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Cita para la reflexión: Lo verdadero es demasiado sencillo, pero siempre llega a ello por lo más complicado (George Sand)

Agricultura

CONTROLES

Plagas - 1ª parte


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e engloban en el control de plagas todas aquellas actividades de carácter medioambiental, tendentes a mitigar o reducir los efectos de las plagas de insectos, de las enfermedades que causan en las plantas cultivadas, o las producidas por hongos patógenos. También se consideran aquellas acciones enfocadas a eliminar las hierbas indeseables, o impedir que su desarrollo desmesurado cause estragos en las plantaciones.

En agricultura las plagas no son un tema menor, y pueden ser causa de graves daños en las cosechas o terminar destruyendo toda una producción. Un adecuado control de las plagas, además de regular determinados ciclos biológicos dañinos para los cultivos, permite optimizar las tierras agrícolas y obtener mejores rendimientos, no obstante, en términos ecológicos, es importante valorar las consecuencias que determinados productos pueden acarrear para las cadenas tróficas y la salud humana.

Efectos y agentes causantes de las plagas

Hoy en día, la inmensa mayoría de la población mundial depende de los productos agrícolas para su subsistencia, y poco más de una docena de cultivos constituyen alimentos básicos en determinados países. Esto da idea de la importancia de este sector y la necesidad de contar con métodos que garanticen el control de las plagas, al tratarse de una fuente de abastecimiento vital para gran parte de la humanidad. A pesar de todo, más de una tercera parte de las cosechas anuales se pierden en todo el mundo por efecto de las plagas, e incluso llega en ocasiones a suponer la mitad de todas las producciones.

En agricultura, las plagas pueden ser causa de graves daños en las cosechas o destruir toda una producción
En agricultura, las plagas pueden ser causa de graves daños en las cosechas o destruir toda una producción

Los efectos destructivos de las plagas comienzan desde el mismo momento de la siembra, continúan durante el desarrollo de las plantas, y van incluso más allá tras la recolección y posterior almacenamiento. Los agentes causantes de los estragos son, fundamentalmente, los insectos, enfermedades por microorganismos, roedores y aves.

Para hacer frente al desafío que suponen las plagas para la agricultura mundial, se han desarrollado técnicas específicas de lucha, que se engloban en métodos de carácter químico y biológico.

Plaguicidas

Se denominan plaguicidas (o pesticidas) a todos aquellas formulaciones químicas usadas en el control de plagas. Estos productos pueden ser sintéticos o con origen en sustancias ya existentes en la naturaleza, y que posteriormente son potenciados en el laboratorio. Algunos de estos agentes químicos han sido descubiertos por científicos o médicos que no tenían como meta la búsqueda de un producto para luchar contra las plagas, motivo por el cual se retrasaron sus aplicaciones hasta que se advirtieron sus posibilidades, ejemplo del herbicida a base de sulfonilurea, que no se conoció esta utilidad hasta casi dos décadas después de su descubrimiento.

Los campos más importantes de los plaguicidas, además de los herbicidas ya citados (véase el artículo Malas hierbas), son los fungicidas y en menor medida los insecticidas.

Insecticidas

Los insecticidas son sustancias químicas formuladas para la eliminación de insectos. Se trata de un sector que ha causado gran alarma en el pasado por sus efectos medioambientales, y en la capacidad para eliminar insectos útiles de forma indiscriminada, como las abejas, resultado de la utilización de organoclorados, hoy en día muy controlados o prohibidos en muchos países.

El sector de los insecticidas ha causado gran alarma en el pasado por sus efectos medioambientales, y en la capacidad de eliminar los insectos de forma indiscriminada, como las abejas
El sector de los insecticidas ha causado gran alarma en el pasado por sus efectos medioambientales, y en la capacidad de eliminar los insectos de forma indiscriminada, como las abejas

Los insecticidas, según su forma de actuar sobre el insecto, se clasifican en: de contacto, de ingestión, sistémicos, de inhalación o asfixiantes, y de atracción y repulsión. También existen insecticidas mixtos de doble o triple acción.

Los insecticidas de contacto conforman un grupo muy variado. Actúan por obturación de los estigmas traqueales del insecto (que desemboca en la asfixia), o inhibiendo el sistema nervioso. Se fabrican con numerosas sustancias; algunos tienen origen vegetal, como la nicotina; otros están compuestos por aceites clorados o fosforados.

Los insecticidas de ingestión, también llamados de acción toxicoestomacal, actúan sobre el aparato digestivo produciendo el envenenamiento. Están indicados para combatir los insectos masticadores, como las orugas consumidoras de hojas. Se fabrican con sustancias fluoradas o arsenicadas.

Los insecticidas sistémicos, llamados también endoterápicos por su acción interna, tienen la propiedad de ser absorbidos por las plantas, pasando a la savia a través de la epidermis de las hojas, flores, tallos o raíces. Al envenenar la savia mata los insectos cuando se alimentan de la planta, pero no le causan perjuicio alguno a ésta. Está indicado para combatir insectos chupadores como los pulgones. La mayoría de estos insecticidas son compuestos fosforados.

Los insecticidas de inhalación o asfixiantes, algunos muy conocidos en el ámbito doméstico, son también llamados insecticidas gaseosos o fumigadores. Actúan a través del aparato respiratorio del insecto. Se fabrican con sustancias como la nicotina y el sulfuro de carbono.

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