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La
vinculación de la Virgen del Carmen con los hombres y mujeres de la mar
a en la Edad Media, se
asumía que María significaba "estrella del mar", en latín "Stella
Maris". El propio general de la orden de los Carmelitas, San Simón Stock,
aclamaba a María como "Estrella del Mar" y "Flor del Carmelo", definición
igualmente seguida por muchos otros carmelitas. Así, a San Simón se le
atribuye la siguiente plegaria:
"Flor
del Carmelo Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular.
¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu
nombre, Estrella del Mar!.
En España, las fiesta de la la Virgen del
Carmen ya eran muy populares entre los marineros con anterioridad al siglo
XVIII, pero fue en este siglo cuando el almirante Antonio Barceló Pont de la
Tera (1718-1797), fomentó esta celebración entre la marinería a su cargo.
Paulatinamente, la Marina española fue sustituyendo el patrocinio de San
Telmo por el de la Virgen del Carmen. Por Real Orden de 19 de abril de 1901
fue proclamada la Virgen del Carmen como patrona de la Armada Española.
En varios países de hispanoamérica la
Virgen del Carmen es venerada. Algunos grupos de profesiones, como los
transportistas, y también cuerpos militares, la han adoptado como patrona.
En España, los marineros de pesca suelen llevar la iniciativa en la
organización de los festejos a la patrona, pues no obstante, de todas las
marinas, son el colectivo que más vidas ha dejado en el mar, si exceptuamos
la Marina militar en tiempos de guerra.

La Virgen del Carmen
llevada en procesión marítima
Foto:
http://carmelitas.info
La patrona, es para los marineros de
pesca la más hermosas de las vírgenes, y probablemente la más venerada.
Cuando llega el día, los marineros engalanan sus embarcaciones con flores,
cintas y banderas de señales, y tras llevar en procesión a la Virgen por las
calles, la embarcan y conducen unas cuantas millas en el mar, para que
bendiga las aguas, que es donde ejercen su trabajo y dejan su vida, todo
ello en un ambiente de gran emoción, rodeada de numerosas embarcaciones de
todo tipo, igualmente engalanadas, que no dejan de hacer sonar bocinas y
sirenas, en una manifestación de orgullo y alegría.
En los actos religiosos se desborda
también mucha emoción y sentimiento hacia la Virgen del Carmen. Es el día en
que muchas personas le hacen ofrendas, y le piden protección para los
familiares que se encuentran ausentes en la mar, para que regresen sin
novedad. También es tiempo de orar por aquellos que desaparecieron o que no
regresaron con vida.
Todos estos actos suelen cerrarse
cantando el coro la Salve marinera, acompañado por todos los presentes. Se
trata de una composición muy emotiva, cuyo texto evoca la pureza y hermosura
de la Virgen, y el símbolo de unión de todos los marinos.
Dice así:
Salve,
estrella de los mares,
de los mares iris de eterna ventura
salve, oh fénix de hermosura
madre del Divino Amor.
De tu
pueblo, a los pesares
tu clemencia de consuelo
fervoroso, llegue al cielo,
y hasta Ti, hasta Ti nuestro clamor.
Salve,
Salve, estrella de los mares
Salve, estrella de los mares
Sí, fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.
Salve,
salve, Estrella de los mares
Estrella de los mares,
salve, salve, salve, salve.
La Marina militar celebra igualmente esta
festividad, y colabora en muchas ocasiones conjuntamente con la Marina de
pesca en la organización de los actos. El día de la fiesta, los marinos
militares visten su uniforme blanco de gala, como blanca es la pureza de su
patrona, y colocan en el pecho las condecoraciones, de hecho es una de las
pocas celebraciones en que tienen el orgullo de exhibirlas. Naturalmente, se
engalanan los buques que están en puerto, y ese día toda la dotación recibe
una comida especial.
En la mar, la Marina militar nunca olvida
su devoción a la Virgen del Carmen, y así, todos los días, al ocaso, cuando
el Sol se oculta dejando a los barcos y sus dotaciones en brazos de las
tinieblas, desde el puente de mando, con la imagen cercana de la Virgen o
con ella en el pensamiento, se reza a Dios una oración, corta pero muy
sentida, que dice así:
Tú que
dispones
de viento y mar,
haces la calma,
la tempestad.
Ten de nosotros,
Señor,
piedad,
piedad, Señor,
Señor, piedad.
A continuación se da las buenas noches a
toda la dotación, y así hasta un nuevo día, al amparo de Nuestra Señora la
Virgen del Carmen.
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