por su parte, la mayoría de cámaras permiten ajustar el enfoque del objeto que se desea impresionar; en el ojo esa función la llevan a cabo los músculos ciliares del cristalino, que acomodan el ojo para enfocar los objetos según la distancia a que se encuentren.

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