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Actividades ecológicas y contacto con la naturaleza ACTIVIDADES PROPIAS Elaboro mi propio vino y sus derivados -
12ª parte |
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La elaboración del aguardiente de orujo
(continuación) |
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Destilación
(continuación) |
Proceso de la destilación
continuación detallo el proceso de destilación al estilo más tradicional. En mi caso utilizo un pote de 250 litros de capacidad, que puede destilar aproximadamente unos 14 litros de aguardiente, dependiendo de las características del vagazo (contenido en alcohol y su nivel de humedad):
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Se prepara el pote, lavándolo convenientemente, tanto el vaso como el capacete y su tubería, con objeto de expulsar cualquier materia o polvo que haya en su interior.
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Para cuando lo necesitemos, tendremos preparado un alcoholímetro, que podemos adquirir en cualquier droguería o establecimiento especializado. Básicamente consiste en un tubo de cristal graduado con un contrapeso en su parte inferior. Debemos tener cuidado al manipularlo por su fragilidad. Igualmente, necesitaremos una jarra de cristal muy alta, con objeto de introducir el alcoholímetro para realizar las mediciones. Nota.- los alcoholímetros para aguardiente no sirven para medir licores azucarados, por ejemplo licores de guinda, anís, etc., debido a que funcionan por densidad.
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Llenamos de agua el depósito del condensador, y dejamos la boca de una manguera en su borde para ir renovando el agua fría conforme ésta se vaya calentando.
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Añadimos agua al pote hasta alcanzar el nivel de una marca ya existente (normalmente un rebaje en el metal). Depende de la capacidad del pote, pero uno de 250 litros suele llevar dos o tres cubos. Si disponemos de vino sobrante que no esté avinagrado podemos añadirlo al agua, y en este caso no importa rebasar un poco el nivel marcado. El agua debe ser potable pero sin cloro, preferiblemente procedente de un manantial o pozo con garantía de salubridad.
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Con el pote abierto y asentado en el lugar definitivo, se tapiza el fondo con una matriz de tallos de vid (las llamadas
videiras) que podemos tener reservados de la última poda. Para ello se cortan las videiras en trozos de tamaño no mayor al diámetro del fondo del pote, y algunas incluso algo menor para colocarlas en los extremos. Los tallos se van colocando paralelos entre sí, de un lado al otro del fondo (los más cortos en los extremos), y al terminar una capa se realiza la misma operación colocando otra capa encima en forma de cruz. Si el fondo queda poco tupido podemos poner una tercera capa, siguiendo el mismo procedimiento anterior.
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A continuación, el fondo cubierto de videiras se cubre con paja de centeno o trigo ligeramente desmenuzada, que esté bien limpia de polvo u otras materias que pudieran dar olor o sabor al alcohol obtenido. Una capa de unos 10 o 15 cm. de paja es suficiente, pero siempre y cuando quede bien tupida, con objeto de que el vagazo que se echará después encima no se cuele por ninguna rendija y llegue al fondo del pote; esto provocaría que se quemase, pegándose fuertemente y creando después un verdadero problema para despegarlo y limpiarlo. Aunque de una forma menos tradicional, todo este proceso de las videiras y la paja puede sustituirse por una canastilla al efecto; en la actualidad en los comercios especializados se suministran cestillos confeccionados con chapa de cobre para colocar en el fondo del pote, con lo que evitamos la necesidad de adquirir esas otras materias perecederas o reservar un espacio en la finca para su producción.
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Tomar el vagazo muy bien desmenuzado e ir echándolo sobre el fondo de paja (o la canastilla si es el caso). Conforme se va llenando el pote hay que procurar rellenar bien los bordes de la pared; no importa que el vagazo toque la pared, lo que no debe ocurrir es que alcance el fondo donde está el agua, de ahí la importancia de que esté la superficie bien tupida si se utiliza paja. Cuando se llegue al borde, se seguirá añadiendo vagazo formando una cúspide en su centro.
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Poner el capacete al pote, sellando con arcilla la rendija de encaje con el vaso y del tubo al condensador (en último caso, si no se dispone de arcilla, se puede sellar con una masilla espesa hecha con agua y harina de trigo). Nota.- Si se desea aumentar un poco el volumen de producción de cada potada, se puede hacer lo que se denomina "cebar" el pote, consistente en encenderlo con el capacete abierto y lleno de vagazo, y cuando éste comienza a bajar por efecto del vapor, entonces se rellena el espacio que queda con más vagazo hasta rellenarlo de nuevo.
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Encender el hornillo o, si se utiliza leña, hacer un fuego bien vivo con troncos de roble, castaño o videiras. Un pote de 250 litros de capacidad tardará un tiempo en comenzar a destilar (puede demorarse dos horas), dependiendo de la viveza del fuego y la temperatura del ambiente, del vagazo y del agua interior.
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Cuando el pote comience a destilar desechar las primeras gotas. Colocar debajo un recipiente bien limpio para ir recogiendo el alcohol, y tener preparado otro más grande y ancho (con capacidad mínima para 16 litros) donde ir trasvasándolo hasta el momento del envasado.
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El alcohol que sale del pote no debe caer ni a chorro ni gota a gota, tiene que ser un chorrito fino pero constante. Para controlarlo se debe regular convenientemente el nivel del hornillo (si utilizamos gas), o retirando más o menos los troncos del fuego (si utilizamos leña). Un método para observar mejor el volumen de destilación es colgar en el extremo del tubo un pequeño mechón de estopa, o unas hebras de hilo; así el alcohol caerá por capilaridad a través del cuerpo del mechón haciendo más fácil su control.
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Mantener el control del fuego y el volumen de destilación, comprobando de vez en cuando el nivel de graduación mediante el alcoholímetro. Para ello, tomamos la jarra alta y la llenamos con el alcohol obtenido, recogiéndolo del recipiente amplio en que está siendo almacenado provisionalmente, seguidamente introducimos el alcoholímetro en su interior y lo dejamos flotar; a mayor graduación alcohólica el tubo se hundirá más, o flotará a menor graduación. El valor lo podemos leer en los dígitos que aparecen justo a nivel de flotación. Si estamos destilando aguardiente sólo blanca, una graduación normal suele ser 50º, es decir 50% de volumen; si esa aguardiente blanca se va a utilizar para elaborar la de hierbas, entonces es conveniente suavizarla, rebajándola hasta los 45º.
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Cuando se alcance el nivel deseado de graduación alcohólica pararemos la destilación. Nota.- si se va a seguir destilando más potadas, entonces no es necesario parar totalmente la destilación aunque hayamos llegado al límite de graduación deseada, sino que seguiremos recogiendo un poco más, aunque sea bajo en alcohol, para después añadirla al agua de la siguiente potada, y así incrementar un poco más la producción. Ojo, no llevar la destilación hasta su agotamiento, ya que puede quedar el pote sin líquido en su interior y quemarse.
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El alcohol recogido hay que filtrarlo con una gasa muy fina y limpia, o incluso mejor con un filtro de papel como los utilizados para el café, y dejando enfriar un poco antes de proceder a su almacenamiento. Se puede guardar en garrafones de vidrio de 16 litros (bien tapados para evitar la evaporación), o envasar directamente en botellas de vidrio, por ejemplo de 3/4 de litro.
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