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Cita para la reflexión: Las verdades que más nos importan víenen siempre a medio decir (Baltasar Gracián)

Agricultura

HISTORIA

El feudalismo - 1ª parte


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Introducción

l feudalismo fue una forma de organización social y política, pero sobre todo económica, de los pueblos europeos manifestada entre los siglos IX y XVIII, con algunas transformaciones a partir del siglo XV, y cuya base residía en la agricultura.

El feudalismo nació, principalmente, a consecuencia del proceso de ruralización surgido a partir del siglo III tras la desaparición del mundo urbano de Roma, favorecido por las invasiones germánicas, que aprovecharon la decadencia del Imperio Romano para crear los reinos germánicos, y también por las segundas invasiones del siglo IX que intensificaron la tendencia.

El contrato feudal

El fin del imperio romano dejó en una situación de indefensión a muchos pequeños propietarios, los cuales buscaron protección entre los señores poderosos (reyes o nobles). Al quedar los soberanos con incapacidad de prestar un respaldo militar, se estableció un contrato feudal con aquellos que estuvieran dispuestos a servirles, y que pasarían a ser sus vasallos, consistente en una dependencia personal por la cual el señor se obligaba a defender a su vasallo, y éste a prestarle un servicio militar en caso de guerra, además de otros servicios económicos o personales.

Por contrato feudal, que ligaba a ambas partes para toda la vida, el señor entregaba al vasallo sus tierras y recibía de él una parte de las cosechas y de su trabajo personal. Los romanos también concedían tierras a súbditos en compensación por servicios militares prestados; esta tradición se aplicó en el sistema feudal, y el contrato quedaba sellado mediante un juramento de fidelidad, una ceremonia por la cual un noble juraba vasallaje a otro noble o rey, en este caso siguiendo una tradición germana.


En el juramento de vasallaje se simbolizaba la entrega personal de un noble a otro noble o rey, jurándole fidelidad. Ilustración de La ceremonia del homenaje, Casa del Arcediano, Barcelona

El feudalismo comenzó en Francia favorecido por los reyes carolingios, y pronto se extendió a todos los países europeos (Alemania, Italia, Inglaterra, España...), siendo en Francia e Inglaterra donde se mantuvo con mayor fuerza. La evolución del feudalismo tuvo un momento decisivo con la capitular de Querzy (año 877), en la cual se concedía el derecho preferente de los hijos de un señor feudal a sucederle en el feudo, quedando establecido como institución mediante consagración, es decir, bendecido por la iglesia, lo que motivó que los eclesiásticos (obispos, abades, monjes...) se integraran en la sociedad feudal, y muchos obispos y abades titulares de señoríos gobernasen como verdaderos señores feudales las diócesis y abadías que recibían de los nobles.

Jerarquía feudal

La práctica generalizada del contrato feudal dio lugar a una verdadera jerarquía feudal con el rey a la cabeza. Bajo el rey estaban los vasallos inmediatos o grandes vasallos, propietarios de los feudos más grandes y cuyo grupo estaba formado por los nobles y eclesiásticos (duques, marqueses, condes, obispos, abades, etc.); les seguían los vasallos poseedores de los feudos más pequeños (barones, vizcondes, etc.); los últimos eran los caballeros, propietarios sólo de su caballo, que servían militarmente a un señor feudal a cambio de tierras o dinero.

La sociedad feudal estaba formada por la nobleza feudal (las citadas clases de los nobles y eclesiásticos), y el pueblo, compuesto por los villanos o colonos y los siervos. Los villanos o colonos eran campesinos que cultivaban pequeñas parcelas de tierra cedidas por el señor feudal a cambio de determinadas rentas y servicios personales; tenían libertad para disponer de los bienes, contraer matrimonio (abonando una tasa) y abandonar la residencia (aunque debían solicitar el permiso del señor).

Por su parte, los siervos eran una clase inferior, jurídicamente y en la práctica eran el equivalente a esclavos, pues su situación de servidumbre del señor, al que pertenecían como una propiedad, se trasmitía junto con la tierra. La institución de esta servidumbre, compuesta por los llamados siervos de la gleba (en relación con la tierra que estaban obligados a cultivar) fue muy importante entre los siglos XI y XIII, y estaba nutrida de hombres libres o esclavos emancipados, los cuales, con objeto de asegurarse su propio sustento, adquirían ese pacto con el señor para toda la vida. En ese pacto se obligaba el siervo a la entrega de una parte de los frutos cultivados, prestación de servicios personales y algunas otras formas de limitación de su propia libertad y de los miembros de su propia familia; un ejemplo llamativo es el denominado Derecho de Pernada, por la cual algunos señores feudales se atribuían el derecho de entrar al lecho de la mujer desposada antes que su propio marido, y que podía ser rescatado mediante el pago de una suma de dinero.


Los siervos se obligaban a entregar al señor feudal una parte de las cosechas, e incluso prestar determinados servicios personales

La condición de los siervos de la gleba evolucionó en Europa occidental, primero en calidad de censatarios y más tarde ya como propietarios libres, que alcanzó a otras regiones con la expansión de los reinos cristianos.

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