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REPRODUCCIÓN 

Métodos - 3ª parte

 


 

Reproducción sexual (continuación)


 

Hibridación

 

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onociendo la estructura básica de una flor podemos realizar hibridaciones, es decir, crear una variedad de planta que la naturaleza no produce por si misma.

La flor consta de cáliz, corola, androceo y gineceo. La envoltura exterior del cáliz está formada por los sépalos y la corola por los pétalos. El aparato masculino o androceo lo forman los estambres y las anteras, y el aparato femenino o gineceo está formado por los ovarios, estilos y estigmas.

Conociendo la estructura básica de una flor, podemos realizar nuestras propias hibridaciones

Si disponemos de dos ejemplares distintos de una flor, podemos elegir uno de ellos como el padre y el otro como la madre. En primavera, al ejemplar elegido como padre le aportaremos unas condiciones de crecimiento adecuadas, por ejemplo mejorando su iluminación, para que madure antes que la flor madre, y por el contrario reservando ésta para retrasar su maduración. Lo ideal es que la flor padre se abra un par de días antes que la flor madre. Previamente, a la flor madre se le quitan los brotes laterales y todos los estambres (para que no se autofecunde por error), y la mantenemos cubierta con un plástico transparente.

Cuando la flor padre se haya abierto observamos con una lupa si el polen de las anteras (un polvo amarillo) está maduro. En el momento que el polen esté listo se cortan las anteras, se guardan en un frasco de cristal y se mantienen en un lugar sombrío pero caliente, hasta el momento de que la flor madre también esté lista. Ahora realizamos un seguimiento de los estigmas de la flor madre mediante la lupa para saber cuando es el momento adecuado para la polinización, esto lo hacemos recogiendo los granos de polen del frasco con un pincel fino, y acercándolo a los estigmas de la flor; si éstos retienen el polen es que están maduros. Ahora cubrimos la flor madre con el plástico durante diez días más, y esperamos a que nazcan y maduren las semillas.

Las semillas recogidas ya son híbridas, y una vez sembradas y nacidas las plantas, podemos multiplicarlas por otros métodos (esquejes, injertos, etc.) para asegurar que mantienen las mismas características genéticas que las de las semillas que hemos conseguido, ya que muchas especies reproducidas sólo por semillas no dan un buen resultado.

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